La oposición georgiana moviliza a decenas de miles de personas y exige la dimisión del presidente

  • Tiflis, 9 abr (EFE).- La oposición en Georgia sacó hoy a la calle a decenas de miles de personas y cortó el centro de la capital para exigir la dimisión del presidente del país, Mijaíl Saakashvili.

La oposición georgiana moviliza a decenas de miles de personas y exige la dimisión del presidente

La oposición georgiana moviliza a decenas de miles de personas y exige la dimisión del presidente

Tiflis, 9 abr (EFE).- La oposición en Georgia sacó hoy a la calle a decenas de miles de personas y cortó el centro de la capital para exigir la dimisión del presidente del país, Mijaíl Saakashvili.

Una alianza de 17 partidos opositores inició así una campaña nacional de protestas para conseguir la salida de Saakashvili, acusado de ser reelegido mediante fraude y responsabilizado de la derrota en la guerra contra Rusia de agosto pasado.

"Exigimos que Mijaíl Saakashvili renuncie voluntariamente a su cargo y cambie el poder por la vía constitucional, mediante la convocatoria de elecciones presidenciales anticipadas", reza la resolución aprobada en el mitin celebrado en Tiflis.

"Tal es la voluntad popular, que el presidente debe obedecer", declaró el conocido poeta y dirigente opositor, David Magradze, al intervenir en la plaza frente a la sede del Parlamento, donde la oposición afirma haber reunido a 150.000 simpatizantes.

"Elecciones libres", "Fuera Saakashvili", son algunas de las consignas de los manifestantes, muchos de los cuales agitaban banderas azules del partido Alianza por Georgia y blanquiazules del Movimiento Democrático Georgia Unida.

El jefe del Estado, quien se encuentra en Tiflis y trabaja en su despacho, asegura que completará su segundo mandato, ganado en enero pasado en unas elecciones anticipadas cuya transparencia fue cuestionada por la oposición, y que expira en 2013.

Aquellos comicios fueron convocados por el propio presidente después de declarar el estado de excepción en noviembre de 2007 debido a las masivas protestas opositoras, que fueron reprimidas violentamente por las fuerzas del orden.

En la manifestación de hoy participaron casi todos los oponentes políticos de Saakashvili, incluidos sus grandes rivales y probables candidatos opositores a la Presidencia, la antigua jefa del Parlamento Ninó Burdzhanadze y el ex embajador georgiano ante la ONU Irakli Alasania, así como el ex primer ministro Zurab Nogaideli.

Burdzhanadze, quien aboga por un "cambio de gobierno a través de métodos constitucionales" y acusa a Saakashvili de ser incapaz de defender la integridad territorial georgiana, aseguró que la protesta es indefinida y será masiva, pero pacífica.

Según declaró otra dirigente opositora, la ex ministra de Exteriores Salomé Zurabishvili, el objetivo es conseguir que el presidente dimita para el 26 de mayo, cuando el país celebra el Día de su Independencia.

Un 86,52 por ciento de los 4,4 millones de georgianos son partidarios de convocar elecciones anticipadas, según un sondeo efectuado por la oposición entre 400.000 habitantes.

Saakashvili, de 41 años y formado en EEUU, destaca entre sus puntos fuertes el éxito de sus reformas económicas y su política de acercamiento a Occidente y de entrada en la OTAN y se ve favorecido por la falta de unidad en el seno de la oposición.

La primera jornada de protesta transcurrió con tranquilidad y casi no se observaba la presencia de agentes de las fuerzas de seguridad en las calles, pues la policía controlaba los principales edificios públicos desde su interior.

Las autoridades y parte de los ciudadanos temen la repetición de los choques entre la policía y los manifestantes de noviembre pasado, como los que también acaban de producirse en otra república ex soviética, Moldavia, esta vez por protestas contra la victoria electoral de los comunistas.

La Unión Europea ha pedido al Gobierno y la oposición actuar con responsabilidad para evitar la violencia y aseguró que sus expertos supervisarán atentamente la marcha de la protesta.

Las demandas de la oposición las apoyó el antiguo presidente georgiano Eduard Shevardnadze, derrocado en 2003 por la Revolución de las Rosas liderada por Saakashvili, quien opinó que las posturas de ambos bandos son irreconciliables y ninguno cederá en su pulso.