La polémica reacción de los agentes en las protestas del G-20 deriva en la revisión de las tácticas policiales

El comisario de Scotland Yard ordena evaluar su cumplimiento y todas las acciones de las fuerzas de seguridad durante las manifestaciones

LONDRES, 15 (de la corresponsal de EUROPA PRESS, Eva Martínez Millán)

La polémica generada por la supuesta desmesura de las fuerzas de seguridad británicas en el control de los participantes en las manifestaciones convocadas en Londres con motivo del G-20 ha llevado al comisario de Scotland Yard, Paul Stephenson, a demandar una revisión de las tácticas policiales.

La decisión se produce después de que la Comisión Independiente de Quejas de la Policía (IPCC, en sus siglas en inglés) haya abierto ya dos investigaciones a raíz de las imágenes en las que se ve agresiones de agentes, una de ellas al ciudadano Ian Tomlinson, quien ni siquiera formaba parte de las protestas del 1 de abril y que minutos después falleció de un infarto en pleno distrito financiero.

Desde la aparición de las grabaciones, a las que se suman numerosos testimonios de activistas que aseguran haber sido maltratados por los oficiales, el comisario de la Policía Metropolitana reconoció que los casos generaban una "profunda preocupación" y recordó que ha ordenado investigarlos en paralelo con los relacionados con las 124 detenciones que se realizaron en total.

Así, tras la última novedad surgida hasta ahora, centrada en una mujer agredida en la cara y en las piernas por un policía el 2 de abril, Stephenson ha demandado al inspector jefe de la Policía, Denis O'Connor, que acometa una revisión de las políticas de seguridad, si bien destacó que la operación desarrollada con motivo de la cumbre y las convocatorias que llevó aparejadas fue "complicada" desde el punto de vista policial.

No obstante, recordó que "han surgido un número de quejas en relación con las prácticas de contención" empleadas por los agentes y "si fueron equilibradas", por lo que, en consecuencia, ha optado por evaluar los estándares de comportamiento y su cumplimiento por parte de los 2.500 miembros de los seis cuerpos que formaron parte del dispositivo especial del G-20.

REVISIONES

Asimismo, insistió en que se revisarán los enfrentamientos de las manifestaciones para comprobar si hay incidentes adicionales que deban ser estudiados y, tras los problemas para dar con el agente que protagonizó el episodio con Tomlinson --quien finalmente se entregó de forma voluntaria--, subrayó que todos los policías que vistan el uniforme deben llevar su número de identificación para que los ciudadanos puedan reconocerlos mientras desarrollan sus tareas.

En este sentido, reconoció el derecho de los participantes en las protestas de la cumbre de principio de mes a expresar su malestar y expresó su interés por "asegurar que el empleo de las tácticas establecidas continúa siendo adecuado y proporcionado".

Además, recordó que ya había expresado su "preocupación" por las "claramente inquietantes" grabaciones en las que se ven acciones policiales que "deben ser enteramente investigadas". "Al igual que la investigación sobre los responsables de violencia y desorden público, he asegurado que las imágenes con las que cuenta la Policía sean revisadas para identificar cualquier otra conducta de los agentes que deba ser investigada", concluyó.