El AKP de Erdogan gana en las locales, pero la oposición recorta la ventaja

  • Ankara, 30 mar (EFE).- El Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), que gobierna Turquía con mayoría absoluta, fue el ganador de las elecciones municipales celebradas el domingo con el 39,1 por ciento de los votos, pero perdió varias grandes alcaldías y su apoyo descendió más de 7 puntos respecto a las legislativas de 2007.

Ankara, 30 mar (EFE).- El Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), que gobierna Turquía con mayoría absoluta, fue el ganador de las elecciones municipales celebradas el domingo con el 39,1 por ciento de los votos, pero perdió varias grandes alcaldías y su apoyo descendió más de 7 puntos respecto a las legislativas de 2007.

El primer ministro y líder del AKP, Recep Tayyip Erdogan, apareció al filo de la medianoche y procuró mostrar un gesto de vencedor al subrayar que su formación consiguió el mismo número de votos que la suma total de los dos principales partidos de la oposición.

El Partido Republicano del Pueblo (CHP, centroizquierda nacionalista) obtuvo el 23,2 por ciento de los sufragios y el Partido de Acción Nacionalista (MHP, derecha ultranacionalista) el 16,1 por ciento, un incremento de casi 3 y 2 puntos porcentuales, respectivamente, en relación a 2007.

Erdogan admitió, no obstante, la pérdida de votos y que su partido no alcanzó el objetivo que se había marcado.

El líder islamista moderado indicó que este resultado electoral podría llevar a un cambio en su gabinete, ya que -dijo- no quedó satisfecho por los resultados en varias provincias donde su gobierno había trabajado con ahínco.

Antes de las elecciones, Erdogan "ordenó" a su partido ganar en tres simbólicas ciudades: Diyarbakir, el bastión de los nacionalistas kurdos del Partido de la Sociedad Democrática (DTP); Esmirna, bastión de la socialdemocracia, y Çankaya, un distrito de Ankara conocido como el "castillo" del laicismo.

Pero, al contrario de lo que había marcado el líder del AKP, la derrota en estos tres lugares fue sonada: el CHP renovó su mandato en Esmirna y Çankaya e incrementó sus votos en casi 10 puntos, mientras que el DTP hizo lo propio en Diyarbakir con un récord electoral al superar el 65 por ciento de los sufragios.

El AKP competía ante el DTP en las provincias de población mayoritariamente kurda del sudeste de Turquía acusando a los nacionalistas kurdos de ser el brazo político del grupo armado Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).

La carta de los islamistas moderados era ofrecer una política de servicios públicos e inversiones para el sudeste, además de la apertura de TRT 6, primer canal estatal en lengua kurda, y pensaron que con estas iniciativas conseguirían atraerse a una mayoría de los kurdos, como ya sucediera en las elecciones legislativas de 2007.

Sin embargo, ocurrió justo lo contrario: venció la política de la identidad del DTP, como la denominó Erdogan.

Los resultados en esta región indican que una solución de la cuestión kurda sin tener en cuenta al DTP o al PKK no será posible.

Curiosamente, los partidos que más incrementaron su poder en relación a las últimas elecciones locales (2004) fueron los partidos nacionalistas: DTP, nacionalista kurdo, y MHP, ultranacionalista turco.

El incremento de los votos del CHP se debió a la personalidad de los candidatos, especialmente de Kemal Kiliçdaroglu en Estambul, quien consiguió elevar el apoyo de su partido en diez puntos.

Algunos columnistas llegaron a afirmar que, tras estos resultados, Kiliçdaroglu, a quien se compara con Mahatma Gandhi por su estilo político basado en la honestidad, la calma y la simplicidad, podría convertirse en el nuevo líder del CHP.

Los diarios pro gubernamentales vieron en la crisis económica global la razón de la pérdida de votos del AKP.

De hecho, varios errores en la economía podrían haber pasado factura a Erdogan: primero dijo que la crisis no afectaría a Turquía; después, que aquellos que tenían deudas a causa de sus tarjetas de crédito no eran honestos y, finalmente, aseguró que las fábricas que habían cerrado o entrado en quiebra no debían culpar a la crisis sino a la mala gestión de sus empresarios.

Todos los partidos turcos que no consiguieron ganar las elecciones se han considerado ganadores, pues han incrementado sus votos, y el vencedor real de los comicios, el AKP de Erdogan, aparece en todos los comentarios como el auténtico perdedor.