Las fuerzas de seguridad matan a más de 140 milicianos en Swat en las últimas 24 horas

Cientos de miles de personas se ven obligadas a desplazarse por la violencia

ISLAMABAD, 8 (EUROPA PRESS)

Las fuerzas de seguridad paquistaníes aseguraron hoy que han matado a más de 140 milicianos en el valle del Swat en las últimas 24 horas, dentro de la ofensiva que comenzó hace tres semanas para expulsar a los talibán de esta zona del noroeste del país donde la violencia ha provocado el desplazamiento de entre 150.000 y 200.000 personas, a las que se suman otras 300.000 que están trasladándose o están a punto de hacerlo.

El director general de Relaciones Públicas de los servicios de inteligencia paquistaníes (ISI), teniente general Athar Abbas, precisó que durante las últimas 24 horas han muerto 143 milicianos y que el Ejército ha destruido muchos de los escondites y lugares de entrenamiento de los milicianos.

Abbas indicó que en Tajtaband y en Kabal, en Swat, fallecieron 20 insurgentes islamistas, mientras que en Maidan y Kalpani, en el distrito de Bajo Dir, y en Buner murieron en total 21 milicianos, entre ellos, dos comandantes. Asimismo, al menos trece policías fallecieron en una emboscada que les tendieron los insurgentes en Matta, en Swat.

El portavoz aseguró que las fuerzas de seguridad han tomado el control de dos áreas del valle del Swat --Jwaza Jela y Chamkanai-- tras mantener un enfrentamiento con los milicianos que se ha saldado con la muerte de cinco insurgentes y cinco efectivos gubernamentales.

Abbas afirmó en unas declaraciones recogidas por los medios paquistaníes que el Gobierno ha ordenado al Ejército que "elimine a los terroristas" de Swat y agregó que los militares llevarán la operación a su conclusión lógica.

Según el Gobierno, su ofensiva en la Provincia de la Frontera Noroeste ya está teniendo resultados. Así, el ministro del Interior, Rehman Malik, informó de que los insurgentes ya están huyendo de Dir, Buner y sus inmediaciones. "Los milicianos tienen los días contados, así que lo mejor para ellos es que se rindan", destacó.

COORDINACIÓN INTERNACIONAL FRENTE AL EXTREMISMO

Por su parte, el presidente paquistaní, Asif Alí Zardari, se mostró convencido de que Islamabad podrá acabar con la amenaza del extremismo violento con la ayuda internacional. "Puedo asegurar al mundo en nombre del pueblo de Pakistán que estamos a la altura de la tarea. Sólo ayudadnos, dadnos la capacidad y podremos derrotar a este enemigo", declaró anoche durante una cena en la Embajada de Pakistán en Washington a la que asistieron autoridades y congresistas estadounidenses.

Zardari incidió en la importancia del encuentro multilateral que mantuvo el miércoles pasado en Washington con sus homólogos estadounidense, Barack Obama, y afgano, Hamid Karzai, en el que dieron lo que, a su juicio, es "el primer paso" para mejorar la lucha contra las milicias: "coordinarse". "Hemos tardado diez años en darnos cuenta de que unidos resistimos y divididos caemos. Pero mejor tarde que nunca", dijo en referencia a los años posteriores a los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.

Zardari, que consideró que la democracia es la cura contra el extremismo violento que existe en Pakistán y Afganistán, subrayó que no se trata de un "problema regional" sino que es "una nueva guerra, la guerra del siglo XXI".

CIENTOS DE MILES DE DESPLAZADOS

Entretanto, la población civil sufre el impacto del conflicto. El Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) denunció hoy que en la Provincia de la Frontera Noroeste hay una situación de "desplazamiento masivo". El Gobierno provincial cifra en entre 150.000 y 200.000 las personas que ya se han trasladado a otras áreas para huir de la violencia, mientras que otras 300.000 se están desplazando o están a punto de hacerlo.

Los desplazados de los distritos de Bajo Dir, Buner y Swat se suman a los 555.000 paquistaníes que han abandonado sus casas en las Zonas Tribales Administradas Federalmente y en la Provincia de la Frontera Noroeste desde agosto de 2008.

La gran mayoría de los nuevos desplazados --más de 462.000-- se alojan en pisos de alquiler o en casa de otra familia que les acoge. Otros 93.000 están en once campamentos de agencias de la ONU, de ONG y de la Cruz Roja y la Media Luna Roja.

"Las nuevas llegadas van a ejercer una gran presión adicional sobre los recursos", admitió en Ginebra el portavoz de ACNUR, Ron Redmond. Hasta ahora, más de 83.000 habitantes de Buner, Dir y Swat se han registrado como parte del nuevo flujo de desplazados, pero sólo 5.000 de ellos se alojan en campamentos.

En ciudades importantes como Islamabad, Rawalpindi, Lahore y otros centros urbanos de la provincia de Punjab, en el este del país, ACNUR ha registrado durante las dos últimas semanas a otros 40.000 desplazados internos, en su mayoría, de Bajaur, Mohmand (ambas en las Zonas Tribales Administradas Federalmente) y Swat.

El presidente paquistaní denunció que los milicianos de Swat, Bajaur y otras regiones "han obligado a la gente que no piensa como los talibán a reubicarse", en otros lugares. Además, Zardari señaló que los niños han tenido que dejar de asistir a clase y que los más afectados por las actividades de la insurgencia son los enfermos, los heridos y las mujeres.

Para quienes no han querido o no han podido marcharse, la situación no es mucho mejor. La ofensiva de las fuerzas de seguridad ha provocado la saturación de los hospitales del valle del Swat, adonde han llegado miles de civiles heridos en los últimos días.

El personal del centro médico de Mardan, a 60 kilómetros al noreste de Peshawar, ha atendido a un total de 2.124 pacientes heridos en los combates entre el Ejército y los combatientes talibán en las últimas semanas, según dijo el doctor Arshad Ahmed, quien añadió que muchos presentan heridas de metralla.