La Cumbre de las Américas no deja resaca en Cuba

  • José Luis Paniagua

La Cumbre de Trinidad y Tobago deja un buen sabor de boca en América Latina

La Cumbre de Trinidad y Tobago deja un buen sabor de boca en América Latina

José Luis Paniagua

La Habana, 20 abr (EFE).- La Cumbre de las Américas, realizada este fin de semana en Trinidad y Tobago, no dejó resaca en Cuba, donde la población apenas siguió la escasa información dada en los medios oficiales y la voz de Fidel Castro es, como suele ser habitual, la única de la jerarquía que hoy habla del asunto.

Si las discusiones en las calles de La Habana sirven de termómetro para medir el interés de los cubanos, lo más llamativo de la Cumbre de las Américas para la población capitalina fue el encuentro fotografiado del presidente venezolano, Hugo Chávez, con el mandatario estadounidense, Barack Obama.

Migdalia Díaz, de 65 años, reconoció este lunes que no se enteró de casi nada de lo que ocurrió en la Cumbre de las Américas porque el sábado y el domingo no andaba como para prestar atención a los informativos.

Pero ni a ella le pasó desapercibido el hecho de que Chávez y Obama se tomaran fotografías juntos, algo que, dijo, en otro momento hubiera resultado "impensable", y que hoy aún es objeto de porfía entre habaneros que tratan de determinar cuál de los dos presidentes se acercó primero.

Para Sara, de 60 años, la reunión de mandatarios de todos los países del continente, salvo Cuba, el único excluido del sistema interamericano, levanta nuevas expectativas en la población, sobre todo después de la reciente eliminación en Estados Unidos de las restricciones a los viajes de cubano-americanos a la isla.

"He hablado con gente que está muy esperanzada, hay mucha esperanza después de lo que se escuchó allí, sobre todo por las posibilidades de aperturas que pudiera haber entre Cuba y EE.UU., creo que pudiera haber un entendimiento", agregó.

En los prolegómenos de la Cumbre, la reiteración del presidente cubano, general Raúl Castro, de su disposición de dialogar con EE.UU. y las palabras conciliadoras de Obama sobre la necesidad de un cambio de rumbo en la política hacia la isla catapultaron al tema "Cuba" a la cabeza de los asuntos estelares de la reunión.

Pero pasados los debates y cerradas las puertas de las salas de las reuniones, en la isla es Fidel Castro el que hace las valoraciones sobre el encuentro.

En un artículo difundido en la noche del domingo, el ex presidente cubano señaló que Obama estuvo "áspero y evasivo" en sus declaraciones en Trinidad y Tobago al referirse al embargo que Washington mantiene contra Cuba desde hace casi medio siglo.

El jefe de la revolución, de 82 años, esperaba que la reunión no fuera "secreta" y lamentó que se desarrollara lejos de las cámaras y se privara al público "de tan interesante ejercicio intelectual".

Castro afirma que ni los representados en la cumbre ni los "excomulgados" pudieron conocer lo tratado en la reunión.

"Deseo recordarle (a Obama) un principio ético elemental relacionado con Cuba: cualquier injusticia, cualquier crimen, en cualquier época, no tiene excusa alguna para perdurar", dice el ex presidente en el artículo.

El protagonismo asumido por el tema Cuba en la Cumbre es visto hoy por algunas voces de la disidencia como una oportunidad perdida para abordar "integralmente" el asunto y no solo desde el punto de vista del bloqueo económico.

Oscar Espinosa Chepe, preso con licencia extrapenal del grupo de los 75 condenados en la primavera de 2003, destacó la lectura crítica hecha por Obama sobre los resultados que ha tenido la política del embargo en este casi medio siglo.

"Pero hubiera sido mejor un análisis integral del problema, hacer un contexto mas amplio de los problemas de Cuba, los problemas de los derechos humanos, de los presos, los problemas económicos (...)", dijo.

Para Miriam Leiva, cofundadora de las Damas de Blanco, lo importante de la Cumbre en lo que concierne a Cuba es que Obama "ha tendido la mano y todavía el Gobierno cubano no ha dado una respuesta que pueda influir o modificar las relaciones con EE.UU.".

"Soy optimista desde el punto de vista de la disposición del presidente Obama, pero tengo una gran duda con respecto a la intención real de Raúl Castro", dijo. EFE