Obama provoca una tormenta por los interrogatorios de la CIA

WASHINGTON (Reuters) - El presidente Barack Obama fue ampliamente criticado el miércoles por los republicanos por dejar una puerta abierta para que se acuse a los responsables de la administración Bush que autorizaron los severos procedimientos de interrogatorio de la CIA.

La decisión de Obama de publicar informes secretos el pasado jueves que detallaban técnicas agresivas de interrogatorio a los sospechosos de terrorismo, que incluían el ahogamiento simulado, privación del sueño y desnudos forzados, ha provocado una tormenta política en Washington.

Los políticos de izquierdas están ansiosos por comenzar a investigar las políticas de la era de Bush que fueron parte del esfuerzo por impedir que se repitieran los ataques del 11 de septiembre, mientras los de derechas dicen que Obama parece estar rompiendo el compromiso de mirar hacia adelante y no revisar el pasado.

Karl Rove, que fue un importante asesor del ex presidente George W. Bush, dijo a Reuters que "si el Gobierno de Obama insiste en criminalizar desacuerdos políticos, ¿cómo podrán establecer límites sobre a quiénes acusan?".

"Todos en los procesos de interrogatorio deberían ser tratados igual", dijo, incluyendo a los agentes de la CIA, los médicos que supervisaron las sesiones de interrogatorio, y los abogados que investigaron y escribieron los informes.

La serie de acontecimientos podría alcanzar "a las autoridades de la comunidad de inteligencia, a los congresistas de ambos partidos y a los responsables del Gobierno de Bush que fueron informados en esos informes y los aceptaron", dijo.

El fiscal general de Estados Unidos, Eric Holder, dijo que el Departamento de Justicia se ceñirá a la ley a la hora de investigar a los responsables encargados de las políticas de interrogatorio de la CIA.

"Nadie está por encima de la ley", dijo Holder, reiterando que el departamento no tenía intención de procesar a quienes llevaron a cabo los interrogatorios, que actuaron "de buena fe" al seguir las directrices legales.

La controversia amenaza con convertirse en una distracción para Obama mientras trata de mantener la atención de los estadounidenses en sus esfuerzos por reconstruir la economía del país.