Annemarie Jacir dibuja en "La sal de este mar" un mundo de sueños rotos

  • Barcelona, 6 abr (EFE).- La directora palestina Annemarie Jacir dibuja en su primera película, "La sal de este mar", un mundo de sueños rotos, de una mujer norteamericana que vuelve a la Palestina perdida de su abuelo, y la de un palestino que aspira a emigrar a Canadá.

Annemarie Jacir dibuja en "La sal de este mar" un mundo de sueños rotos

Annemarie Jacir dibuja en "La sal de este mar" un mundo de sueños rotos

Annemarie Jacir dibuja en "La sal de este mar" un mundo de sueños rotos

Annemarie Jacir dibuja en "La sal de este mar" un mundo de sueños rotos

Barcelona, 6 abr (EFE).- La directora palestina Annemarie Jacir dibuja en su primera película, "La sal de este mar", un mundo de sueños rotos, de una mujer norteamericana que vuelve a la Palestina perdida de su abuelo, y la de un palestino que aspira a emigrar a Canadá.

Jacir ha explicado hoy en la presentación del filme que "aparentemente, los dos personajes principales, Soraya y Emad, parecen no tener nada en común, pues han crecido en unos entornos y unos contextos absolutamente distintos".

Soraya se ha criado en Brooklyn y ha soñado con volver a Palestina, y Emad, nacido en los Territorios Palestinos, ha conocido toda su vida la ocupación y la realidad palestina y sólo desea marcharse de allí.

En la primera parte del filme, situada en Ramala, el espectador observa que los palestinos no pueden hacer muchas cosas, tan básicas como construir una casa o viajar a Jerusalén, ni siquiera recuperar el dinero que su abuelo dejó a Soraya en herencia en una cuenta anterior a la ocupación de 1948.

La segunda parte de "La sal de este mar" se desarrolla en Israel en una suerte de 'road movie' que lleva a los protagonistas por Jerusalén, Tel Aviv, las ruinas de Dawayma y finalmente Haifa.

"En Cisjordania hay 600 puestos de control, además de los muros recientemente construidos que no separan a los israelíes de los palestinos, sino a los palestinos entre sí; y cuando los dos personajes pasan a Israel, ya no hay puestos de control ni muros y allí se sienten libres, sólo mientras permanecen invisibles", ha comentado la directora.

Precisamente, Jacir quería reflejar en su película que "ambos palestinos se sienten como turistas en su propio país".

El pueblo de Emad, Dawayma, ya no existe: "nosotros filmamos en uno llamado Suba, que sólo está parcialmente demolido, pero hay cientos de pueblos que quedaron completamente arrasados en 1948-1950 y poco a poco he ido localizando los restos de unos 50 pueblos".

Sobre el cine de aquel punto del Mediterráneo, Jacir asegura que "sin el apoyo económico de Europa el cine palestino es inviable" y se siente afortunada por que ya está preparando un nuevo proyecto, "When I Saw You", que, anuncia, rodará en Jordania y explica la relación entre una madre y su hijo autista.

Después de la realización de su ópera prima, Jacir no puede rodar en Palestina y por ello se ha instalado en Ammán (Jordania) y, de hecho, la última escena de "La sal de este mar" se grabó en Marsella como si fuera Haifa.

Preguntada por las dificultades del rodaje, Jacir ha explicado que "al actor protagonista palestino, Saleh Bakri, no le estaba permitido ir a Ramala porque tiene nacionalidad israelí; al equipo cisjordano no les estaba permitido salir de Ramala, así que Bakri tuvo que ocultarse y estar en situación irregular para entrar en Ramala durante el rodaje de la primera parte del filme".

Durante la segunda parte, que transcurre en Israel, "él estaba en situación regular, pero nuestro equipo cisjordano no estaba autorizado a seguirnos".

Uno de los mensajes del filme es, según la directora, que los palestinos sienten que les ha faltado un reconocimiento de lo que les pasó desde 1948.

"Mucha gente piensa ingenuamente que el problema es que los israelíes y los palestinos están enemistados desde hace siglos, como si se odiaran genéticamente, pero es una forma de no afrontar el verdadero problema", comenta Jacir.

Para ella, el problema se ilustra muy bien en la escena en la que Soraya vuelve a la casa de su abuelo, ahora ocupada por la artista israelí Irit, "hospitalaria y amable, pero que no es capaz de reconocer a Soraya que la ocupación fue ilegal y que podrá continuar allí con su permiso moral".

Precisamente, para el rodaje de esa escena Jacir mantuvo a ambas actrices separadas, pues "sabía que si se hacían amigas no podrían grabar el diálogo con la misma intensidad y tensión emocional".

José Oliva