Rafael Vera dice que si González hubiera admitido su responsabilidad política por los GAL habría ido a la cárcel

"Después de un atentado como el de Hipercor, con más de 20 muertos, ¿usted qué cree que pide la opinión pública?", afirma

MADRID, 18 (EUROPA PRESS)

El ex secretario de Estado para la Seguridad Rafael Vera afirma, en una entrevista a 'Vanity Fair' recogida por Europa Press, que si el que fuera presidente del Gobierno Felipe González hubiera admitido tan sólo su responsabilidad política por los GAL, como máximo responsable del Ejecutivo, podría haber acabado en la cárcel.

Cuando la revista pregunta a Vera por el papel de González en los GAL, Vera responde: "Nosotros sabíamos que estábamos trabajando en la limpieza de las alcantarillas del Estado, que nuestro Ministerio no era el de Cultura ni el de Educación, sino uno muy delicado y que nuestra misión era consolidar el sistema democrático a costa de muchas cosas. Si Felipe González hubiese salido en su día diciendo: 'yo me responsabilizo de lo que pasó porque soy el presidente del Gobierno', igual hubiese terminado en la cárcel. Este país no era el Reino Unido, donde el Parlamento cerraba filas alrededor de Margaret Thatcher".

A continuación, el ex 'número dos' de Interior da su visión sobre González. "Ha sido el mejor presidente de la democracia, un líder de talla internacional. También creo que ser un buen político es incompatible con ser una buena persona. Supongo que la tragedia individual les parece incompatible con el bien general", describe.

Vera rechaza referirse directamente al papel de sus superiores en los GAL, aunque admite que él no era el "último responsable". "Nunca he mentido. He podido ocultar, callar las cosas que conozco, pero no mentir. Estoy tranquilo conmigo mismo y con lo que hice. En cualquier caso, vamos a ver, después de un atentado como el de Hipercor, con más de 20 muertos, ¿usted qué cree que pide la opinión pública?", añade el ex 'número dos' de Interior.

"YO ACABÉ CON LA GUERRA SUCIA.

En otro punto de la entrevista, Rafael Vera se refiere a su llegada al Ministerio del Interior, donde estuvo 12 años, en 1984: "Al llegar nos encontramos con una estructura que ya existía y que era legal. Simplemente continuamos con ella. La guerra sucia existía, eso se os olvida. Yo acabé con ella en 1987, ese año terminó, cuando yo estaba en la posición necesaria para hacerlo. Cuando acabar con la guerra sucia contra ETA dependía exclusivamente de mi. Si los que estaban antes que yo eran inocentes, yo también".

En la misma línea se refiere a los fondos reservados: "Cuando yo entré en Interior ya existían y yo seguí haciéndolo, dándoselos a quién consideraba conveniente. Era legal". Además, asegura no haberse quedado con ninguna cantidad procedente del Ministerio.

Condenado por el secuestro del empresario Segundo Marey, al que miembros de los GAL retuvieron durante diez días confundiéndolo con un etarra, Vera dice que la "guerra sucia" tuvo dos objetivos, por una parte acabar con el "santuario" que en los ochenta representaba Francia para ETA y, por otra parte, "a la necesidad de frenar las actividades golpistas".

Rafael Vera se detiene en el secuestro del capitán de Farmacia Martín Barrios para decir que es el único caso del que se siente responsable. Concretamente, de la incursión de miembros de la Policía en territorio francés para secuestrar a un responsable de ETA con el objeto de arrancarle la ubicación de donde la banda terrorista tenía retenido al capitán del Ejército, bajo la amenaza de asesinarlo si TVE no emitía un comunicado y se ponía en libertad a varios de sus miembros.

Los policías españoles se cruzaron con agentes franceses, la operación quedó abortada y Martín Barrios apareció muerto, aunque luego se supo que había sido tiroteado antes del intento de secuestro del jefe de ETA. "Hace unos meses, en un supermercado, se me acercó un hombre joven con un niño. Me preguntó: '¿Es usted Rafael Vera? Yo soy el hijo del capitán Martín Barrios. Quiero que sepa que mi familia le agradece mucho lo que intentó hacer por mi padre'. Me abrazó y a mi se me saltaron las lágrimas", relata Vera.