La UE defenderá en el G20 endurecer la regulación y eliminar paraísos fiscales

  • Bruselas, 26 mar (EFE).- La Unión Europea (UE) acudirá a la cumbre del G20 del 2 de abril en Londres con el objetivo de pactar reglas de funcionamiento más estrictas para los mercados financieros e intensificar, en ese contexto, el combate contra los llamados "paraísos fiscales".

Bruselas, 26 mar (EFE).- La Unión Europea (UE) acudirá a la cumbre del G20 del 2 de abril en Londres con el objetivo de pactar reglas de funcionamiento más estrictas para los mercados financieros e intensificar, en ese contexto, el combate contra los llamados "paraísos fiscales".

Los socios europeos del G20 -Alemania, Francia, Italia, Reino Unido y la UE como bloque, más España y Holanda, que están invitados a la cita aunque oficialmente no forman parte del club- pretenden aprovechar esta oportunidad para empezar a tapar los agujeros normativos que están en el origen de la crisis financiera.

El anfitrión del encuentro, el primer ministro británico, Gordon Brown, lo dejó claro en una intervención ante el Parlamento Europeo: "todas las partes del sistema financiero deben quedar bajo supervisión".

Según Brown, hay que crear un nuevo capitalismo "moral", basado en la justicia y en la responsabilidad, que prime "el trabajo duro y no los excesos irresponsables".

Para Europa, esa debe ser ahora la prioridad y no la inyección de más dinero a la economía para luchar contra la desaceleración, como ha pedido Estados Unidos.

Los países de la UE no quieren seguir engordando los déficit públicos -muy abultados ya en algunos países del continente- y prefieren esperar a ver el resultado de los planes de reactivación adoptados antes de volver a abrir el grifo del gasto.

De lo que sí son partidarios los europeos, y así lo defenderán en Londres, es de la rápida aplicación de las medidas de impulso fiscal y de la permanente coordinación internacional en este ámbito.

También insistirán en su oposición a cualquier forma de proteccionismo como respuesta ante la crisis y en la conveniencia de completar cuanto antes la ronda de liberalización comercial de Doha.

En el ámbito de la regulación financiera, una de las principales demandas europeas es reforzar el Fondo Monetario Internacional (FMI) y mejorar su coordinación con el Foro de Estabilidad Financiera, para que la prevención de crisis sea más efectiva.

Con objeto de garantizar que el Fondo puede asistir a todos los países acuciados por la crisis, la UE ya ha anunciado que dará un préstamo a esta institución de 75.000 millones de euros y espera que otros socios relevantes, principalmente EEUU y China, se animen a hacer lo mismo.

Los europeos abogan, asimismo, por un nuevo reparto de poderes dentro del FMI y del Banco Mundial, que refleje adecuadamente el peso económico de los países socios, y quiere que sus directivos sean elegidos de manera transparente y sólo por sus méritos.

Pero el principal caballo de batalla de la UE es arrojar luz sobre todos los productos financieros, actores, mercados y territorios que hasta ahora han estado operando con escasa transparencia y muy pocas normas.

Así, en la cita de Londres los europeos reclamarán extender la reglamentación y supervisión a los fondos de inversión libre ("hedge funds") y a los productos de inversión más innovadores, imponer una regulación y vigilancia adecuadas a las agencias de calificación de riesgos y combatir de manera más decidida el fraude fiscal.

Los socios europeos ya encargaron en febrero a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE) que elaborase una nueva lista de territorios que no colaboran en el intercambio de información para fines fiscales y de lucha contra el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo.

Sólo el miedo a aparecer en ese listado, que la OCDE trasladará a los organizadores de la cita de Londres, ya ha animado a algunos países, como Suiza, Austria y Luxemburgo, a levantar parcialmente el secreto bancario.

Aunque con menos ambición que en el caso de los "paraísos fiscales", la UE también quiere promover cambios en los esquemas de remuneración de los ejecutivos, para evitar que, como ha sucedido en el pasado, la perspectiva de cobrar primas millonarias actúe como incentivo para asumir riesgos excesivos.

Por último, para aumentar la resistencia de las entidades, los europeos plantearán endurecer las exigencias de capital.