El jefe del Ejército paquistaní ordena que se garantice el "mínimo de daños colaterales" en la ofensiva

ISLAMABAD, 13 (Reuters/EP)

El jefe del Ejército paquistaní, general Ashfaq Kayani, ha dado órdenes a sus hombres de que se eviten al máximo los "daños colaterales", en particular las víctimas civiles, en la ofensiva que están llevando a cabo contra los talibán en el valle de Swat, en la Provincia de la Frontera Noroeste (NWFP).

La ofensiva, lanzada la semana pasada después de que Estados Unidos acusara al Gobierno paquistaní de "abdicar" ante los milicianos, cuenta con un amplio respaldo tanto político como de la población, pero si el número de víctimas civiles aumenta al igual que el de los desplazados, esto podría cambiar.

El general Kayani, "ha dado instrucciones al Ejército para que garantice el mínimo de daños colaterales, incluso a costa de asumir riesgos, recurriendo a ataques de precisión", informó el Ejército en un comunicado.

Según dicho texto, publicado en la página web de la oficina de relaciones públicas de las fuerzas de seguridad (ISPR), "el Ejército de Pakistán es muy consciente de la naturaleza de las operaciones actuales en Swat y otros lugares, y sus posibles efectos secundarios".

El Ejército considera que "como consecuencia de cualquier operación militar en zonas pobladas, los daños colaterales y las cuestiones de desplazados son un resultado natural". De hecho, añade el texto, "el éxito global de operaciones en dichas áreas es una suma total de tres esfuerzos, la realización de operaciones militares, el minimizar los daños colaterales y el gestionar correctamente los desplazados internos".

Respecto a esta última cuestión, el jefe del Estado Mayor considera que es "tan importante como la operación militar en Swat" por lo que "se ha decidido prestar todo el apoyo al Gobierno y a las agencias internacionales en la gestión" del problema de los desplazados.

Para ello, se ha encargado al teniente general Nadeem Ahmed que encabece el Grupo Especial de Apoyo a los Desplazados, quien "coordinará y dirigirá todos los esfuerzos del Gobierno, el Ejército y otras agencias para el uso óptimo de los recursos a la hora de prestar ayuda".

En este sentido, "por primera vez en su historia, el Ejército de Pakistán ha tomado la decisión de dar parte de su ración diaria a estos desplazados" con lo que se prevé poder alimentar a diario a unos 80.000 adultos, precisa el comunicado. Además, el Ejército "desplegará sus recursos médicos en todos los campamentos de desplazados" donde habrá "medicinas adecuadas por 90 días".

NUEVOS BOMBARDEOS Y BAJAS

Por otra parte, la aviación bombardeó hoy posiciones milicianas en el valle de Peochar, según informaron fuentes oficiales militares. Soldados a bordo de helicópteros entraron ayer en el bastión talibán de Peochar, un valle situado al noroeste del valle del Swat.

Según un comunicado oficial difundido por el ISPR, durante las últimas 24 horas murieron once milicianos en varias zonas de Swat mientras que varias decenas resultaron heridos. Asimismo, cuatro soldados fallecieron y otros doce resultaron heridos durante de los enfrentamientos, añade el texto.

Un portavoz militar había informado ayer de que 751 milicianos han sido abatidos en la ofensiva, mientras que 29 soldados han muerto y otros 77 han resultado heridos. Los periodistas han abandonado Swat, por lo que no hay confirmación independiente de estos datos.

Según el comunicado oficial de hoy, "las fuerzas de seguridad han establecido un firme control en Peochar durante la última noche" y se están atacando las "posiciones de los infieles", nombre con el que Islamabad designa a los combatientes talibán.

Mientras, en el distrito de Buner, vecino de Swat y en el que también ha habido combates, "está volviendo la normalidad", según el Ejército. "La gente ha comenzado a cultivar y las tiendas también han empezado a funcionar", añade el comunicado oficial.