Investigan a jefes militares por desmantelar una histórica base del norte peruano

  • Lima, 21 feb (EFE).- Los jefes del antiguo campamento militar de Lobitos, en la localidad norteña peruana de Talara, están siendo investigados por presuntamente haber desmantelado esas instalaciones, consideradas Patrimonio Cultural de la Nación, informó hoy el diario El Comercio.

Lima, 21 feb (EFE).- Los jefes del antiguo campamento militar de Lobitos, en la localidad norteña peruana de Talara, están siendo investigados por presuntamente haber desmantelado esas instalaciones, consideradas Patrimonio Cultural de la Nación, informó hoy el diario El Comercio.

El rotativo señaló que la base militar, que fue sede de la Octava División Motorizada del Ejército Peruano, "parece hoy un pueblo bombardeado por el enemigo".

"Sus instalaciones castrenses (cuadras y galpones), las viviendas, los inmuebles administrativos y el muelle ya casi no existen, o de ellos solo quedan escombros", afirmó el diario.

Añadió que esas instalaciones fueron "destruidas y saqueadas" por los propios militares que se encargaban de su custodia, al mando del general del Ejército peruano Leonidas Dupont Pérez, actual comandante general de la Primera Brigada de Caballería, con sede en la localidad norteña de Sullana.

El Comercio indicó que Dupont y el teniente Edwin Salazar Aylas, administrador del campamento, han sido denunciados por el Instituto Nacional de Cultura (INC) por delitos contra el patrimonio cultural.

El ministro peruano de Defensa, Ántero Flores-Aráoz, admitió que el Departamento Inmobiliario del Ejército también está investigando el caso.

El caso está en manos de la Segunda Fiscalía Provincial Mixta de Talara, que ha encargado a la Policía contra la Corrupción de la región Piura las pesquisas del caso.

Los edificios de viviendas y oficinas pertenecieron a la empresa Lobitos Oilfields Limited y tienen un valor cultural, según remarcó el INC, que recordó que fueron construidas con pino de oregón a fines del siglo XIX.

El diario publicó testimonios y fotografías que señalan que personas vestidas como militares retiraron las maderas de los inmuebles y el muelle y las trasladaron en camiones "con rumbo desconocido".

"¿Hacia dónde fue llevada la madera? Parte del cargamento se utilizó en mejorar las instalaciones de la Primera Brigada de Caballería, pero también hay indicios de que otra parte terminó en manos de particulares", indicó.