La crisis económica será protagonista del Debate del Estado de la Nación

  • Madrid, 11 may (EFE).- La economía recuperará mañana en el Congreso el papel central que ocupó en los debates sobre el estado de la nación celebrados durante los años ochenta, un asunto que quedó desplazado en los noventa por los casos de corrupción y, ya en este siglo, por las discrepancias en la lucha antiterrorista.

La crisis económica será protagonista del Debate del Estado de la Nación

La crisis económica será protagonista del Debate del Estado de la Nación

Madrid, 11 may (EFE).- La economía recuperará mañana en el Congreso el papel central que ocupó en los debates sobre el estado de la nación celebrados durante los años ochenta, un asunto que quedó desplazado en los noventa por los casos de corrupción y, ya en este siglo, por las discrepancias en la lucha antiterrorista.

Cuando en 1983 el socialista Felipe González protagonizó el primer debate de política general, el paro superaba como hoy el 17 por ciento y al año siguiente la tasa se acercó al 20 por ciento, cifra similar a las últimas previsiones europeas para España.

En este contexto, es de esperar que el cuarto "cara a cara" entre José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy se parezca poco al último que mantuvieron, en julio de 2007, cuando se vivió en la Cámara un duro y agrio enfrentamiento a cuenta del frustrado diálogo abierto por el Gobierno con ETA durante su última tregua.

Dos años después -en 2008 no hubo debate por la celebración de elecciones generales el 9 de marzo- la política antiterrorista ha quedado al margen del rifirrafe partidario y la recesión económica se ha convertido en el principal motivo de confrontación política entre el PP y el PSOE.

No sólo la crisis económica ha dado un vuelco al panorama político español.

Hace dos años, era el PP el que se encontraba solo en el hemiciclo -de hecho, ni una sola de sus propuestas de resolución consiguió apoyos suficientes para ser aprobada- y el grupo socialista gozaba del respaldo de los grupos minoritarios.

Ahora son los socialistas quienes pasan por dificultades para alcanzar acuerdos en la Cámara, un aislamiento que se verá previsiblemente reforzado por la necesidad de los demás grupos de marcar distancias ante la proximidad de las elecciones europeas del 7 de junio.

Es significativa la posición del PNV, que desde el acuerdo entre PP y PSE para investir lehendakari a Patxi López, no ha desaprovechado ocasión para dejar patente su alejamiento del Gobierno socialista.

Los primeros debates de política general de la década de los 80 estuvieron marcados por la situación económica y la lucha contra el paro, aunque no faltaron cuestiones como la entrada de España en la OTAN o el ingreso en la Comunidad Económica Europea.

Ya en los noventa, con José María Aznar al frente de la oposición, la corrupción se convirtió en el asunto "estrella".

Si la implicación del PSOE en el "caso Filesa" o la actuación de Mariano Rubio al frente del Banco de España monopolizaron el debate de 1994, la "guerra sucia" contra ETA de los GAL fue al año siguiente el eje de la polémica.

Como jefe del Ejecutivo, Aznar se estrenó en estos debates en 1997 frente a González y en años sucesivos vio desfilar ante él a Josep Borrell (1998), Joaquín Almunia (1999) y José Luis Rodríguez Zapatero (2001).

Su "cara a cara" con Borrell quedó marcado para la historia por la maraña de cifras, datos y argumentos macroeconómicos en la que se perdió el entonces líder socialista.

Zapatero se estrenó con Aznar con un debate de "guante blanco" en 2001, pero en las dos siguientes ocasiones elevó su tono crítico, eso sí dejando al margen cualquier reproche a la política antiterrorista que en aquella época seguía el PP.

El último enfrentamiento Zapatero-Aznar, en 2003, estuvo marcado por la catástrofe del 'Prestige', la guerra de Irak y el accidente aéreo del Yakolev-42.

El primer debate con Zapatero en La Moncloa y Mariano Rajoy como jefe de filas del PP tuvo lugar en 2005, y sirvió para constatar la dureza de la oposición que entonces ejercía el PP.

La sesión, en la que Rajoy acusó a Zapatero de traicionar a los muertos del terrorismo etarra, concluyó con una resolución -únicamente rechazada por el PP- a favor del final dialogado de la violencia si ETA dejaba las armas.

Hubo dos debates más que han enfrentado a ambos: En 2006 ETA, que había declarado un alto el fuego permanente, volvió a ser objeto de la máxima atención, y así continuó en 2007, cuando la tregua ya había concluido y el PP exigía al Gobierno que presentara las actas de las reuniones que mantuvo con los terroristas.

Al día siguiente de este debate, Zapatero cambió su Gobierno, pero ahora acude al vigésimo debate sobre política general de la democracia con su Gabinete recién remodelado.