El mayor espectáculo -democrático- del mundo

Uno de los mayores acontecimientos del mundo comienza este jueves. No se trata de los Juegos Olímpicos o del Mundial de fútbol, sino de las elecciones indias; un evento de tal magnitud que están convocados 714 millones de votantes. El paso de los ciudadanos por las 800.000 cabinas no  finalizará hasta casi dentro de un mes, concretamente el 13 de mayo.

India es un país de contrastes, también en el territorio político. Quizá es la mejor manera de explicar la paradoja de que los candidatos de los principales partidos sean ancianos en una nación con  200 millones de votantes menores de 25 años. Las anécdotas son tantas que en el estado de Gujarat hay una cabina para un único votante. Se trata de un sacerdote de un templo dedicado a la diosa Shiva y que vive en un bosque.

Dos fuerzas dominantes Por el partido del Congreso, actualmente en el poder, repite como candidato Manmohan Singh, de 76 años y que ha tenido achaques de salud. Su principal rival es Lal Kishen Advani, de 81 años, que para subrayar su vigor juvenil incide en su dominio de las nuevas tecnologías.

Los analistas temen que en el caso de que el partido del Congreso consiga hacerse con el poder llegue una renuncia de Singh en el primer año de mandato. El sustituto sería Rahul Gandhi, de 38 años y perteneciente a la dinastía Nehru-Gandhi. Su padre, abuelo y bisabuelo fueron primeros  ministros del país.

Sin embargo, estos dos partidos, que han dominado la escena política en las últimas décadas, no gozarán de una mayoría suficiente para hacerse con el poder. Por esta razón, deberán pactar con los partidos locales que consigan un fuerte respaldo en sus estados. El panorama  es tan diverso que abundan las fuerzas políticas que representan a una casta de la parte inferior de la pirámide social. También figuran  partidos comunistas cercanos al maoísmo, un anacronismo en Occidente. No hay que olvidar que India se acerca más a la noción de subcontinente que a la de país (seis veces más grande que España). Tiene cerca de 1.200 millones de habitantes, de los cuales un 80 por ciento todavía bien con menos de dos dólares al día.

Este territorio incluye una gran diversidad geográfica, climática y religiosa. Junto a las confesiones sij e hindú hay más de 100 millones de musulmanes. La convivencia es tensa con esta minoría religiosa, más aún después de los atentados de Bombay en noviembre que costaron la vida a 173 personas. Pakistán admitió que los atentados fueron planificados en su país por  súbditos suyos.

No hay que olvidar que tanto la India como Pakistán son dos potencias nucleares y que tienen una larga historia de conflictos bélicos en su trayectoria como naciones independientes. Pakistán reclama la incorporación de la Cachemira india y supuestamente apoya a grupos terroristas en la región. Mientras, organizaciones de derechos humanos han denunciado desapariciones sistemáticas de sospechosos llevadas a cabo por el ejército indio en el área.  También habrá que seguir el modo en el que la creciente inestabilidad del país vecino puede afectar al gobierno de la segunda nación más poblada del mundo.

Junto a historias fabulosas como el propósito de modernizar el país con el nuevo coche Tata Nano - se venderá por menos de 2.000 euros- hay problemas acuciantes como la desigual distribución de la riqueza. La pobreza extrema es frecuente en un país que, pese a haber crecido un 9 por ciento durante los últimos cinco años, no ha conseguido avanzar en la construcción de un estado de bienestar. La locomotora ha perdido fuelle  por la crisis mundial y habrá que ver cómo afecta a las clases más bajas. Como ejemplo, Miguel Ángel Gayo Macías contaba en El Mundo que en 2007 se suicidaron 16.600 agricultores, fenómeno debido en gran parte a las deudas contraídas por el uso de cultivos transgénicos.