Westminster se dirige a regulación externa y recortede gastos pero Cameron insiste en pedir elecciones

Brown se mantiene firme en su rechazo a adelantar los comicios

LONDRES, 20 (de la corresponsal de EUROPA PRESS, Eva Martínez Millán)

El Parlamento británico ha iniciado los trámites para dotarse de un sistema de regulación externa y reducción de gastos como reacción al escándalo de las partidas reclamadas por los diputados que le ha costado ya el puesto al presidente de la Cámara de los Comunes, Michael Martin, primero en renunciar desde 1695, y que ha llevado hoy al líder de la oposición, el conservador David Cameron, a mantener su demanda de adelanto electoral.

Después de que el primer ministro, Gordon Brown, descartase ayer nuevamente celebrar de inmediato una convocatoria en principio prevista para el próximo año, Cameron aprovechó hoy la sesión de control al Gobierno para censurar la sostenibilidad de la situación a la que ha llegado la política de Reino Unido tras la tormenta desencadenada por la serie de filtraciones publicadas por el diario 'Daily Telegraph' desde el pasado 8 de mayo.

Sin embargo, el anuncio de la renuncia del denominado 'speaker' de los Comunes, Michael Martin, quien abandonará tanto el cargo como su escaño el próximo 21 de junio, ha dado paso a unos principios de consenso entre los grupos, que acordaron unas medidas transitorias de funcionamiento, a la espera de la reforma integral a la que dé paso la investigación de la Comisión de Estándares de la Vida Pública que actualmente evalúa la materia.

La líder de la Cámara de los Comunes, Harriet Harman, dio hoy a conocer las apuestas con las que dijo aspirar a que Westminster deje de funcionar como un "club de caballeros", las mismas palabras empleadas ayer mismo por Brown para censurar que el Parlamento haya estado regido por un marco diseñado por sus propios integrantes.

OBJETIVO

El objetivo principal es sustituir la autorregulación que hasta ahora imperaba y que ha dado como consecuencia un modelo bajo el que los parlamentarios, que cobran un sueldo de 72.000 libras anuales, obtenían partidas adicionales en concepto de 'permiso de segunda vivienda' que reclamaron para destinos que han provocado en el país un escándalo que ha afectado a todos los partidos.

Para el líder conservador, según todas las encuestas el próximo inquilino de Downing Street, la desconfianza generada por la clase política en su conjunto obliga a llamar a los ciudadanos a las urnas de inmediato y así lo reiteró hoy en un bronco debate con Brown en los Comunes en el que lamentó que el primer ministro considere que el problema se restringe al Parlamento. "El primer ministro llama a las elecciones 'caos', yo las llamo cambio, ¿por qué no podemos teneruno?", denunció.

David Cameron lidera una campaña que aspira a aumentar la presión sobre el dirigente laborista y obligarle a adelantar los comicios previstos para primavera de 2010. Sin embargo, el primer ministro confirmó hoy que no prevé firmar el decreto para disolver el Parlamento y cuestionó el interés de su rival político, a quien advirtió de que "no tiene programa electoral, más allá del de recorte de gasto público".

REFORMA

En este contexto, los parlamentarios afrontaron hoy la primera de una serie de sesiones con las que aspiran a rebajar los privilegios y que los ha llevado a acordar un máximo de 1.250 libras mensuales para pagar los alquileres y intereses de las hipotecas y la prohibición del "poco serio" permiso de segundas residencias para lo que queda de legislatura.

Los cambios cuentan con el apoyo de los dos grandes partidos, según confirmó el portavoz 'tory' de los Comunes, Alan Duncan, y permitirán acabar también con las reclamaciones por muebles, limpiezas o determinados impuestos por la vivienda. Con todo, son de carácter interino y se mantendrán sólo hasta las propuestas definitivas que la revisión independiente de los gastos se dé a conocer el próximo otoño.

En cualquier caso, desde que comenzó la publicación de las partidas demandadas por los diputados, todas las formaciones se han visto obligadas a reaccionar para mitigar los efectos de irregularidades que, finalmente, no serán investigadas por la Policía, según confirmaron ayer el Ministerio Fiscal y Scotland Yard tras una reunión en la que justificaron su decisión en base al interés general.

Así, Martin ha quedado como la primera gran víctima política de un escándalo que había visto ya la renuncia de un secretario de Estado del Ministerio de Justicia, del propio asesor parlamentario de David Cameron y la suspensión de varios diputados laboristas, así como el riesgo de un porcentaje importante de no poder concurrir de nuevo impuesto por sus propias formaciones como castigo por años de abusos de las normas del Parlamento.