El presidente portugués expresa su "apoyo integral" a la adhesión de Turquía a la UE

LISBOA, 11 (De la corresponsal de EUROPA PRESS, Patricia Ferro)

El presidente de la República de Portugal, Aníbal Cavaco Silva, inició hoy su próxima visita oficial a Turquía con el objetivo de reforzar los lazos económicos entre los dos países y expresar su "apoyo integral" a la adhesión de Ankara a la Unión Europea (UE).

El propio Cavaco afirmó que las relaciones políticas entre los dos países "son excelentes" y que las económicas "están lejos de su potencial" por ello reforzar los lazos comerciales entre Lisboa y Ankara, es el principal objetivo de esta visita, en la que el jefe del Estado irá acompañado por 30 empresarios.

El presidente portugués también quiere manifestarle a su homólogo Abdullah Gül su total apoyo a las aspiraciones de Turquía de ser miembro de la UE. De hecho, la semana pasada Cavaco prometió "el apoyo integral de Portugal" en el proceso de adhesión, para que el país que Ataturk modernizó sea "miembro pleno" de la Unión Europea.

Cavaco deberá dejar esa garantía ante los diputados de la Gran Asamblea Nacional turca, donde el jefe del Estado portugués pronunciará un discurso mañana por la tarde. En este auditorio, según la presidencia de la república lusa, sólo han hablado Bill Clinton, Barack Obama y los líderes de Israel y la Autoridad Palestina.

Pero a pesar del apoyo que el jefe de Estado luso dará a las autoridades turcas, no todos los partidos políticos portugueses comparten esa postura. En particular el CDS-PP, de derechas, que tiene "reservas" y dice que la integración de Turquía "no es muy deseable".

Pero también el partido del propio Cavaco, el PSD (socialdemócratas de centro derecha), que aunque no está totalmente en contra, considera que el tema de la adhesión turca es "extremadamente complejo" y que hay aristas que limar, ya que "no es compatible con la UE un estatuto de inferioridad de las mujeres, eso es una nube gris sobre las negociaciones". Desde su punto de vista, este proceso no estará decidido en menos de diez años.

Los partidos de izquierda, Bloco de Esquerda, Partido Comunista y el gubernamental Partido Socialista, están a favor. Aunque estos últimos reconocen que no será un proceso fácil y que hay algunas cosas que modificar.