El nuevo Gobierno checo de transición emprende la tarea de estabilizar el país

  • Praga, 8 may (EFE).- El nuevo Gobierno checo asumió hoy sus funciones con el objetivo de cerrar la accidentada presidencia checa de la Unión Europea (UE) y calmar la turbulenta política nacional, bajo la consigna de la estabilidad y el ahorro.

Praga, 8 may (EFE).- El nuevo Gobierno checo asumió hoy sus funciones con el objetivo de cerrar la accidentada presidencia checa de la Unión Europea (UE) y calmar la turbulenta política nacional, bajo la consigna de la estabilidad y el ahorro.

El primer ministro, el independiente Jan Fischer, mandó hoy un mensaje de tranquilidad a la ciudadanía con especial mención a la estabilidad institucional y al ahorro presupuestario.

"No será un Gabinete de grandes cambios, pero no será tampoco un camino sin dificultades, por la recesión y las siete semanas que quedan de presidencia de la UE", afirmó tras asumir el relevo del tripartito integrado por conservadores, democristianos y verdes.

Respecto a la tarea europea, Fischer dijo que su equipo de tecnócratas será capaz "de llevar la presidencia a término honorablemente".

Como primer escollo, el Gobierno aún ha de consensuar si será el propio Fischer, como sería de rigor, o el euro escéptico presidente Vaclav Klaus quien presida el Consejo Europeo de junio en Bruselas, una cita decisiva en el proceso de ratificación del Tratado de Lisboa.

Klaus no ha mostrado prisa ni entusiasmo por estampar su firma a la ratificación checa del texto comunitario, pese a que el Parlamento nacional ya le ha dado el visto bueno.

Jan Fischer también hizo un llamamiento a la austeridad presupuestaria, al señalar que el país no puede derrochar medios. El experto en estadística apostó porque el déficit de las cuentas estatales del año próximo no supere el 5 por ciento del PIB.

El guardián de esta política de austeridad será el nuevo titular de Finanzas, Eduard Janota, que quiere recortar en un 10 por ciento el presupuesto de todos los ministerios.

Ha sido la crispación política de esta legislatura, iniciada en 2006, la que llevó a la caída del Ejecutivo de centroderecha liderado por Mirek Topolanek, tras una moción de censura iniciada en marzo por los socialdemócratas y que fue apoyada por cuatro miembros de la propia coalición de Gobierno.

La "kafkiana" situación interna de esta república centroeuropea, que accedió a la UE en 2004, ha resultado un jeroglífico para los observadores internacionales.

Y es que los checos se encuentran entre los países que menos ha acusado la crisis económica, al menos de momento, lo que se antojaba como un buen punto de partido para liderar a los Veintisiete durante este semestre.

En este sentido, Praga ha aprovechado su presidencia de la UE para atacar la dimensión psicológica de la crisis, como reconoció el ya ex vicepresidente para Asuntos Europeos, Alexander Vondra.

"Hay Gobiernos que han empeorado las cosas contribuyendo a la burbuja, con sus medidas de carácter inflacionario", declaró Vondra a Efe durante su despedida de los medios de comunicación.

Las negativas consecuencias del relevo gubernamental en Praga han sido magnificadas por Topolanek, que volvió a achacar a la oposición socialdemócrata la responsabilidad.

El político conservador hizo balance de su gestión al entregar hoy la batuta definitivamente y destacó algunos momentos culminantes de dicho período, como la visita a Praga en abril del presidente estadounidense, Barack Obama, o la crisis del gas entre Rusia y Ucrania en enero.

En el nuevo Ejecutivo de independientes, que estará en el poder hasta los comicios adelantados de octubre, hay dieciséis carteras, además del primer ministro.

Fischer tendrá dos vicepresidentes del Gobierno: el ministro de Asuntos Exteriores, Jan Kohout, y el de Defensa, Martin Bartak.

Hay además tres ministerios encabezados por mujeres: en Justicia, Sanidad y Educación.