Rivera se mira en el espejo de Suárez: sus parecidos y diferencias

  • Suárez es un hito histórico en la vida española. Es el hombre que quedará identificado con la llegada de la democracia a España.

  • "La imagen de Suárez es una similitud que busca constantemente (Rivera) a pesar de que no le dio tiempo de conocer por edad las formas y las maneras".

Albert Rivera tiene en Adolfo Suárez su referente (Imágenes originales AFP/Getty)

Albert Rivera tiene en Adolfo Suárez su referente (Imágenes originales AFP/Getty)

Albert Rivera ha debutado en un debate de investidura intentando ser el Adolfo Suárez de esta nueva era política. De hecho lo ha citado en el inicio de su intervención.

Lo ha hecho al recordar a esos "hombres de estado que supieron aparcar lo que les diferenciaba y pusieron en común lo que les unía".

Hombres de estado que venían del exilio hombres de estado que estuvieron durante la dictadura y supieron que había llegado la democracia.Hombres de estado que aparcaron todos los conflictos para poner sobre la mesa lo que les unía en una Constitución que ha dejado los mejores años de la historia.

Desde el PCE al PSOE pasando por la UCD con el presidente Suárez al frente y Fraga en AP. Aquellos partidos contaron también con los partidos nacionalistas que se sumaron. Y también ha acabado citando a Suárez. "Como decía Suárez, yo también he escogido el camino difícil pero es sin duda el camino correcto".

La pregunta es, en un discurso que ha recordado como pocos los que se escuchaban en la época de la Transición, ¿es realmente Rivera el nuevo Suárez, en qué se parece y en qué se diferencia? ¿Tiene futuro un partido de centro en España?

Un modelo difícil

Las fuentes consultadas por Lainformacion.com, algunas de las cuales estuvieron en el mundo de la política y hoy siguen en ella, mientras que otras pasaron muchas horas junto a Suárez, analizan si Rivera puede o no seguir sus pasos. Hay elementos que les unen y que les separan.

El primero que les separa es la circunstancia histórica.No cabe hablar hoy de una Segunda Transición: aquello fue pasar de un régimen a un sistema democrático, y ahora vivimos en un sistema democrático.

Estamos en él, no vamos a salir de él, y hoy no cabe hablar de una segunda transición. Lo que sí cabe es perfeccionar la Constitución en aquellos aspectos en que el paso del tiempo ha demostrado que necesita algunos ajustes y precisiones.

Coinciden todos ellos en que Rivera sí tiene el afán de parecerse a Suárez, en que es su espejo polítco. "Que se invoque el espíritu de la Transición en el sentido de concordia, de la unión, de la generosidad entre los partidos, no está mal, señala Emilio Lamo de Espinosa, que destaca que por parte de Rivera hay un deseo de fijarse, de parecerse, y una búsqueda de cierta doctrina, pero las personas son diferentes.

Eso sí, Rivera invoca aquel espíritu de la Transición y de concordia. No obstante considera una osadía que pretenda ser el nuevo Súarez.

Más similitudes ve José Ramón Pin, que conoció bien al ex-presidente, y que si algo tienen en común ambos, guardando las distancias, es la falta de miedo a hablar con todos. Rivera ha tendido la mano al PP y a Sánchez, mientras que Suárez habló con Fraga, con Carrillo, con González.

Más mérito tuvo Suárez -según Pin- que no tuvo complejos en pasar de ser el secretario general del Movimiento a tener la mente abierta.

Un conquistador en corto

Suárez no había nacido en un ambiente muy conservador en el fondo, reconoce Pin, y tenía ideas socialdemócratas. Se podría decir que era un hombre muy de este tiempo. Al igual que Rivera, el único que ha improvisado en la tribuna, protegido solo por unas notas, Suárez manejaba el escenario, no en vano fue director de RTVE, y Rivera domina los debates.

Suárez era un conquistador en las distancias cortas. Parece que Rivera también lo es. Ha recibido buenas palabras de Rajoy, de Sánchez y hasta de Pablo Iglesias, al que ha batido en un bar cara a cara.

Además Suárez era encantador de serpientes, el tahúr de la política española. Coincide con ello otra de las voces consultadas por Lainformacion.com gran conocedor de Rivera: "Es un político joven, con cierta facilidad para el diálogo y dispuesto a arriesgar en política para sacar las castañas del fuego, como en el tema de la reforma constitucional o de la unidad territorial".

