Las frustraciones y decepciones de la tercera generación de refugiados palestinos en 'La sal de este mar'

MADRID, 7 (EUROPA PRESS)

La directora palestina Annemarie Jacir debuta con 'La sal de este mar', una historia llena de frustraciones y decepciones protagonizada por dos nietos de refugiados palestinos que llegará a las salas de cine españolas el próximo 17 de abril.

'La sal de este mar' muestra los intentos de Soraya, de 28 años, nacida en Brooklyn, de asentarse en Palestina, ciudad de la que su familia tuvo que exiliarse en 1948; y la historia de Emad, un joven palestino que sólo sueña con escapar a Canadá. "A lo largo de mi vida, me he encontrado a muchos palestinos como los protagonistas, que siguen creciendo con la firme convicción de que han sido desposeídos", destacó hoy la directora.

Jacir matizó que, en el fondo, tanto Soraya como Amed son dos refugiados: ella en Estados Unidos y él en su propio país. Para la directora, "a partir de 1948, el 75 por ciento de la población palestina se convirtió en refugiada al no dejarles volver a sus hogares y tuvieron que exiliarse en Siria, Líbano, Jordania, Europa y Nueva York".

La directora relató que "la vida de ambos personajes se hace cada vez más opresiva y menguante, con 600 puestos de vigilancia, un muro, y unos nada claros límites de la frontera con Israel, como sucede en la vida real". Sin embargo, la cineasta reconoció que el personaje de Soraya es sin duda de un gran idealismo, llega con un sueño y con una concepción demasiado intelectual de lo que es la ocupación para caer en la desilusión de encontrar la opresión israelí y una autoridad palestina corrupta.

UN RODAJE TURBULENTO

Con respecto al rodaje, Jacir relató que fue "extremadamente difícil" ya que les fueron denegados la mayoría de permisos que habían solicitado, por lo que se lanzaron "a la aventura" a llevar a cabo esta 'road movie' que transcurre en Cisjordania, pero también en la Palestina histórica (Israel), adonde es difícil desplazarse.

La cineasta resaltó que el actor principal palestino, Saleh Bakri, no tenía permiso para ir a Ramala, porque tiene nacionalidad israelí, pero al equipo cisjordano no le estaba permitido salir de Ramala, así que el actor tuvo que ocultarse para entrar en Ramala.

"Bakri estuvo en una situación irregular durante la primera parte de la película, que transcurre en Cisjordania y cuando el ejército israelí irrumpía en el plató tuvo que esconderse". "Sin embargo, durante la segunda parte del filme, que transcurre en Israel, él estaba en situación regular, pero nuestro equipo cisjordano no estaba autorizado a seguirnos", añadió.

"NO ME DEJAN VOLVER A PALESTINA"

El consulado francés les ayudó a sacar la película de Palestina, gracias, entre otras cuestiones a que su director de fotografía, Benoit Chamaillard, es de esta nacionalidad. "En muchos controles tuve que hacerme pasar por su traductor", recordó Jacir quien resaltó que "los palestinos están acostumbrados a usar su creatividad para saltarse los obstáculos, toques de queda, puestos de control, que cada día surgen en el camino".

Desde antes de que esta cinta se estrenase en Cannes, la directora no ha podido volver a Palestina porque le han denegado la entrada hasta seis veces. "Una de las escenas que quedaba por rodar tuvo que hacerse en Marsella por este motivo", reveló. Para Jacir la solución a esta situación pasa por la creación de un Estado en el que todos puedan vivir en paz y en el que todo el mundo goce de los mismos derechos y deberes, independientemente de su raza o religión.