UPyD rechaza la huelga general del 21 de mayo en Euskadi al considerarla una "promoción del ideario nacionalista"

VITORIA, 15 (EUROPA PRESS)

El parlamentario vasco de UPyD, Gorka Maneiro, afirmó hoy que su partido "rechaza" la huelga general del próximo 21 de mayo ya que "no tiene como objetivo la defensa de los intereses de los trabajadores, sino la promoción del ideario nacionalista".

En rueda de prensa, Maneiro aseguró que la huelga convocada por los sindicatos nacionalistas es una reivindicación "frentista, excluyente y de motivación exclusivamente política", con la que ELA "busca romper la unidad de acción sindical en Euskadi, como en otras ocasiones".

El parlamentario de UPyD señaló que respeta "profundamente" el derecho de los sindicatos de convocar huelgas generales y la libre decisión de los trabajadores a secundarlas, pero explicó que, en este caso, "ni siquiera ha empezado a producirse un diálogo y mucho menos una negociación".

Maneiro afirmó que la huelga convocada por los sindicatos ELA, LAB, ESK, STEE-EILAS, HIRU y EHNE "no soluciona nada" y que, además, "no tiene objetivos concretos y tangibles, más allá de la promoción de las ideas nacionalistas y el enfrentamiento con el Gobierno constitucionalista recientemente formado".

Por ello, desde exigió que el Gobierno vasco, a través de la Ertzaintza, "garantice de manera efectiva que los derechos de todos los ciudadanos vascos sean respetados, incluidos los que quieran trabajar" durante la jornada de huelga general.

MEDIDAS CONTRA LA CRISIS

Por otra parte, lanzó una serie de propuestas para intentar paliar la crisis y criticó las medidas "de muy bajo calado práctico o inservibles" adoptadas por el Gobierno central al respecto. De este modo, Maneiro afirmó que "la gran esperanza de Zapatero es que Obama nos saque de esta crisis antes de las próximas elecciones generales y, mientras tanto, esperar con altas dosis de demagogia y populismo".

Asimismo, el dirigente de UPyD también criticó al Gobierno vasco saliente y señaló que Ibarretxe se limitó a "copiar la actitud y hechos" del Gobierno central, a la vez que planteaba "una situación casi idílica, negando la crudeza de la crisis".

Maneiro abogó por un "gran pacto de Estado contra la crisis y por el empleo" con la participación de agentes sociales, fuerza políticas y comunidades autónomas, ya que "es inviable el desarrollo de una política común para salir de la crisis debido a la actual organización territorial".

Por último, apostó por "la transformación del modelo productivo" centrado en medidas de "largo alcance", como "la reasignación intersectorial de recursos de los capitales invertidos en el sector inmobiliario hacia sectores industriales y de servicios cuya demanda pueda ser expansiva".