Ahmadineyad busca un acercamiento a EEUU que refuerce sus posibilidades en las elecciones presidenciales

Gestos como el de la liberación de Saberi podrían beneficiar tanto a Washington como al presidente iraní

MADRID, (EUROPA PRESS)

La liberación de la periodista irano-estadounidense Roxana Saberi, condenada a prisión por espionaje e liberada poco después, parece un síntoma de cierto acercamiento entre el régimen iraní y la nueva Administración estadounidense. Esta es la tesis que sostiene un experto iraní de la Red sobre Relaciones Internacionales y Seguridad, Kamal Nazer Yasin.

Yasin, que utiliza un pseudónimo para publicar sus opiniones, asegura que la política exterior del presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, del próximo mandato es toda una incógnita, aunque da por hecho que habrá un intento de acercamiento con el presidente estadounidense, Barack Obama, y que éste podría producirse incluso antes de las próximas elecciones iraníes.

Ahmadineyad podría beneficiarse de cualquier gesto significativo procedente de Washington con vistas a las elecciones presidenciales del 12 de junio, mientras que Estados Unidos podría lograr mejores condiciones para un hipotético acuerdo bilateral antes de que los comicios, tal como pronostican los analistas, refuercen aún más en su posición a Ahmadineyad.

Entre los pocos indicios sobre el rumbo futuro de la política internacional de Ahmadineyad destacan las notas del presidente suizo, Hans-Rudolf Merz, con quien se entrevistó el líder iraní el pasado 20 de abril, antes de la polémica Conferencia Mundial Contra el Racismo celebrada en Ginebra. En ellas, Merz asegura que "Ahmadineyad dijo estar descontento con el estado de las relaciones (entre Estados Unidos e Irán)".

"Ahmadineyad añadió que espera que puedan cambiar. Dijo que, si Obama quisiera, él podría asumir el cambio. Dijo que el primer paso debe darlo Estados Unidos. El cambio debe ocurrir pronto, porque sería mucho más difícil si ocurriera después. Ahmadineyad pidió que este mensaje llegara a Washington", asegura Merz en sus apuntes, publicados por el diario suizo 'Neue Zuricher Zeitung'.

AHMADINEYAD ESPERA UN GESTO

Muchos expertos consideran que tras la retórica antiestadounidense y antijudía de Ahmadineyad subyace el deseo de restablecer las relaciones diplomáticas con Washington, rotas desde que triunfara la Revolución Islámica, en 1979. De lograrse antes del 12 de junio, el resultado sería un incremento de millones en el número de votos favorables a Ahmadineyad. Como gesto quizás más factible, el dirigente iraní podría intentar que Estados Unidos retirara las sanciones aún vigentes sobre el país persa.

El reciente incidente de la detención, condena y posterior excarcelación de la irano-estadounidense Saberi debe ser entendido en este contexto, ya que su coincidencia con el viaje de Ahmadineyad a Suiza ha sido ciertamente conveniente para el dirigente iraní.

Entonces, Ahmadineyad hizo público el envío de una carta personal a la Fiscalía iraní para que se protegieran los derechos de Saberi, condenada a ocho años de prisión por un delito de espionaje a favor de Estados Unidos.

Ya entonces, Amnistía Internacional no dudó en afirmar que Saberi era un "peón de ajedrez" en el tablero de las tensiones políticas entre Washington y Teherán. "Si, como parece, Roxana Saberi ha sido encarcelada únicamente por motivos políticos relativos a las relaciones de Irán con Estados Unidos, o a causa del ejercicio pacífico de su derecho a la libertad de expresión reconocido internacionalmente, entonces se trata de una presa de conciencia y debe ser liberada de inmediato y sin condiciones", denunciaba una activista de AI, Hassiba Hadj Sahraoui, antes de conocerse la liberación de Saberi.

Según el Ministerio de Asuntos Exteriores suizo, Ahmadineyad prometió a Merz que intentaría resolver el caso de Saberi como gesto de buena voluntad.

Además, la web informativa iraní 'Tabnak', dirigida por el antiguo líder de la Guardia Revolucionaria Mohsen Rezai, asegura que el pasado 11 de mayo, días antes de la liberación de Saberi, un subordinado del ministro de Asuntos Exteriores iraní, Manouchehr Mottaki, recibió un importante mensaje procedente del Departamento de Estado norteamericano.

Otro indicio clave para tomar la temperatura interna del régimen de los ayatolás es la petición del Grupo 5+1, constituido por los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU y Alemania para la resolución del contencioso nuclear iraní, para la convocatoria de una reunión con el jefe negociador iraní, Saeed Jalili. La aceptación o rechazo de la reunión depende del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, pero hasta ahora no ha habido respuesta.

Según, Yasin, si Ahmadineyad controlara el Consejo, ya hubiera dado el 'sí', puesto que sería un impulso significativo para su campaña de reelección. De lo contrario, especula Yasin, la facción que controle el Consejo --quizás la del propio Alí Jamenei en persona-- podría buscar limitar el grado de la victoria electoral de Ahmadineyad.

EN BUSCA DE LA REELECCIÓN

A nivel interno, el apoyo a Ahmadineyad parece indiscutible, ya que a nivel institucional cuenta con el respaldo del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, y de la Guardia Revolucionaria.

En lo que respecta al apoyo popular, además de con los votos de los sectores más conservadores de la República Islámica y de la juventud islamista, podría contar con los cientos de miles de agricultores que se han visto beneficiados por el programa de privatización agraria que les ha reportado unos 60 euros por persona.

Las zonas rurales han sido objeto de especial atención por parte de Ahmadineyad durante los últimos cuatro años, con unas 50 giras por distintas provincias. En estos viajes ha anunciado medidas populares como la inclusión de los agricultores en el sistema público de sanidad, ya materializada. El próximo objetivo podría ser la inclusión de las amas de casa en el sistema sanitario para 2010.

En su contra juega, por el contrario, la política económica del Gobierno, muy afectada por el descenso de los precios del petróleo. Enfrente tendrá a los candidatos reformistas, un sector muy debilitado por la época de gobierno del reformista Mohamed Jatamí, cuyas iniciativas fueron frustradas una y otra vez por las instancias conservadoras.

Así las cosas, todo parece apuntar a una victoria de Ahmadineyad, pero el calibre de la misma, la distancia que logre con respecto a sus rivales, será la clave para interpretar el grado de fortalecimiento que obtenga de la cita electoral. Si gana por un margen estrecho, con menos de diez puntos de ventaja, la oposición podría argumentar que casi la mitad de la población se opone a sus políticas, ya que se prevé un alto índice de abstención, de más del 30 por ciento.

Por otra parte, en el caso de que lograra una victoria clara --especialmente si consigue superar su propio récord de 17 millones de votos, logrado en 2005-- podría aplicar con mayor facilidad su programa de radicalización.

"Según sus propias palabras, el presidente Ahmadineyad pretende una revisión radical del sistema. Los cambios propuestos tanto a nivel político como económico topan ya con la oposición natural de sectores integrados en el propio régimen", explicó un profesor universitario académico cercano a varias instituciones gubernamentales en declaraciones a la Red sobre Relaciones Internacionales y Seguridad.

Un fiel reflejo de estos planteamientos populistas es la respuesta puntual y manuscrita --supuestamente por el propio Ahmadineyad-- a los más de tres millones y medio de cartas con quejas personales. En las respuestas, Ahmadineyad, siempre prometía su apoyo al demandante, en cierta medida.