Crónica Israel- Netanyahu llama a la unidad de los isralíes ante los "momentos difíciles" por la crisis económica e Irán

Se muestra dispuesto a seguir negociando con los palestinos, pero no apoya abiertamente la solución de dos Estados JERUSALEN, 31 (EUROPA PRESS) El líder del Likud, Benjamin Netanyahu, asumirá nuevamente hoy el puesto de primer ministro que ya ocupó hace casi una década y lo hará respaldado por una coalición heterogénea compuesta por partidos religiosos, de extrema derecha y por el sempiterno Partido Laborista. Entre sus más de 30 miembros, el líder laborista Ehud Barak repite en la cartera de Defensa, mientras que el líder de Yisrael Beitenu, Avigdor Lieberman, ha conseguido la de Exteriores. A última hora se sumó al Gobierno el diputado del Likud Silvan Shalom, rival de Netanyahu dentro de su partido, quien será viceprimer ministro. Durante su discurso ante la Knesset antes de tomar posesión del cargo, Netanyahu hizo un llamamiento a la unidad ante la situación económica que atraviesa Israel y las amenazas a su seguridad, la principal de las cuales, según él, sigue siendo Irán. "Creo que podemos superar cualquier obstáculo y por tanto mi objetivo es unir a todas las principales fuerzas del país", afirmó. "Estoy feliz de que el Partido Laborista, con una historia tan significativa, haya tomado la decisión de unir sus manos con el Likud", añadió. Los laboristas, cuarta fuerza más votada en las elecciones del pasado 10 de febrero, anunciaron inicialmente que se quedarían en la oposición pero finalmente la semana pasada, y por sorpresa, Barak llegó a un acuerdo con Netanyahu para su entrada en la coalición, en virtud del cual mantendría la cartera de Defensa y que su partido no tuvo más remedio que refrendar. Netanyahu, que admitió que "estos no son momentos normales", pidió a los diputados israelíes su "fe durante este tiempo de crisis sin precedentes" y consideró, aunque sin mencionar abiertamente a Irán, que "el mayor peligro para el Estado de Israel y para toda la Humanidad procederá de un régimen radical que intentará armarse con armas nucleares". En este sentido, el nuevo primer ministro advirtió de que Israel "no permitirá que nadie cuestione nuestro derecho a existir" y consideró que bloquear el programa nuclear iraní va en el interés no sólo de Israel sino del mundo musulmán. Así, expresó su deseo de que la región pueda trabajar junta para "bloquear el terrorismo en cualquier dirección y combatirlo hasta el final". "Israel se enfrenta a dos retos inmensos en el plano económico y el de la seguridad", reconoció el líder del Likud, advirtiendo de que "nuestras decisiones y acciones determinarán si somos capaces de capear las tormentas". En el plano económico, Netanyahu designó finalmente al diputado del Likud Yuval Steinitz como ministro de Finanzas, acabando así con las quinielas que apuntaban a que se reservaría para sí esta cartera que ya ocupó durante el gobierno de Ariel Sharon, si bien aclaró que será él quien en último término "determinará y liderará la estrategia económica" del Gobierno. Por otro lado, dedicó parte de su intervención a hablar de la paz. "Israel siempre se ha esforzado, y ahora más que nunca, en alcanzar una paz completa con todo el mundo árabe y musulmán", aseguró Netanyahu. MENSAJE A LOS PALESTINOS En este sentido, lanzó un mensaje claro a la Autoridad Palestina: "si realmente es paz lo que buscáis, podemos alcanzarla". Así, indicó que se avanzará en las negociaciones "en tres vías, la financiera, la de la seguridad y la diplomática". No obstante, y como en veces anteriores, Netanyahu se quedó lejos de expresar abiertamente su apoyo a una solución de dos Estados. "No tenemos ningún deseo de gobernar sobre otro pueblo", aseveró, precisando que "el acuerdo final permitirá a los palestinos gobernar sobre sí mismos, con la excepción de lo que pueda amenazar a Israel". En su opinión, "los esfuerzos pasados para encontrar atajos sólo han producido los resultados contrarios, más terrorismo y más derramamiento de sangre". "Nosotros seguiremos un camino realista con el propósito honesto de poner fin al conflicto", prometió, asegurando asimismo que hará todo lo posible para conseguir la liberación del soldado israelí Gilad Shalit, secuestrado por milicianos afines a Hamás en junio de 2006 en la frontera de la Franja de Gaza. Antes de terminar su discurso, Netanyahu tuvo palabras de agradecimiento para el primer ministro saliente, Ehud Olmert, por su "entregado servicio" al país. Este último, que intervino antes del nuevo primer ministro, alabó el papel del Ejército israelí en las dos guerras que se han registrado durante su mandato --Líbano y Franja de Gaza-- y aseguró no tener ningún remordimiento respecto a su gestión. A continuación, Netanyahu procedió a nombrar a los 30 ministros y viceministros que integrarán su gobierno de coalición, en el que estarán además del Likud y el Partido Laborista, el ultraderechista Yisrael Beitenu de Avigdor Lieberman, el ultraortodoxo Shas y el también partido religioso radical Hogar Judío. PRIMEROS PROBLEMAS PARA EL GOBIERNO Entre los componentes del gabinete estará finalmente el principal rival de Netanyahu en el seno del Likud, el ex ministro de Exteriores Silvan Shalon, que ha accedido a ocupar los cargos de viceprimer ministro, junto al también diputado del Likud Moshe Yaalon, y ministro de Desarrollo Regional. Asimismo, según la prensa israelí, Shalom formará parte de lo que se conoce como el 'gabinete de cocina', es decir, el círculo más cercano de asesores de Netanyahu, pese a que sus diferencias en el seno de su partido son públicas y notorias. Entretanto, y horas antes de que el nuevo Gobierno eche a andar, ya parece enfrentarse a su primer problema. Yisrael Beitenu advirtió hoy que no permitirá que la cartera de Exteriores, que ostentará Lieberman, vaya a parar a manos del Likud en caso de que prosperen los cargos que se investigan en su contra y éste se viera obligado a presentar su dimisión. "En cualquier caso, si la cartera va a parar al Likud, Yisrael Beitenu dejará (el Gobierno) por la oposición", advirtieron desde el partido ultraderechista, que ha sido clave para Netanyahu a la hora de formar la coalición, ya que fue la tercera fuerza más votada y obtuvo quince escaños en los comicios. CRÍTICAS DE LIVNI Por su parte, la líder del Kadima y ya líder de la oposición, Tzipi Livni, deseó hoy éxito al nuevo Gobierno de Israel pero estimó que la coalición formada por Netanyahu "no beneficiará al Estado". Livni, cuyo partido ganó las elecciones de febrero e intentó sin éxito formar Gobierno, aseguró ante la Knesset que la oposición actuará de forma responsable bajo su liderazgo. El "Kadima seguirá siendo una alternativa al Gobierno", afirmó la ya ex ministra de Exteriores, que abogó por modificar el sistema electoral del país para los próximos comicios. "Si hubiéramos entrado en el Gobierno, habríamos enterrado la esperanza", agregó, prometiendo que su partido trabajará para devolverle al Parlamento la confianza del pueblo. El discurso de Livni estuvo plagado de críticas al acuerdo de coalición, que calificó como "una vergüenza para la Knesset". Además, criticó la "enorme" magnitud del gabinete, que cuenta con 30 ministros. "Un gabinete grande y fastuoso es perjudicial en un tiempo de restricciones económicas", subrayó, añadiendo que el pueblo "tendrá que cargar con el enorme peso de un gabinete hinchado".