Las fuerzas paquistaníes toman la principal localidad de Buner y matan a 120 milicianos

La población huye de la violencia en el noroeste y en las zonas tribales

ISLAMABAD, 29 (EUROPA PRESS)

Las fuerzas paquistaníes tomaron hoy la localidad de Daggar, la principal del distrito de Buner, en el noroeste del país, en el marco de una ofensiva contra uno de los feudos de los talibán que se inició ayer con el fin de frenar el avance de los islamistas y que ya ha causado la muerte de unos 120 milicianos. Mientras, en Waziristán del Sur, un avión estadounidense no tripulado llevó a cabo un ataque que causó la muerte de entre ocho y diez personas.

El presidente de Pakistán, Asif Alí Zardari, explicó que el objetivo de la ofensiva en Buner y Dir es restablecer la autoridad del Estado y de la Constitución. Previamente, el ministro del Interior, Rehman Malik, había advertido a Baitulá Mehsud, destacado líder talibán en Waziristán, de que "ya es suficiente".

Un portavoz del Ejército aseguró que la toma de Daggar fue posible gracias a una operación coordinada entre la Fuerza Aérea, la Policía y la Guardia Fronteriza. No obstante, aún queda trabajo por hacer, ya que el Ejército calcula que en el valle de Buner --a 100 kilómetros de Islamabad-- hay unos 500 milicianos y que podría tardar una semana en expulsarlos.

La operación que comenzaron ayer las fuerzas de seguridad también ha tenido como objetivo el distrito del Bajo Dir, situado en la Provincia de la Frontera del Noroeste, al igual que Buner. En total, en ambos distritos los milicianos muertos ascienden a unos 120, según el servicio de inteligencia paquistaní (ISI), que se suman a los 75 insurgentes que fallecieron ayer en Buner, según las Fuerzas Armadas.

El director general de Relaciones Públicas del ISI, teniente general Athar Abbas, afirmó en una rueda de prensa que en Buner han muerto 50 insurgentes talibán y un soldado, mientras que en el Bajo Dir, donde la operación ya ha concluido, unos 70 milicianos han fallecido y otros han huido de la zona, aunque aún resisten algunos que el Ejército espera expulsar pronto.

Además, las fuerzas paquistaníes han liberado a 18 policías y guardias fronterizos que fueron secuestrados ayer por los insurgentes, añadió Abbas, citado por el periódico 'Dawn'. Los milicianos habían capturado al menos a 60 efectivos --43 guardias fronterizos y 17 policías-- en la zona de Pir Baba, en Buner, después de haber tomado ese área.

Pero un comandante talibán conocido como Hafizulá rechazó los datos facilitados por el Gobierno sobre el número de milicianos muertos y aseguró que sólo fallecieron cuatro. Asimismo, amenazó con atacar a los dirigentes del Partido Nacional Awami y del Partido del Pueblo de Pakistán si la operación de seguridad en el noroeste del país no finaliza hoy mismo.

Confirmando la actitud desafiante de los milicianos islamistas, Arshad, uno de sus comandantes, advirtió de que los talibán no se irán de Adenzai (en Dir) hasta que no se ponga fin a la operación de las fuerzas gubernamentales. Además, en esta zona los talibán siguieron patrullando las calles cuando ya habían empezado los bombardeos de aviones y helicópteros.

ESTRATEGIA DE LOS TALIBÁN EN BUNER

La operación en Buner comenzó después de que los servicios de inteligencia escucharan una conversación telefónica entre el jefe de los talibán en el distrito de Swat (en la Provincia de la Frontera del Noroeste), el maulana Fazlulá, y sus comandantes en la que revelaban su plan de tomar la zona tras fingir una retirada, explicó Abbas.

La grabación de la conversación, reproducida en la rueda de prensa, indica que los milicianos no tenían ninguna intención de irse de Buner sino que se estaban preparando para luchar con minas, cohetes y otras armas.

El viernes pasado se supo que el maulana Fazlulá había ordenado a sus milicianos que se retirasen de este distrito, después de que llegaran allí procedentes de Swat, donde el Gobierno ha cedido a la demanda de los islamistas de imponer la 'sharia' o ley islámica en Malakand --donde se ubican Swat y Buner-- a cambio de que se mantenga la paz en el valle.

El director general de Relaciones Públicas del ISI acusó a los insurgentes que entraron en Buner este mes de secuestrar y matar a policías y de reclutar a jóvenes por la fuerza para entrenarles en Swat. Según Abbas, habían comenzado a construir búnkeres en las montañas y a aterrorizar e intimidar a la población local.

AVANCE DE LOS TALIBÁN HACIA ISLAMABAD

Sin embargo, Abbas subrayó que el avance de los talibán no supone una amenaza para Islamabad y calificó de "alarmistas" a quienes han expresado su preocupación al respecto. "La distancia no es el único componente para medir el nivel de amenaza; también hay que tener en cuenta la capacidad de contraatacar", indicó, y aseguró que las fuerzas de seguridad paquistaníes son totalmente capaces de acabar con la insurgencia.

No obstante, admitió que en la provincia de Punjab, en el este del país, se está produciendo una "talibanización" y añadió que las autoridades están siguiendo de cerca la evolución de la situación.

ATAQUE DE EEUU EN WAZIRISTÁN DEL SUR

Por otro lado, entre ocho y diez personas murieron por el impacto de dos misiles lanzados por un avión estadounidense no tripulado sobre la región paquistaní de Waziristán del Sur, situada junto a la frontera con Afganistán y considerada como un importante refugio para los milicianos talibán y de Al Qaeda.

Fuentes oficiales del periódico 'Dawn' cifraron en al menos diez las víctimas mortales del ataque aéreo sobre un seminario de Kani Goroam, mientras que la cadena Geo TV dijo que han muerto ocho personas y que el edificio afectado es una vivienda de la zona de Kanigoram que ha quedado destruida, al igual que un vehículo.

IMPACTO SOBRE LA POBLACIÓN

Mientras los talibán se extienden por el país y aumentan los enfrentamientos, la población sufre las consecuencias. Por un lado, los civiles huyen de los milicianos islamistas y de sus duras leyes; por otro, de los ataques de uno y otro bando que a veces provocan víctimas mortales entre quienes viven en las zonas de combate.

En este sentido, la ministra de Bienestar Social y Desarrollo de la Mujer de la Provincia de la Frontera del Noroeste, Sitara Ayaz, advirtió de que, a pesar de que la comunidad internacional ha prometido ayudar al Gobierno paquistaní en la asistencia de las personas desplazadas por la violencia en esta provincia y en las Áreas Tribales Administradas Federalmente, las autoridades tienen una seria carencia de recursos.

En una sesión informativa organizada por la Oficina de la ONU para la Coordinación de los Asuntos Humanitarios (OCHA), Ayaz indicó que en esas dos provincias se han desplazado unas 552.000 personas. De ellas, 92.000 --incluidos 17.084 niños menores de cinco años-- se encuentran en once campamentos gubernamentales que están a punto de desbordar su capacidad.

Pero ese medio millón de personas representa sólo una parte de la población desplazada, ya que hay otras 462.000 personas que también han abandonado sus hogares pero se han instalado en casa de familiares o amigos.

El presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), Jakob Kellenberger, se encuentra en Pakistán para evaluar la situación humanitaria en el país, por lo que se reunirá con las autoridades militares en Peshawar, Quetta e Islamabad.