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El Ejército se propone evitar los daños colaterales mientras los desplazados superan los 670.000

El Gobierno paquistaní obtiene el respaldo de clérigos moderados frente a los talibán, que piden la dimisión de los dirigentes de Swat

ISLAMABAD, 13 (EUROPA PRESS)

Más de dos semanas después de que las fuerzas de seguridad de Pakistán comenzaran su ofensiva contra los talibán en el norte del país, el Ejército ha ordenado a sus tropas que eviten al máximo los "daños colaterales", en particular las víctimas civiles, después de que la ONU haya advertido de que más de 670.000 personas han tenido que huir de sus hogares. Mientras, el Gobierno ha conseguido el importante apoyo de algunos clérigos moderados frente a los talibán, que han exigido la dimisión de todos los líderes locales del valle del Swat.

El jefe del Ejército paquistaní, general Ashfaq Kayani, ha dado órdenes a sus hombres de que se eviten al máximo los "daños colaterales", en particular las víctimas civiles, en la ofensiva que están llevando a cabo contra los talibán en el valle de Swat, en la Provincia de la Frontera Noroeste (NWFP, por sus siglas en inglés).

La ofensiva, lanzada la semana pasada después de que Estados Unidos acusara al Gobierno paquistaní de "abdicar" ante los milicianos, cuenta con un amplio respaldo tanto político como de la población, pero si el número de víctimas civiles aumenta, al igual que el de los desplazados, esto podría cambiar.

El general Kayani "ha dado instrucciones al Ejército para que garantice el mínimo de daños colaterales, incluso a costa de asumir riesgos, recurriendo a ataques de precisión", informó el Ejército en un comunicado.

Según dicho texto, publicado en la página web de la oficina de relaciones públicas de las fuerzas de seguridad (ISPR), "el Ejército de Pakistán es muy consciente de la naturaleza de las operaciones actuales en Swat y otros lugares, y de sus posibles efectos secundarios".

El Ejército considera que, "como consecuencia de cualquier operación militar en zonas pobladas, los daños colaterales y las cuestiones de desplazados son un resultado natural". De hecho, añade el texto, "el éxito global de operaciones en dichas áreas es una suma total de tres esfuerzos, la realización de operaciones militares, el minimizar los daños colaterales y el gestionar correctamente los desplazados internos".

ASISTENCIA A LA POBLACIÓN CIVIL

Respecto a esta última cuestión, el jefe del Estado Mayor considera que es "tan importante como la operación militar en Swat", por lo que "se ha decidido prestar todo el apoyo al Gobierno y a las agencias internacionales en la gestión" del problema de los desplazados.

Para ello, se ha encargado al teniente general Nadim Ahmed que encabece el Grupo Especial de Apoyo a los Desplazados, que "coordinará y dirigirá todos los esfuerzos del Gobierno, el Ejército y otras agencias para el uso óptimo de los recursos a la hora de prestar ayuda".

En este sentido, "por primera vez en su historia, el Ejército de Pakistán ha tomado la decisión de dar parte de su ración diaria a estos desplazados", con lo que se prevé poder alimentar a diario a unos 80.000 adultos, precisa el comunicado. Además, el Ejército "desplegará sus recursos médicos en todos los campamentos de desplazados", donde habrá "medicinas adecuadas durante 90 días", añade.

Posteriormente, el Ejército informó del envío de ocho camiones con ayuda humanitaria --ventiladores, cestas, mosquiteras, tiendas de campaña, agua y medicinas-- a los distritos de Mardan y Swabi (al sur de Swat), adonde se han dirigido civiles procedentes de Swat, Dir y Buner.

MÁS DE 670.000 DESPLAZADOS

El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) elevó hoy a 670.906 la cifra de personas que se han desplazado a causa de los combates en Swat y otras áreas cercanas desde el pasado 2 de mayo, aunque éstos son sólo los desplazados que se han registrado como tales.

Dentro de este grupo, sólo 79.842 personas se alojan en los campamentos instalados por las autoridades --cuatro de los cuales ya están llenos--, mientras que el resto se encuentran en casas de amigos o familiares o en los "asentamientos espontáneos" que comienzan a proliferar.

La organización Oxfam International calcula, por su parte, que en las zonas de conflicto de la Provincia de la Frontera Noroeste hay unos 200.000 civiles atrapados. Tanto ACNUR como Oxfam y el Comité Internacional de la Cruz Roja han conseguido llegar, a pesar de la inseguridad, hasta algunos grupos de desplazados para ofrecerles ayuda humanitaria urgente.

NUEVOS BOMBARDEOS Y BAJAS

Por otra parte, la aviación bombardeó hoy posiciones milicianas en el valle de Peochar, según informaron fuentes oficiales militares. Soldados a bordo de helicópteros entraron ayer en este bastión talibán situado al noroeste del valle del Swat.

Según un comunicado oficial difundido por el ISPR, durante las últimas 24 horas han muerto once milicianos en varias zonas de Swat mientras que varias decenas han resultado heridos. Asimismo, cuatro soldados fallecieron y otros doce resultaron heridos durante los combates, añade el texto. Estas bajas se suman al balance total que facilitó ayer un portavoz militar: 751 milicianos y 29 soldados fallecidos.

Mientras, el distrito de Buner, vecino de Swat y en el que también ha habido combates, "está volviendo la normalidad", según el Ejército. "La gente ha comenzado a cultivar y las tiendas también han empezado a funcionar", añade el comunicado oficial.

LOS TALIBÁN PIDEN DIMISIONES EN SWAT

Pese al impacto de la actual ofensiva entre sus filas, los talibán se han envalentonado y han exigido la dimisión de todos los dirigentes locales de Swat. En declaraciones por teléfono a la CNN, el portavoz de los talibán paquistaníes, Muslim Jan, advirtió de que todas las autoridades nacionales y provinciales de la región de Malakand, donde está situado Swat, deben dimitir en un plazo de tres días. De lo contrario, amenazó, los talibán "arrestarán a todas sus familias y destruirán todos sus edificios".

El portavoz también instó a los partidos políticos islamistas a respaldar su causa. "Todos estos partidos deben ayudar a los talibán. Deben dar una rueda de prensa para demostrar a la gente que necesitamos la 'sharia' en Malakand", señaló.

Sin embargo, es el Gobierno el que hoy logró un nuevo apoyo: el de los clérigos moderados de Pakistán, que hasta ahora no se habían pronunciado ante el avance de los talibán. "El Ejército debe eliminar a los talibán de una vez por todas. Si no, controlarán todo el país y será una gran catástrofe", previno el mufti Sarfraz Naimi, un reconocido clérigo de la rama moderada barelvi.

El clérigo Naimi señaló que los barelvíes habrían querido evitar la confrontación con los talibán, pero que no se pueden quedar quietos y dejar que este grupo imponga su ley. "Quieren que la gente se enfrente entre sí; es por ello que hemos guardado silencio y aguantado su opresión", afirmó. Según el clérigo, no quieren provocar una "guerra civil", pero se comprometió a que, "si el Gobierno fracasa" y no consigue detener a los talibán, el movimiento barelvi les "hará frente".

Los barelvíes están realizando manifestaciones por todo Pakistán y han organizado una concentración de unos 5.000 clérigos en Islamabad para el próximo domingo para mostrar su apoyo a la ofensiva del Ejército. "Apoyamos la operación militar en Swat porque es una batalla por la supervivencia y la defensa de Pakistán", explicó Sahibzada Fazal Karim, líder del partido moderado Jamiat-e-Ulema-e-Pakistan y uno de los organizadores de la convocatoria del domingo.