Las primarias socialistas, explicadas para principiantes


Jaime Lissavetzky, Tomás Gómez y Trinidad Jiménez

Jaime Lissavetzky, Tomás Gómez y Trinidad Jiménez Agencia EFE

Si uno echa un vistazo a la cantidad de información que han generado las primarias socialistas madrileñas pensará que el proceso lleva meses en marcha, pero nada más lejos de la realidad: la precampaña, ni siquiera la campaña, arranca de forma oficial este lunes, casi un mes después de que se confirmara que se celebrarían comicios internos para designar al candidato socialista en las elecciones autonómicas madrileñas.

Para aclararnos, el proceso se puede dividir en cuatro partes. La primera es la que acabamos de cerrar, una especie de precampaña no oficial que comenzó el día en que Trinidad Jiménez (junto a Jaime Lissavetzky) anunció su intención de disputarle a Tomás Gómez, secretario general del Partido Socialista de Madrid, la candidatura.

Desde aquel 9 de agosto ambos contendientes se han dedicado a intentar recabar apoyos: Tomás Gómez con el autobús oficial del partido regional y con el potente equipo de comunicación oficial del mismo y Trinidad Jiménez en los huecos que le deja su dedicación principal: el Ministerio de Sanidad. Esta primera fase se cerró la semana pasada. Trinidad Jiménez oficializó su candidatura en la sede del PSM el pasado miércoles y Tomás Gómez hizo lo propio este domingo en la sede de UGT.

Una 'nota de corte' con tres salidas

Ahora arranca la segunda fase del proceso, la recogida de avales. Los dos candidatos tienen dieciséis días, hasta el próximo día 21, para recoger los frutos del trabajo hecho hasta ahora: necesitan el apoyo de los militantes para superar una criba antes de las primarias. Para vencer este obstáculo hay tres caminos posibles: que la mitad más uno de los 42 miembros de la ejecutiva regional le dé su apoyo (es decir, que reúna 22 firmas), que la mitad más uno de los 549 miembros del comité regional apoye su candidatura (es decir, 275 firmas) o bien que el 15% del total de los afiliados apoyen al candidato.

En las dos primeras posibilidades Tomás Gómez parece contar con una clara ventaja: sin ir más lejos, el 95% del comité regional pidió hace dos meses -antes de que surgiera el nombre de Trinidad Jiménez- que fuera él el candidato. La posibilidad más asequible para ambos candidatos es, en cualquier caso, la última.

El día 22 de septiembre, justo un día después del cierre del plazo, se hará el nombramiento provisional de los candidatos y se abrirá un periodo de alegaciones de cuatro días, hasta el 26, día en el que se proclamará quiénes son los candidatos de las primarias, a las que se iría siempre que más de un candidato logre pasar el corte.

Una semana para atar fidelidades

Aquí empezaría la tercera fase: la campaña para las primarias, que apenas dura una semana. Entre el 26 de septiembre y el 2 de octubre los contendientes tienen que fijar sus apoyos para seducir al menos a la mitad más uno de los militantes. La clave en este momento es el censo exacto de afiliados con derecho a voto. Para poder votar tienen que ser militantes al menos desde el 17 de febrero (seis meses antes del cierre del censo) y tener las correspondientes cuotas pagadas; las estimaciones hablan de más de 17.000 militantes, con lo que la meta a alcanzar será la de superar los 8.000 votos.

El número mágico es un gran misterio: sólo el Comité de Garantías electorales del partido, formado por siete personas, conocen el censo exacto del PSM, un documento que tiene nivel 1 según la Ley de Protección de Datos, es decir, nadie puede reproducir o comunicar los datos de ese registro. Sólo terminada la segunda fase se liberarían tres copias del documento: una para cada candidato y una para las mesas electorales, que trabajarán el día de las primarias en base a ese registro inalterable.

Primero unas elecciones, luego las otras

Finalmente, el día 3 de octubre llega la cuarta y definitiva fase: las primarias en sí. Una votación en la que sólo ese número mágico de afiliados puede participar y de la que saldrá elegido el candidato socialista a las elecciones autonómicas de Madrid. Para conseguir alcanzar esa meta basta una mayoría simple, que en este caso concreto en el que sólo habría dos candidatos significa sacar más votos que el oponente.

A partir de ese día arrancaría la carrera de verdad: preparar las elecciones autonómicas, que se celebrarán en primavera. Es decir, poco más de cinco meses para conseguir unificar a los afiliados socialistas bajo un sólo candidato para intentar arrebatarle a Esperanza Aguirre el puesto de presidenta.

En el hipotético caso de que la vencedora de las primarias fuera Trinidad Jiménez, el presidente del Gobierno se vería obligado a sustituirla porque según la Ley vigente, mientras sea ministra no podría asumir ningún cargo público más, ya fuera el de presidenta autonómica, ya fuera el de diputada autonómica si perdiera. Pero esa sería una quinta fase, que ya arrancará el mes que viene.