Chamorro:"Ortega usa la retórica sandinista para instaurar un gobierno autoritario"

  • Barcelona, 5 may (EFE).- El periodista y ex director del órgano de prensa del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), Carlos Fernando Chamorro, asegura que el presidente nicaragüense, Daniel Ortega, se aleja cada vez más de la esencia del sandinismo y usurpa su retórica para instaurar un régimen autoritario.

Barcelona, 5 may (EFE).- El periodista y ex director del órgano de prensa del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), Carlos Fernando Chamorro, asegura que el presidente nicaragüense, Daniel Ortega, se aleja cada vez más de la esencia del sandinismo y usurpa su retórica para instaurar un régimen autoritario.

Chamorro, que hoy recibe en Barcelona el Premio Casa América Cataluña a la Libertad de Expresión, ha dicho en una entrevista con Efe que Ortega ha adoptado "una visión mesiánica del poder", a pesar de haber sido elegido por una minoría del electorado nicaragüense.

A diferencia de gobernantes como Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador o Hugo Chávez en Venezuela, explica Chamorro, Ortega "llegó al poder con una minoría fuerte, pero minoría al fin, y se considera a sí mismo como alguien que está predestinado para hacer cambios por encima de las instituciones y por encima de la ley. En palabras normales, eso se llama autoritarismo", ha dicho.

Chamorro, uno de los cuatro hijos de la ex presidenta nicaragüense Violeta de Chamorro (1990-1997), ha sentenciado que el actual mandatario hace uso de la retórica revolucionaria para "promover una regresión de las libertades democráticas" que recuerda la época de la dictadura de Somoza, contra la cual luchó en su momento el propio Ortega.

El periodista, conductor de los programas de televisión "Esta noche" y "Esta semana", director del semanario El Confidencial y presidente de la ONG Centro de Investigación de la Comunicación CINCO, ha afirmado que desde el ascenso al poder de Ortega los periodistas nicaragüenses han trabajado "en condiciones de acoso, de intimidación y de restricciones a la libertad de expresión".

Hacer esas denuncias a través de medios de comunicación de amplio alcance podría ser visto como una contradicción. Sin embargo, Chamorro advierte de que el ataque a la libertad de expresión no ocurre sólo con el cierre de medios o el encarcelamiento de periodistas.

Ese argumento es el que esgrime el presidente de Nicaragua para asegurar que en el país existe plena libertad de prensa, ha comentado el periodista. Pero los mecanismos de presión son más sutiles y complejos, y van desde la intimidación, los acosos individuales, los juicios y las presiones económicas, hasta las agresiones físicas. Y la prensa está resistiendo, ha comentado.

"Nicaragua no es el país en el que existen las peores condiciones para el ejercicio de la libertad de expresión en América Latina", aclara el ex militante del FSLN. Por eso es importante, en su opinión, que instituciones como Casa América Cataluña hagan una llamada de atención sobre el retroceso democrático que supone un gobierno como el de Ortega.

Su militancia en el sandinismo, incluso cuando su madre decidió abandonar la directiva del movimiento pocos meses después de derrotar a la dictadura de Somoza, le enseñó a Carlos Fernando Chamorro a enarbolar el periodismo como bandera de lucha social.

"Vivimos otra época en los años 80. Nicaragua se encontraba en una situación de guerra, existían restricciones a la libertad de expresión impuestas por el estado de emergencia (...) Una de las lecciones que yo aprendí de esa época es que nunca más estaría dispuesto a autocensurarme para respaldar un proyecto político", relata.

Esa convicción le costó, en 1994 la dirección de Barricada, el órgano de prensa del FSLN, al frente del cual estaba desde 1980, y le impulsó hacia el ejercicio del periodismo independiente, por el que se le reconoce hoy.

"Yo estaba convencido de que Nicaragua necesitaba cambios radicales", recuerda Chamorro, quien asegura haber aprendido de la historia que esos cambios, si bien son necesarios, deben ocurrir en el seno de instituciones democráticas que los hagan duraderos.

Aprendí, ha asegurado, que esa transformación "no depende de la discrecionalidad de un hombre que se considera predestinado para administrar el poder, sino (que deben ser) cambios con rendición de cuentas a la sociedad". Y esa es una lección que, para Chamorro, Ortega no ha aprendido todavía.