UNICEF denuncia que cada vez más menores no acompañados viajan de forma ilegal ante la falta de alternativas


MADRID|

UNICEF recuerda que los derechos de los niños "van con ellos" cuando emigran y deben respetarse en todas partes

Cada vez son más los niños que emigran solos y sin ningún tipo de protección frente de los abusos y la violencia a los que pueden ser objeto durante su viaje, hasta el punto que la cifra se ha multiplicado por cinco desde 2010, según ha denunciado el Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF), atribuyendo el aumento a que los menores tienen pocas opciones de emigrar por vías legales.

En su último informe, 'Ante todo son niños: proteger a los niños en tránsito contra la violencia, el abuso y la explotación', la agencia de la ONU ha lamentado que actualmente hay cientos de miles de menores no acompañados que, "ante la imposibilidad de desplazarse legalmente, utilizan rutas peligrosas y recurren a contrabandistas para ayudarles a cruzar las fronteras".

Según el documento, este fenómeno se ha disparado en algunas zonas del mundo, entre ellas la ruta migratoria del Mediterráneo central que parte del norte de África y llega a Italia. Aquí, según UNICEF, el 92 por ciento de los menores que llegaron a Italia en 2016 y los dos primeros meses de 2017 no viajaban acompañados, frente al 75 por ciento en 2015.

En un total de 80 países analizados, se registró a al menos 300.000 menores no acompañados o separados en 2015-2016, lo que supone casi cinco veces más que los 66.000 que se registraron en 2010-2011 si bien, según UNICEF, "probablemente, el número de niños no acompañados o separados en tránsito en el mundo es mucho mayor".

"Estas cifras son inadmisibles", ha lamentado el director ejecutivo de UNICEF Comité Español, Javier Martos. "Los niños que viajan solos son los más vulnerables: están expuestos a muchos peligros y corren un riesgo mayor de caer en manos de redes de trata de personas y traficantes sin escrúpulos", ha advertido. "No podemos darles la espalda. Los gobiernos deben actuar ya para garantizar la seguridad de estos niños", ha reclamado.

UNICEF ha resaltado que "los niños pocas veces tienen la posibilidad de desplazarse legalmente" ya que para la mayoría están fuera de su alcance vías legales como la reunificación familiar, los visados humanitarios y los sitios de reasentamiento para refugiados o los visados de trabajo y estudio. Sin embargo, "los obstáculos a la migración legal no impiden que la gente continúe desplazándose sino que les impulsan a hacerlo clandestinamente".

LOS MOTIVOS PARA VIAJAR SOLOS

Pero, ¿qué empuja a unos padres a enviar a sus hijos solos en estos peligrosos viajes? Según UNICEF, algunos niños lo que buscan es reunirse con sus padres, que han viajado antes que ellos, mientras que en otros casos los progenitores quieren que sus hijos tengan una vida mejor que la que han tenido ellos.

Además, otros factores que empujan a los niños a emigrar solos son problemas como la violencia doméstica, el matrimonio infantil o el reclutamiento forzado por parte de grupos armados.

Para emprender este viaje, las familias más desesperadas suelen recurrir a traficantes, que van desde personas que ayudan a otras por una tarifa, hasta redes criminales organizadas que convierten a los niños en objeto de trata bajo condiciones de peligro y explotación, ha denunciado UNICEF.

Como consecuencia de ello, la trata de personas se ha convertido en un lucrativo negocio que prospera. Según datos de la Oficina Europea de Policía (Europol), el 20 por ciento de los traficantes que hay en el mundo se dedica a la trata de seres humanos, ayudando a los niños a cruzar fronteras con el propósito de lucrarse explotándolos, "una especie de esclavitud moderna", ha lamentado UNICEF.

La agencia de la ONU ha recordado que la Convención sobre los Derechos del Niño protege a todos los niños y niñas, en todas partes y sin importar su condición jurídica, su nacionalidad o la falta de esta. Los niños, ha incidido, tienen "derecho a estar protegidos contra daños; a acceder a servicios esenciales, como salud y educación; a estar con sus familias; y a que su interés superior oriente las decisiones que los afectan".

Sin embargo, no solo son objeto de abusos, explotación sexual o laboral y de violencia durante su viaje, sino que cuando llegan a los países de destino "quedan en condiciones que se considerarían inaceptables para los nacidos en el lugar". Así, ha subrayado UNICEF, "languidecen en albergues superpoblados, terminan en campamentos provisionales o se exponen a los peligros de la vida en las calles".

Frente a esta situación, y la explotación a las que en ocasiones les someten compatriotas suyos, "la desconfianza hacia las autoridades y el temor a ser detenidos y deportados impiden que los niños busquen protección y ayuda", ha explicado UNICEF.

DURAS POLÍTICAS DE CONTROL FRONTERIZO

El informe ha criticado especialmente "las duras políticas de control fronterizo" que dejan a los niños en la incertidumbre e intensifican el "riesgo de convertirles en víctimas de explotación". Estas políticas tienen como consecuencia que los niños y sus familias queden "varados en países donde no desean permanecer, o donde no son bienvenidos".

Los menores se ven atrapados en un "prolongado limbo que genera ansiedad y desesperación" y que en algunos de los pequeños provoca "comportamientos autodestructivos", como se ha observado en Grecia, donde hay más de 60.000 refugiados e inmigrantes atrapados, pero también en las instalaciones para inmigrantes creadas por Australia en Nauru.

En otros casos, los menores evitan a las autoridades por temor a ser detenidos, por lo que viven en las calles en "pésimas condiciones" y a menudo caen presas del comercio sexual o cometen delitos menores para poder sobrevivir y ahorrar el dinero con el que pagar a los contrabandistas para poder continuar su viaje.

Aunque los derechos de todos estos niños deberían respetarse, en la práctica los menores en tránsito los ven conculcados por su condición de migrantes, ha lamentado UNICEF, que considera que "el sistema actual está defraudando a los niños refugiados y migrantes" pese a que los estados tienen la responsabilidad de defender sus derechos y protegerlos dentro de sus fronteras, "sin excepción alguna".

"Los derechos de la infancia no se limitan a las fronteras de los países", ha sostenido UNICEF, recordando que "cuando los conflictos armados o los desastres, el abandono, el abuso y la marginación impulsan a los niños a migrar, sus derechos van con ellos".

"Un único niño solo ya es demasiado, y sin embargo el número de niños solos todavía es sobrecogedor. Los adultos estamos fallando a la hora de protegerles", ha subrayado el director ejecutivo adjunto de UNICEF, Justin Forsyth, considerando "deplorable" que no se esté defendiendo a los menores de los traficantes, a los que ha tildado de "depredadores".

"Estos niños necesitan un compromiso real por parte de los gobiernos del mundo para que garanticen su seguridad en su viaje", ha reclamado Forsyth. En este sentido, ha pedido a los líderes que se darán cita la próxima semana en Italia en la cumbre del G7 que dirijan "sus esfuerzos a ser los primeros en adoptar" el plan de acción elaborado por UNICEF para proteger a los niños refugiados y migrantes y garantizar su bienestar.

Dicho plan prevé la protección contra la explotación y la violencia de estos niños, especialmente los menores no acompañados; el fin de las detenciones de menores migrantes y solicitantes de asilo; el mantenimiento de las familias unidas; formación para todos los refugiados y migrantes y acceso a servicios de calidad; actuar contra las causas subyacentes en los movimientos a gran escala de personas; y promover medidas contra la xenofobia, la discriminación y la marginación.