El matrimonio Sarkozy pone fin a una de las visitas oficiales que más expectación ha generado en España

MADRID, 28 (EUROPA PRESS)

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, y su esposa, la ex modelo y cantante Carla Bruni, han puesto esta tarde fin a una de las visitas oficiales que más expectación ha generado en España y que han concluido en el Palacio de la Moncloa compartiendo un café con el jefe del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero y su mujer, Sonsoles Espinosa.

Sarkozy y Zapatero han comido juntos en Moncloa tras comparecer en rueda de prensa para dar cuenta de los acuerdos suscritos durante la XXI Cumbre bilateral celebrada hoy en Madrid y, de forma paralela, las esposas de ambos, que comparten afición por la música, han almorzado en otras dependencias del complejo presidencial.

Según fuentes gubernamentales, la comida entre Bruni y Espinosa se desarrolló en un ambiente "muy cordial y amigable", pero no quisieron informar de su contenido por tratarse de un almuerzo privado, como otros que la esposa del presidente ha mantenido en distintas ocasiones con primeras damas, como fue el caso de la mujer del presidente costarricense, Oscar Arias, durante la última visita de éste a España. La diferencia es que en esta ocasión y por primera vez se ha hecho una convocatoria de este encuentro para los medios gráficos.

Al término de los almuerzos, los dos matrimonios se han juntado de nuevo para compartir el café por espacio de unos 15 minutos. Tras despedirse, la pareja francesa ha abandonado Moncloa para poner rumbo a Francia.

La expectación generada en torno a su presencia en España no pasó desapercibida ni para el propio Sarkozy, que en la rueda de prensa con Zapatero, admitió que tanto a él como a su mujer les ha "conmovido" la "acogida" que les han dispensado tanto el Rey como el presidente del Gobierno y el "interés" que ha motivado su estancia estos días en Madrid.

También subrayó que para él ha sido un "hito" tener la oportunidad de hablar ante los diputados y senadores en el Hemiciclo del Congreso, un gesto que se reserva sólo para las visitas de Estado de los líderes más allegados. De hecho, en los últimos tres años tan sólo Sarkozy y los presidentes de México y Argentina, Felipe Calderón y Cristina Fernández de Kirchner, han podido dirigirse a las Cortes, han informado a Europa Press fuentes diplomáticas.

El discurso de Sarkozy en el Congreso esta mañana fue interrumpido en varias ocasiones por los aplausos de los parlamentarios, que le despidieron al final con una gran ovación. Tanto en esta intervención, como en sus palabras de ayer durante la cena de gala que los Reyes ofrecieron en su honor y en la rueda de prensa de este mediodía, Sarkozy ha repetido una serie de mensajes claros.

Que España podrá seguir contando con el apoyo total de Francia en la lucha contra ETA, que colaborará de forma permanente con su vecino durante la presidencia española de la UE y que respalda la pertenencia de España como miembro de pleno derecho del G-20. Además, Sarkozy ha reafirmado su compromiso para impulsar las interconexiones entre los dos países por los Pirineos, un tema que el Rey y el presidente del Congreso, José Bono, le pidieron acelerar.

De la Cumbre bilateral entre los dos países, que en esta ocasión se ha enlazado con la visita de Estado -que concluyó con el acto en el Congreso-- ha salido el compromiso de los dos países de extender su cooperación policial a la lucha contra la financiación del terrorismo y las redes de la inmigración ilegal.

En palabras del francés, se trata de romper con la "antigua" separación entre terrorismo político, religioso y actividades mafiosas. Los terroristas "se alimentan de la actividad mafiosa", dijo, por lo que apostó por "atacarles en el bolsillo", donde "más les duele".

Al margen de los acuerdos alcanzados, buena parte de la expectación mediática que ha generado esta visita reside en la figura de Carla Bruni, que por primera vez visitaba España como primera dama francesa. Más de 100 periodistas se acreditaron para cubrir el recibimiento oficial del matrimonio el lunes en el Palacio de El Pardo y también la cena de gala en el Palacio Real suscitó una demanda nada habitual de acreditaciones en este tipo de actos.

Bruni ha tenido una agenda paralela a la de su marido y esta mañana ha acudido a visitar el Museo Reina Sofía en compañía de la Reina. Eso sí, llegó con casi media hora de retraso debido a la extensión del acto de su marido en el Congreso, al que se incorporó unos cinco minutos después de que el presidente y el resto de la delegación francesa entraran en el edificio de la Carrera de San Jerónimo.

Fuentes de la Casa Real consultadas por Europa Press no han dado importancia a este retraso, que han justificado por lo apretada de la agenda del matrimonio Sarkozy y han explicado que la Reina ha aprovechado para departir con el director del museo, Manuel Borja-Villel, en la biblioteca del complejo. Cuando ha llegado Bruni, las dos han visitado, acompañadas por Borja-Villel y la ministra de Cultura, Angeles González-Sinde, la exposición del escultor Julio González, afincado en París hasta su muerte.