Rigoberta Menchú impulsa un partido político, Winaq, que concurrirá a las elecciones presidenciales de 2011

LA ANTIGUA (GUATEMALA), 11 (Del enviado especial de Europa Press, Francisco Otero)

Rigoberta Menchú, Premio Nobel de la Paz en 1992, reiteró hoy que va a impulsar la creación de un partido político, Winaq -- que significa ser humano integral -- con el objetivo de presentarse a las elecciones presidenciales de Guatemala en 2011, aunque no desveló si va a ser ella la candidata.

En declaraciones a los medios españoles durante el encuentro que mantienen en La Antigua (Guatemala) la Iniciativa de Mujeres Premio Nobel, Menchú dijo que su agrupación trabajará "por la equidad étnica y de género". "El sueño más grande para mí es lograr este partido, ya que en todas las luchas de este país siempre han salido ganando los no indígenas", dijo, aunque "no se lo hubiese planteado" quince años atrás cuando concluyó el conflicto civil.

Para ello, reclamó el apoyo de la comunidad internacional, a la que pidió que "dé una oportunidad a este movimiento político" ya que, según agregó, "no se puede aplazar más la participación de los pueblos indígenas". "Deben entender que no puede existir una Guatemala monocultural, monolingüe y monoétnica; nos vamos a aguantar más el racismo", sentenció.

Asimismo, manifestó su ilusión por viajar a España para presentar su proyecto y para recabar ideas y experiencias, aunque considera que "es pronto" pues el partido "apenas está en formación". Según explicó, la asamblea general del partido tendrá lugar en 2010, ya que ahora el proceso se encuentra en la recogida de adhesiones, que calculó entre 40.000 y 60.000.

"No descansaremos hasta dar a conocer nuestro propósito, nuestros valores y el rostro de este movimiento. Me he comprometido en la misión de crear este grupo político y viviré para eso; no me verán cambiar de partido", afirmó.

"EQUIDAD ÉTNICA Y DE GÉNERO"

La activista en favor de los Derechos Humanos explicó que su agrupación política no pretende perder su sentido como movimiento y se puso como objetivo lograr la equidad étnica y la equidad de género. Así, recalcó que el 45 por ciento de los dirigentes nacionales y locales de Winaq son mujeres.

Para ella, lograr el registro del partido es "el sueño más grande", y si lo consigue prometió "hacer un trabajo político diferente" y demostrar que "hay personalidades que aman Guatemala y que pueden coexistir con los pueblos indígenas". "Sería la primera vez que los indígenas tuviesen un instrumento para su dignificación en sus tomas de decisiones", añadió.

Así, se mostró "contenta" de ser la primera iniciativa política que representa a los indígenas al tiempo que denunció que de los 21 partidos políticos no indígenas creados hasta el momento "ninguno ha permitido lograr la equidad""Se mueven solamente por intereses electorales", afirmó.

Sobre la situación de Guatemala, Rigoberta Menchú dijo que los ciudadanos "piensan que está todo perdido, que la democracia es solo un discurso y que nada va a cambiar". "Es impresionante trabajar con un pueblo que tiene la autoestima tan baja", agregó al tiempo que recalcó que esta situación se agrava por el hecho de ser mujer. "Las mujeres no quieten entrar en política porque son objeto de burla, de chismes y de ataques, incluso en su familia".

SITUACIÓN DE IMPUNIDAD

Por otra parte, denunció la situación de impunidad que se vive en Guatemala, sobre todo en lo referente a la violencia contra la mujer. "Es lo más grave del país", agregó al tiempo que criticó que los responsables de "tanta matanza" durante la Guerra Civil (1960-1996) "no hayan sido juzgados hasta la fecha de hoy. "No hay ningún precedente", dijo.

Asimismo, acusó a las autoridades que han liderado el país desde la firma de los Acuerdos de Paz en 1996 de "no haberlos cumplido", sobre todo, en lo que afecta a los pueblos indígenas. Según Menchú, esta situación ha creado "un terreno fértil" para el crimen organizado, el narcotráfico y la corrupción.

Con todo, concluyó que el encuentro que mantienen las galardonadas con el Premio Nobel en La Antigua puede ser una oportunidad para "marcar nuevas referencias" en la democracia y en el papel que la mujer debe jugar en esta.