Más de un millar de niños viven con sus padres en las cárceles bolivianas

  • La Paz, 5 may (EFE).- Más de un millar de niños bolivianos de entre tres y doce años viven con sus padres en las cárceles del país, según un informe difundido hoy por el ministerio de Gobierno (Interior).

Más de un millar de niños viven con sus padres en las cárceles bolivianas

Más de un millar de niños viven con sus padres en las cárceles bolivianas

La Paz, 5 may (EFE).- Más de un millar de niños bolivianos de entre tres y doce años viven con sus padres en las cárceles del país, según un informe difundido hoy por el ministerio de Gobierno (Interior).

En las penitenciarias de las ciudades de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz viven 1.122 menores con sus padres, que cumplen sus condenas y llevan a los niños a la cárcel debido a que no tienen donde dejarlos.

El ministerio de Gobierno informó que entregó el lunes material escolar para que estos niños sigan asistiendo a las escuelas a las que van a diario cuando salen por unas horas de la prisión.

Informes recientes del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) calculan que los menores y adolescentes que viven en las prisiones de todo el país superan los 1.400.

Este organismo de Naciones Unidas señaló el mes pasado que las condiciones de hacinamiento en cárceles como la de San Pedro de La Paz constituyen "un riesgo permanente a la integridad física, afectiva y emocional" de niños, niñas y adolescentes.

La precariedad de las condiciones de infraestructura, salubridad y seguridad de las penitenciarias "constituye una transgresión a los más elementales derechos de la niñez y adolescencia", apuntó Unicef entonces.

Según la normativa local, un reo puede vivir en prisión con niños de hasta seis años, pero en las cárceles bolivianas hay muchos mayores de esa edad y también adolescentes que conviven con sus familias.

Unicef denunció a finales de marzo, con motivo de un motín en la cárcel paceña de San Pedro, que los penales bolivianos no cumplen con las normas para acoger a los menores que residen en ellos.

La cárcel de San Pedro tiene un régimen abierto, lo que significa que no cuenta con vigilancia policial en el interior y casi todas sus celdas han sido convertidas prácticamente en viviendas.