Köhler, de ex jefe del FMI a apóstol de un nuevo orden financiero

  • Berlín, 23 may (EFE).- El presidente alemán, Horst Köhler, fue reelegido hoy para el primer cargo representativo del país, al que accedió en 2004 como neófito en política y desde el que ha dado la vuelta a su imagen de ex director del Fondo Monetario Internacional (FMI) para erigirse en apóstol de un nuevo orden financiero.

Berlín, 23 may (EFE).- El presidente alemán, Horst Köhler, fue reelegido hoy para el primer cargo representativo del país, al que accedió en 2004 como neófito en política y desde el que ha dado la vuelta a su imagen de ex director del Fondo Monetario Internacional (FMI) para erigirse en apóstol de un nuevo orden financiero.

En 2004, cuando fue elegido por primera vez por la Asamblea Federal, Köhler era más conocido en algunos países de Latinoamérica, por su papel al frente del FMI, que por sus compatriotas. Hoy es uno de los políticos más populares del país, en parte porque su cargo es representativo y su papel es actuar de instancia moral.

En sus cinco primeros años en la presidencia, ha pronunciado 45 discursos, realizado 54 viajes al extranjero y ratificado más de 700 leyes, que tal y como exige su cargo se habrá leído oportunamente antes de estampar su firma en ellas.

Para sus compatriotas, Köhler, de 66 años, es sobre todo un hombre salido del ámbito financiero global, que desde la presidencia ha incidido en cuestiones como la lucha contra la pobreza -en África, especialmente-, la ecología y la superación de la división alemana, tras décadas de traumática partición.

Es la imagen de la solidez y la estabilidad, en lo profesional y en lo privado, que no pierde ocasión de declararse tan enamorado como el primer día de su esposa, Eva Louise, con quien suele aparecer en público tomados de la mano y sonrientes.

Llegó a la presidencia como solución de compromiso entre los tres partidos que lo apoyan -Unión Cristianodemócrata Alemana y Unión Socialcristiana de Baviera (CDU/CSU), más el Partido Liberal (FDP).

Los liberales habían rechazado la propuesta del ex-delfín de Helmut Kohl -y ahora ministro de Interior-, Wolfgang Schäuble, por representar el ala más conservadora de sus aliados.

Köhler aceptó el desafío pese a ser el "plan B", dejó Washington cuando se daba por segura su reelección al frente del FMI y aterrizó en Berlín, dispuesto a darse a conocer entre sus compatriotas.

Nacido en el seno de una familia germano-moldava, convertidos en colonos de la Polonia ocupada por los nazis, Köhler emigró al este de Alemania, en 1943, y diez años más tarde al Oeste del país.

Estudió Economía y Ciencias Políticas en la Universidad de Tubinga y se casó luego con Eva Louise, con la que tiene dos hijos.

Ingresó en la CDU en 1981 y no desempeñó cargos de relevancia en sus filas. Conoció los pasillos de la política alemana desde su labor como secretario de Estado en el Ministerio de Finanzas, bajo Kohl y con Theo Waigel como titular, hasta 1992.

Desde este puesto asistió a las negociaciones del Tratado de Maastricht y representó a Kohl en la preparación de cuatro cumbres del G-7. Toda su trayectoria se forjó en el mundo de la finanzas.

Tras su paso por el ministerio pasó a presidir durante dos años el Confederación Alemana de Cajas de Ahorro, luego recaló en el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo, con Londres, y en 2000 saltó a Washington, para tomar las riendas del FMI.

Llegó a la presidencia aún bajo el gobierno de Gerhard Schröder, pero ello no acarreó ningún tipo de cohabitación forzosa, a la francesa. No sólo por el carácter meramente representativo de la presidencia alemana, sino también porque a Köhler no le dolían prendas al elogiar las reformas estructurales llevadas a cabo por el ejecutivo roji-verde. Algo que ha seguido haciendo luego, ya con su correligionaria Angela Merkel en Cancillería.