Lavrov pide a la UE y Rumanía que impidan los intentos de la oposición de "destruir al Estado moldavo"

MOSCÚ, 9 (EUROPA PRESS)

El ministro ruso de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguei Lavrov, pidió hoy a Rumanía y a la Unión Europea que tomen medidas para impedir el uso de banderas y consignas rumanas por parte de los manifestantes de la oposición, "obsesionados con la idea de destruir al Estado moldavo", al tiempo que advirtió de que que los recientes desórdenes públicos en la capital de Moldavia, Chisinau, ponen en peligro la posibilidad de que se llegue a una solución en la región secesionista de Transnistria.

"Lo ocurrido va a empeorar, sin duda, las condiciones para la consecución de un acuerdo", admitió Lavrov en el curso de una entrevista concedida a la agencia de noticias RIA Novosti, al canal de televisión Russia Today y a la emisora de radio La Voz de Rusia.

Los desórdenes en Chisinau, durante los cuales fueron detenidas casi 200 personas, empezaron el pasado martes después de que la oposición moldava, descontenta con la victoria del Partido Comunista en las elecciones parlamentarias del domingo, sacase a sus partidarios a la calle para protestar contra el escrutinio oficial.

Lavrov también expresó su "fuerte inquietud" por el hecho de que algunos participantes de esta acción portasen banderas de Rumanía y exigiesen la unificación de los dos países limítrofes coreando "¡Somos rumanos!".

"Es una prueba inequívoca de que los manifestantes, y en realidad, vándalos, estaban obsesionados con la idea de destruir al Estado moldavo", subrayó. "Esperamos que la Unión Europea y Rumanía, que ha condenado públicamente la violencia, tomen medidas para impedir el uso de banderas rumanas y consignas prorrumanas como cobertura para minar las bases del Estado moldavo", prosoguió.

Si Moldavia pierde su identidad como Estado, advirtió, Transnistria se verá obligada a decidir su futuro por cuenta propia. La llamada República Moldava de Transnistria surgió a principios de los 90 porque varios distritos de la orilla izquierda del Dniéster, de población mayoritariamente rusohablante, temían una fusión entre Moldavia y Rumanía.

El canciller ruso calificó de "absolutamente escandaloso" lo sucedido en Chisinau. "Es un vandalismo, un total menosprecio y una actuación violenta con respecto a los símbolos del poder estatal", declaró respecto a la actitud de la multitud que irrumpió en los edificios del Parlamento y de la Administración Presidencial de Moldavia, destruyó muebles, prendió fuego en el interior y arrojó equipos ofimáticos por las ventanas.

Lavrov descartó calificar los sucesos como "una revolución de color", por falta de los "tradicionales provocadores externos", y recordó que todos los observadores internacionales, incluidos los de la OSCE y el Parlamento Europeo, avalaron la legitimidad de los comicios.