El presidente de los Comunes en jaque por el escándalo del gasto parlamentario

  • Londres, 17 may (EFE).- La presión para que dimita el presidente de la Cámara de los Comunes, Michael Martin, por el escándalo del gasto parlamentario aumentó hoy después de que el líder del Partido Liberal-Demócrata, Nick Clegg, exigiera su renuncia.

Londres, 17 may (EFE).- La presión para que dimita el presidente de la Cámara de los Comunes, Michael Martin, por el escándalo del gasto parlamentario aumentó hoy después de que el líder del Partido Liberal-Demócrata, Nick Clegg, exigiera su renuncia.

"He llegado a la conclusión de que el 'Speaker' (como se conoce al presidente de la Cámara Baja del Parlamento británico) debe irse", dijo Clegg a la cadena pública BBC, en un gesto insólito en la arena política del Reino Unido, donde el "Speaker" es una figura casi intocable al contar con el apoyo consensuado de los partidos.

"No creo que (Martin) sea el hombre adecuado para el trabajo de liderar la renovación de (el Parlamento) de Westminster que necesitamos", explicó el jefe del tercer partido británico.

En opinión de Clegg, "lo decente" sería que el "Speaker" presentara su renuncia porque es un "obstinado defensor del estatus quo" y se necesita, en cambio, un "reformador" radical para acabar con un régimen que ha conducido a malgastar el dinero del erario.

A juicio del líder liberal-demócrata, Martin, diputado del gubernamental Partido Laborista, se ha opuesto a una "mayor transparencia y responsabilidad" de los gastos parlamentarios.

De esos gastos han abusado algunos diputados al emplear fondos en necesidades tan llamativas como comida de perros, jardinería, tampones, pañales y tinte del pelo, según ha denunciando el "Daily Telegraph", diario que destapó el escándalo el pasado día 8.

"Igual -subrayó Clegg- tendríamos que disolver el Parlamento. Creo que este Parlamento pasará a la historia como un Parlamento podrido y debemos limpiarlo".

Clegg, primer jefe de una formación política en demandar la dimisión de Martin, ha causado sorpresa al romper con una convención de Westminster que dicta que los líderes de los partidos no critican al "Speaker".

Desde el Gobierno, el ministro de Asuntos Exteriores, David Miliband, rehusó expresar su apoyo a Martin e hizo hincapié en que el Ejecutivo no puede tomar adoptar ninguna "línea" en el asunto.

Los comentarios de Nick Clegg redoblan la presión sobre Martin, quien ya había enojado a sus detractores por su tozuda negativa a publicar los gastos de los diputados y reformar el sistema.

Se espera, además, que el diputado conservador Douglas Carswell presente este lunes una moción de censura contra el "Speaker" para la que dice contar con un notable apoyo multipartito.

El parlamentario laborista Stuart Bell, aliado del "Speaker", señaló hoy que Martin podría anunciar -como mucho- que abandonará el puesto, aunque no antes de las próximas elecciones generales, previstas para junio de 2010 como muy tarde.

Si prosperara la moción de censura, el presidente de los Comunes se convertiría en el primer "Speaker" en dejar el cargo por la fuerza en más de 300 años, aunque haría falta el apoyo del Partido Conservador.

Los observadores dudan si los "tories" realmente quieren un nuevo presidente de la Cámara Baja teniendo en cuenta que sólo falta un año para unas elecciones generales en las que, según todos los sondeos de intención de voto, pueden alzarse con la victoria.

El portavoz "tory" de Asuntos Exteriores, William Hague, indicó hoy que la situación del "Speaker" ha alcanzado el "punto de crisis" y debe "resolverse inmediatamente", aunque precisó que la solución pasa por el Parlamento y no por el Gobierno o la Oposición.

Anteriormente, el primer ministro británico, Gordon Brown, se limitó a decir hoy que no descarta sanciones contra los diputados que hayan abusado de dinero público en el escándalo que esta semana ha puesto patas arriba el mundo de la clase política en el Reino Unido.

En un artículo publicado en el dominical "News Of The World", Brown se declaró "consternado" y "enfadado" por la crisis parlamentaria, que ha hundido a su partido en las encuestas.

Hasta la fecha, el Grupo Parlamentario Laborista ha suspendido a dos diputados por usar dinero público para sendas hipotecas que ya habían pagado, mientras un subsecretario de Estado ha presentado su dimisión pendiente de una investigación sobre sus dietas.