De repente, votar es ‘guay’ en India

Bangalore (India)- El último mes Soumya Janardhanan pasó horas en una cola, atenta a las voces de acalorados debates. La razón era que quería una identificación que le permita votar en las elecciones que comienzan este jueves.

“La política es guay de repente”, dice Janardhanan, una universitaria de 20 años llena de vida que estudia ingeniería en Bangalore, capital tecnológica de India. Se trata de uno de los 200 millones menores de 25 años del país. Como Janardhanan, la mitad de estos jóvenes votarán por primera vez en estas elecciones.

Hasta ahora, guay no era un adjetivo escuchado para hablar de la compleja política de India, que incluye una sopa de letras de partidos políticos, líderes envejecidos y candidatos manchados por el crimen y la corrupción. Los jóvenes votantes indios previamente desdeñaban el proceso y la mayoría no se molestaban en acercarse a las cabinas electorales.

Pero la joven e incansable India se ha acercado a la acción por medio de una participación sin precedentes de los votantes en las campañas, que ha llevado el mensaje a televisión, blogs,YouTube y redes sociales, e incluso a una nueva canción de un grupo de música llamada “Cállate y vota”.

Jóvenes haciendo campaña

“Por primera vez, las aspiraciones de la masa de población joven se cruzan con la política”, comenta el experto en cuestiones urbanas Ramesh Ramanathan. La campaña es tan intensa que mucha gente joven pide el voto en la calle para los candidatos, mientras que algunos incluso han anunciado sus propias candidaturas. Los trabajadores de centros telefónicos en Bangalore, los estudiantes universitarios en Delhi y la estrellas de Bollywood en Bombay tienen sus propias ideas. El deseo general parece ser la búsqueda de líderes concienzudos que luchen contra la pobreza y el terrorismo y que garanticen la estabilidad laboral.

“Hay un nivel diferente de compromiso político por parte de los jóvenes, es un rayo de esperanza”, señala Ramnahtan, cuya organización, Janaagraha, está asociada con el conglomerado industrial Tata para lanzar una campaña que conciencie a los jóvenes con un eslogan: “si no estás votando, estás dormido”.

El sitio web de Janaagraha recibido millones de visitas y ha ayudado a 500.000 indios a registrarse como nuevos votantes.

“La política es la nueva arena donde los jóvenes pueden provocar un impacto, se trata de un desafío”, explica Shashank Navalurkar, de 21 años, una estudiante universitaria en Mangalore, en el sudeste de India.

El efecto de la juventud india en las elecciones no se conocerá hasta tiempo después. Las votaciones son enormes en términos logísticos, de seguridad y de magnitud. Involucran a 720 millones de votantes, más de dos veces y media la población de Estados Unidos.  Por esta razón, las elecciones no finalizan hasta el 13 de mayo, cuando se acabe de contar los votos y los resultados sean hechos públicos dos días después.

Pero si las entrevistas con jóvenes indios sirven de indicación, estos votantes tienen claras preocupaciones. Los antecedentes criminales, la salud y el patrimonio de los candidatos se encuentran en Internet, información furiosamente reenviada por jóvenes iracundos.

Janrdhanan se enoja con los problemas que encuentra en su vecindario del sur de Bangalore, como cortes de agua, saneamiento deficiente y pobreza. Estos días, comenta, la política es un tema más habitual de conversación que los chismes sobre las estrellas de Bollywood y el cricket.

Navarlurkar, mientras tanto, no está interesada en conocer todos los asuntos. En su lugar, él prefiere ser proactivo, primero con un período de  prácticas en un partido político para finalmente convertirse en un político por sí mismo.

“Hacia 2020, la India tendrá jóvenes políticos cuya edad media estará por debajo de los 50 y no sobre los 75, como ocurre ahora”, predice Navalurkar. Para él, los principales asuntos son el terrorismo -especialmente después del cruento ataque terrorista en Bombay el pasado noviembre- y la actual situación económica.

En Bangalore, Vidya Ravindranath, de 27 años y que trabaja en una empresa de comunicación, planea depositar su papeleta con antelación  y después pasear con su dedo manchado de tinta para convencer a los no votantes. “Si cada indio se tomara la responsabilidad de votar con sentido, podríamos cambiar cualquier cosa”, afirma.

Para un electorado tan joven es una amarga ironía que los líderes del país sean ancianos. El primer ministro Manmohan Singh tiene 76 años y se recupera de un bypass coronario. Ha sido elegido como el candidato del Partido del Congreso a primer ministro.

La situación es la misma para el partido conservador, Bharatiya Janata, que tiene como candidato al mismo puesto a Lal Kishen Advani, de 81 años. Nacido antes la llegada de la televisión, Advani publica un blog y corteja a los votantes en Facebook. Además, presume de usar aparatos como el iPod y el iPhone.

La excepción a la tendencia de envejecimiento podría ser Rahul Ghandi, del Partido del Congreso  y 38 años, cuyo padre, abuela y bisabuelo fueron en su momento primeros ministros de India. Pero el auge de Ghandi es visto como la perpetuación del dominio de una dinastía, un fallo común en muchos de los partidos políticos del país.

Aunque el partido no lo ha declarado como el foco de atención principal, lo cierto es que fotografías de gran tamaño de Rahul Gandhi adornan miles de carteles en zonas rurales y que los trabajadores del partido se postran ante él cuando hace campaña en los pueblos.