EEUU.- Obama firmará hoy su plan de estímulo de 787.000 millones de dólares

Logra la primera gran victoria de su mandato, aunque con sabor agridulce porque no cuenta con el apoyo de los republicanos NUEVA YORK, 17 (del corresponsal de EUROPA PRESS, Emilio López Romero) El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, promulgará hoy su medida estrella para salir de la crisis, un ingente plan de estímulo de 787.000 millones de dólares para intentar sacar a flote la maltrecha economía del país, después de dos meses de intensas negociaciones que comenzaron tras su victoria electoral y que concluyeron el viernes con su aprobación en el Congreso. Aunque se trata de la primera gran victoria del nuevo inquilino de la Casa Blanca, en cierto modo es amarga porque su paquete no ha logrado el apoyo de los republicanos pese a sus continuos llamamientos a dejar de lado los intereses partidistas. Se trata del mayor plan económico de la historia de Estados Unidos, aprobado después de que la Cámara de Representantes lo ratificara el pasado viernes por 246 votos a favor y 183 en contra, sin el apoyo de ningún republicano e incluso sin el de varios demócratas, mientras que en el Senado salió adelante por la mínima después de que la mayoría demócrata consiguiera el 'sí' de tres senadores republicanos que permitieron alcanzar los 60 votos necesarios. Días antes, ambas cámaras legislativas habían aprobado sus propios textos sobre el plan, por lo que hizo falta una comisión bicameral para negociar una propuesta final, que es la que firmará mañana el presidente Obama en la Casa Blanca. Un 34 por ciento del monto del plan se destinará a rebajas fiscales y un 64 por ciento a inversiones. La Cámara baja proponía un plan de 819.000 millones de dólares, mientras que el de la Cámara alta contemplaba 838.000 millones. La versión final plantea la creación de más de 3,5 millones de empleos, por encima de lo que se mencionaba en la propuesta original del Senado, y una reducción considerable de los gastos previstos en la de la Cámara de Representantes, principal punto de fricción entre republicanos y demócratas. Además, se mantiene la rebaja de impuestos que beneficiará al 95 por ciento de los trabajadores, una de las promesas de campaña de Obama. "HITO EXTRAORDINARIO" En su discurso semanal, Obama recordó este fin de semana que su plan marcará un "hito extraordinario" en el camino para la recuperación del país ya que ayudará a salvar o crear más de tres millones de puestos de trabajo, gracias a la inyección de 787.000 millones de dólares en la economía estadounidense, que serán destinados en su mayor parte al desarrollo de proyectos de infraestructuras y educación. Desde que se instaló en Washington, a principios de año, a la espera de su toma de posesión, que tuvo lugar el 20 de enero, Obama se dedicó de lleno a "vender" su propuesta tanto en el Capitolio, con numerosos encuentros con destacados legisladores del Congreso, como en las calles, con varias visitas a distintos puntos del país, sobre todo en zonas duramente golpeadas por la crisis. Además, la primera rueda de prensa formal que ofreció el presidente en la Casa Blanca, que fue en horario de máxima audiencia, estuvo centrada en el plan de estímulo y en la importancia y "urgencia" de que el Congreso aprobara el proyecto, algo que también acaparó la primera ronda de entrevistas que Obama concedió a las principales cadenas de televisión del país. Prueba de las dificultades que atravesó el texto en el Congreso es que el día de la votación final en el Senado hizo falta que la Casa Blanca pusiera un avión oficial a disposición de un senador demócrata por el estado de Ohio para que regresara a Washington a emitir su voto tras asistir al funeral de un familiar, sufragio número sesenta sin el cual la propuesta no habría salido adelante. VICTORIA CON SABOR AGRIDULCE Muchos analistas del país y los editoriales de los principales diarios de referencia de Estados Unidos coincidieron en señalar que aunque Obama logró una importante victoria con la aprobación de este plan, en el que mañana estampará su firma, fracasó estrepitosamente en sus esfuerzos por conseguir que fuera una medida consensuada por ambos partidos, en un intento por cambiar viejas prácticas en Washington muy criticadas por la población. En su último mensaje de este fin de semana, el presidente quiso agradecer a los miembros del Congreso "el consenso alcanzado para aprobar" el plan de estímulo tras un debate "vivo y repleto de saludables diferencias de opinión", aunque sin mencionar el hecho de que finalmente no se lograra atraer el apoyo del ala conservadora del Capitolio e incluso se hiciera patente el rechazo de ciertos sectores demócratas. A la dura confrontación de los republicanos en el Capitolio en contra del plan también se sumó otro hecho que frustró los intentos de Obama de conformar un gabinete abierto a todas las corrientes: la renuncia del senador Judd Gregg a ocupar la secretaría del Departamento de Comercio que le había propuesto el presidente. Dijo que, después de mucho pensarlo, existían diferencias ideológicas insalvables con las posturas defendidas por el nuevo mandatario y las suyas propias. RESULTADOS INMEDIATOS Mientras que desde el Partido Republicano aseguran que es "poco probable" que el plan de Obama ayude a estimular el crecimiento económico, alegando que hacía falta una mayor rebaja fiscal y menos gastos a su juicio innecesarios, uno de los principales asesores de Obama aseguraba que los resultados se verán de forma inmediata, ya que ayudará a recuperar la confianza y hacer frente a algunos de los principales retos que afronta el país. Obama ha recordado en repetidas ocasiones que la grave crisis económica que vive el país puede agravarse de forma indefinida y terminar en catástrofe si la Casa Blanca no actúa de inmediato, tras poner de manifiesto que los niveles de desempleo se encuentran ya por encima del 7,5 por ciento, con una destrucción de empleo sin precedentes y con centenares de empresas anunciando recortes de personal casi a diario. Entre otras cosas, la propuesta del presidente incluye un importante plan de obras públicas para mejorar las infraestructuras del país, lo cual se espera que ayude a crear muchos puestos de trabajo, así como el impulso de las energías alternativas, uno de los principales aspectos resaltados por Obama durante toda la campaña electoral y en sus primeras semanas en la Casa Blanca.