Blanco, nuevo ministro de Fomento, ve premiada la eficacia de su gestión en el PSOE con numerosos triunfos electorales

MADRID, 7 (EUROPA PRESS)

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha recompensado con el ministerio de Fomento a José Blanco, artífice de los numerosos éxitos electorales que ha tenido el PSOE desde que el nuevo equipo accediera a la dirección tras el 35 Congreso del partido, entre ellos, ganar las elecciones generales de 2004, siendo la primera vez que se presentaba Zapatero.

El nuevo ministro de Fomento, el vicesecretario general del PSOE, José Blanco, nació hace 47 años en Palas de Rei (Lugo) y formó parte del núcleo duro que, junto con José Luis Rodríguez Zapatero, consiguió, a través del Grupo Nueva Vía, devolver la ilusión a la militancia socialista que venía de atravesar una dura experiencia después de 14 años de Gobierno y la pérdida de dos elecciones generales consecutivas.

Pero antes de llegar al Gobierno, el nuevo ministro ha pasado por otras etapas que le han llevado a ser, por ejemplo, el senador más joven de la IV Legislatura, con 28 años de edad y uno de los más jóvenes de la democracia, para posteriormente ser diputado en la VI, VII y VIII Legislaturas.

Blanco es hijo de un trabajador del antiguo Ministerio de Obras Públicas y, según ha comentado a veces en privado, en su casa aprendió que nadie es más que nadie y que el afán de superación es decisivo en la vida. Inició su acercamiento a colectivos socialistas, afiliándose al PSOE con 16 años, contagiado por un didáctico profesor que le daba clases en Bachillerato, el actual alcalde de Lugo, José López Orozco. Su interés e implicación a fondo desde muy joven por la política, le llevó a ir aplazando y, en algunos casos descartando, otras ocupaciones.

Así, aparcó sus estudios de derecho, que ya había iniciado, y se dedicó de lleno a su pasión personal y profesional: la política. Antes de desarrollar su labor en el Senado ya había sido elegido secretario general de las Juventudes Socialistas de Galicia y Presidente del Consejo de la Juventud.

Pero es la fecha de julio del año 2000, la del triunfo de Zapatero en el 35 Congreso del PSOE, la que marcará su vida profesional. Tras la derrota de Joaquín Almunia en los comicios generales de ese año, apostó por José Luis Rodríguez Zapatero, quien terminó liderando la corriente denominada Nueva Vía, creada por un puñado de dirigentes socialistas que entonces estaban en la segunda línea política.

Blanco fue un actor principal en aquel congreso para la consecución de los votos de los delegados en favor del actual presidente del Gobierno, en lo que supuso una auténtica "revolución" en el PSOE, ya que vencieron de forma contundente al "aparato" de Ferraz y devolvieron la ilusión a un partido y una militancia que había sufrido dos derrotas consecutivas en las elecciones después de haber gobernado durante 14 años con Felipe González como presidente.

Los últimos ocho años, en los que ha estado al frente de la Secretaría de Organización --hasta que fue nombrado vicesecretario general del PSOE en el último congreso celebrado en 2008--, le han permitido conocer bien la estructura territorial del PSOE en toda España.

Como portavoz del PSOE, se ha encargado también de hacer valer la posición de su partido frente a otras formaciones políticas, y sus críticas contra el PP le han granjeado el calificativo de "duro" entre muchos de sus compañeros.

No obstante, quienes le conocen de cerca apuntan que se trata de una persona dialogante y con gran capacidad para buscar puntos de encuentro. Además, le describen como intuitivo y perspicaz, que gana en la distancia corta, con el conocimiento personal y destacan, sobre todo su honestidad, así como el carácter resolutivo y extremadamente respetuoso con las formas.

Una de sus prioridades desde que inició sus tareas en la dirección del PSOE ha sido estar pendiente de la voz de la calle, por lo que siempre está muy atento a las tendencias sociológicas y además, muy interesado en la utilización de las nuevas tecnologías para facilitar el contacto directo con los ciudadanos.

Entre sus aficiones está la cocina y confiesa sin complejos ser cristiano y, al tiempo que defiende la doctrina social de la Iglesia, es crítico con la jerarquía eclesiástica en su intento de interferir en la acción de los poderes del Estado.

Blanco mantiene también buenas relaciones personales con políticos de distintas ideologías, forjadas en ocasiones en negociaciones en las que ha participado representando al PSOE.

En los últimos meses y al ser relevado por Leire Pajín en las tareas de organización del partido, se ha dedicado más a tareas de coordinación con el partido, el gobierno y los territorios, así como a las grandes líneas de actuación política.