Es evidente, y así lo reconoce, Ignacio Camuñas que parece notorio y público la simpatía y admiración que siente Rivera por el papel de Suárez, Rivera reclama un poco ese papel de diálogo, de moderación, que ha representado Suárez. "El sueña con cumplir un papel de diálogo, de moderación, de encuentro, como el que presidió la labor de Suárez entonces".

Lo que hace Rivera es reclamar para él el papel de centro, de moderación y diálogo que evidentemente cumplió entonces la UCD. Y eso tiene sus riegos, como señala Pin, que cree que cualquier partido de centro tiene los años contados en España.

Le pasó al propio Suárez, devorado por la derecha, y volverá a pasar: "España no será mucho tiempo multipartidista, no es su historia, en esta batalla ganarán dos, lo que no se sabe es quién".

En algo sí tiene un paso por delante Rivera respecto a Suárez. Ha crecido en la batalla política, en el cuerpo a cuerpo. Suárez se había criado en el franquismo y había un camino establecido, aunque tuvo que sudarlo. "En España el que pacta con todos se queda sin electorado, le pasó a Suárez y le pasará a Rivera".

Pablo Planas, co-autor con José Alejandro Vara del libro Entre bambalinas, sobre la figura de Albert Rivera cree que "la imagen de Suárez es una similitud que busca constantemente a pesar de que no le dio tiempo de conocer por edad las formas y las maneras con las que Suárez solventó el proceso histórico de la Transición. Es su espejo, porque Rivera cree en el centro reformista".

La barrera, pese a todo está clara. Varios ministros de entonces señalan que a Rivera le queda mucho para parecerse a Suárez.

Coincide Planas "ni él ni nadie, de los políticos de entonces, no solo Suárez, sino Guerra y González, Fraga, y otros hombres alrededor de Alianza Popular, como Cisneros, que tenían mucho cuajo, porque habían estado ya en una posición activa en los últimos años del Franquismo.

Aquello fue más complicado, pero Rivera aprovecha un hueco que nadie ha querido ocupar, que nadie había reivindicado hasta ahora, y que podían haberlo hecho porque Suárez muríó hace unos años y habría sido un buen momento para reivindicarlo.

Ni de lejos

Otra voces se exaltan cuando se habla de la comparación entre Suárez y Rivera. "No es posible. Suárez es una persona que fue capaz en un momento muy difícil de unir a los españoles, una persona con convicciones, que destacó por su gallardía... Fue un prodigio y asombró a propios y extraños. Rivera no es así".

Una de las personas más cercanas al expresidente señala que "Suárez alcanzó libertades que en España no había gracias al consenso, no había intereses partidistas, sino de Estado".

"Dicho esto, toda mención que se haga de elogio hacia su figura, me parece bien y que Rivera quiera aproximarse a su figura, aunque no lo consiga, le honra".

Un ministro político, con larga experiencia parlamentaria, afirma que Albert Rivera no es "ni de lejos" un nuevo Adolfo Suárez. "No tiene la misma capacidad política" que el de Cebreros (Ávila), considera este veterano.

Suárez, afirma, fue capaz de unir a todos: a Fraga, a Carrillo, a los militares... "Y Rivera sólo ha sido capaz de unirse con el PSOE", añade este ministro que prefiere no desvelar su identidad para evitar malentendidos. Otro ministro, esta vez del área económica, considera que Rivera es "todo fachada".

"Muy guapín, pero gobernar es otra cosa, es sentarse y tomar decisiones difíciles", reconoce este miembro del gabinete de Rajoy que también acumula largos años en el Congreso de los Diputados.

Rivera es un politico prometedor que ha conseguido cosas importantes en la España de este momento (en las primeras elecciones que se presenta ha conseguido una representación significativa), pero me parece que esas comparaciones no deben ser hechas.

Suárez es un hito histórico en la vida española. Es el hombre que quedará identificado con la llegada de la democracia a España. Son palabras muy profundas con las que Rivera no puede compararse.

Me parece muy bien que intente reclamar la herencia de Suárez, pero hay que hacerlo con contención política e intelectual. Hay mucha gente que se siente heredera de Suárez, pero que no pretenden adueñarse de su personalidad o su forma.

Lo que hay que hacer es que cada cual encuentre su sitio en la España y necesidades de este momento. Rivera debe pensar si quiere reemplazar con el PP o pactar con el PP para conseguir lo que Suárez consiguió: una gran coalicion de centro-derecha. Al margen de eso, son incomparables.