Narcotráfico, nacionalismo y populismo amenazan a democracia latinoamericana

  • Lima, 4 may (EFE).- La democracia en los países latinoamericanos tiene tres grandes enemigos, el narcotráfico, el nacionalismo y el populismo, coincidieron hoy en señalar tres destacados intelectuales: el peruano Mario Vargas Llosa, el chileno Jorge Edwards y el mexicano Enrique Krauze.

Narcotráfico, nacionalismo y populismo amenazan a democracia latinoamericana

Narcotráfico, nacionalismo y populismo amenazan a democracia latinoamericana

Lima, 4 may (EFE).- La democracia en los países latinoamericanos tiene tres grandes enemigos, el narcotráfico, el nacionalismo y el populismo, coincidieron hoy en señalar tres destacados intelectuales: el peruano Mario Vargas Llosa, el chileno Jorge Edwards y el mexicano Enrique Krauze.

Invitados por el diario limeño El Comercio para celebrar sus 170 años de vida con un debate acerca de "La Democracia en América Latina", los tres ofrecieron sus reflexiones sobre el momento actual de la política continental y cosecharon cálidos aplausos, aunque se echó en falta un punto de discrepancia entre ellos.

Llevó la voz cantante Mario Vargas Llosa, quien reconoció que, a excepción de Cuba, "una dictadura tradicional", el resto del continente goza de sistemas democráticos, pero advirtió del peligro del deterioro de la democracia en países como Venezuela, Bolivia e incluso Nicaragua.

Allí, a su juicio los Gobiernos van restringiendo las libertades y deteriorando desde dentro las instituciones con la anuencia de los propios electores, que refrendan una y otra vez las propuestas de sus gobernantes en nombre de una supuesta "democracia popular".

Pese a que confesó sentir "admiración" por el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, Vargas Llosa advirtió contra las tentaciones de este último de cambiar las reglas de juego valiéndose de su popularidad para encaminarse a un tercer mandato, desvirtuando así la esencia de la democracia, que es la alternancia.

El mexicano Krauze, que no pudo viajar a Lima por las restricciones aéreas que sufre su país debido a la gripe A, enfatizó en una videoconferencia la importancia del problema del narcotráfico.

Por ello, pidió a Estados Unidos un mayor esfuerzo en sus estamentos intelectuales y empresariales para hacer frente junto con todo el continente a una de las mayores amenazas comunes.

Krauze también quiso aportar una reflexión sobre la estabilidad de las dictaduras y las democracias.

Según él, Chile es donde con más firmeza se han asentado las instituciones democráticas por ser también el país con una tradición republicana más larga a lo largo del siglo XIX, algo que comparte en menor medida México.

Por su parte, Edwards se lamentó de que los países latinoamericanos sigan minados por una de las peores lacras de lo que consideró parte del legado hispánico: la tendencia a la división y la manía de la confrontación.

El chileno abogó por una cultura en la que se honre a los héroes civiles (intelectuales o políticos) en lugar de a los de guerra, que es lo que tradicionalmente se hace en Latinoamérica.

Del mismo modo, se lamentó de que los países de herencia hispana dediquen tanto dinero a los gastos militares y dijo que si solamente Perú, Chile y Bolivia consiguieran establecer unas relaciones fraternales, el rumbo de toda Suramérica sería diferente y sin duda más próspero.

A modo de conclusión, Vargas Llosa animó a los jóvenes de los países americanos a entender la grandeza de la democracia: que es un sistema perfectible y corregible, siempre por la vía pacífica, y eso la hace superior a cualquier dictadura, que es el mal absoluto.