Más armas en los barcos no son la solución para la piratería en Somalia

<!– @page { margin: 2cm } P { margin-bottom: 0.21cm } –>

Después del dramático rescate del capitán estadounidense Richard Phillips de las garras de los piratas somalíes, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, decidió acabar con este problema. “Tenemos el convencimiento de detener el alza de la piratería en la región”, señaló.

Es más fácil decirlo que hacerlo. Decenas de barcos de guerra patrullando el océano Índico han logrado poco en su labor de detener a los piratas. Y éstos capturaron un remolcador con impunidad mientras el mundo veía un pequeño bote salvavidas de secuestradores con un único rehén frente a una flota de navíos de guerra estadounidenses.

Actualmente, los piratas tienen más de 200 secuestrados en su poder y entre 10 y 20 embarcaciones. “Los piratas son más listos y más sofisticados de lo que la gente piensa”, explicó Rashid Abdi, un analista en International Crisis Group, un centro de estudios. “Cada vez llegan más a alta mar y jueguen al escondite con la armada”, dijo.

Con los piratas extendiendo su alcance -por medio del uso de barcos pesqueros capturados como nodrizas desde los que lanzar pequeños y rápidos botes-, hay miles de kilómetros cuadrados que vigilar. Como es imposible acompañar a cada uno de los 20.000 buques que cruzan el canal de Suez cada año, es una tarea muy complicada acabar la piratería por medio del despliegue militar.

Hay partidarios de los guardias armados en los barcos o de distribuir armas a los propios marineros. Pero, nadie ha conseguido derrotar a los somalíes gracias a las armas, ya sea en tierra o mar. Las fuerzas estadounidenses pensaban que su superioridad armamentística les permitiría pacificar Somalia en 1993. El intento acabó con 18 soldados muertos siendo arrastrados por las calles de Mogadiscio.

Otro argumento es un bloqueo de la costa somalí, encerrar el problema dentro de un estado fallido es la base de este pensamiento. Abdi cree que las cosas pueden empeorar. “Una vigilancia más restrictiva de la costa somalí incubará otro problema dentro de Somalia”, comenta.

Hombres jóvenes desesperados que saben cómo disparar son la base demográfica del reclutamiento de grupos declaradamente anti occidentales como Al-Shabaab, que controla grandes partes de Somalia.

Ataque a un congresista

El país está fuera de control. El lunes los morteros disparaban al avión que despegaba desde Mogadiscio con el congresista estadounidense Donald Payne a bordo. Payne , presidente del subcomité de África en el Congreso, había estado hablando con el presidente de Somalia y el primer ministro con el fin de estabilizar la situación en el país. Al-Shabaab se adjudicó la autoría de los ataques al avión, según Reuters.

La tensión ya ha crecido. El tiroteo de tres piratas somalíes por parte de francotiradores de las fuerzas especiales ha echado más leña al fuego y llega apenas días después de que militares franceses lanzaran un ataque similar -aunque menos exitoso- contra un yate francés. Los franceses liberaron el velero, pero su dueño murió en el fuego cruzado al igual que dos piratas.

El vicealmirante estadounidense Bill Gortney, comandante del puesto central de la armada, reconoció que “la violencia podría aumentar en esta parte del mundo, sin duda”.

Algunos líderes piratas amenazaron con una revancha sangrienta. “Los mentirosos estadounidenses han asesinado a nuestros amigos después de estar de acuerdo en liberar al rehén sin rescate… este asunto conllevará represalias e iremos especialmente a por ciudadanos estadounidenses que atraviesen nuestras aguas”, dijo Abdi Garad, un jefe pirata en la base de Eyl, según recogió Reuters.

Abdulahi Lami, un filibustero moderno con sede en la ciudad somalí de Gaan, dijo: “cada país será tratado del modo en que nos trata. En el futuro, América será la que guarde luto y llore. Nos vengaremos por los asesinatos de nuestros hombres”.

Un pirata amenazó con ejecutar a rehenes si se efectúan ataques similares mientras otro comentaba que “América se ha convertido en nuestro nuevo enemigo”. La ira causada por las muertes del domingo puede convertirse en malas noticias para cualquier ciudadano estadounidense capturado por piratas somalíes.

Sin embargo, un baño de sangre no es inevitable. Los franceses han atacado y matado a piratas sin que se haya ejecutado a rehenes. Estos secuestradores son hombres de negocios, pura y llanamente dicho, y matar a los rehenes no da rendimiento.

La solución al problema de los piratas en la costa somalí, según observadores experimentados, pasa por arreglar el país, una nación que se ha convertido en sinónimo de desastre durante los últimos 18 años. Pero eso, como detener la piratería, no es tarea fácil.