Científicos de EEUU recomiendan a Obama que redirija los misiles a las infraestructuras económicas rusas

MOSCÚ, 15 (EUROPA PRESS)

La Federación de Científicos Estadounidenses (FAS) ha recomendado al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, que reduzca el número de ojivas nucleares hasta el mínimo necesario para la defensa del país y reoriente los misiles hacia las infraestructuras económicas en lugar de hacias las ciudades, poniendo especial énfasis en Rusia, para la que han presentado una lista de doce potenciales objetivos energéticos e industriales estratégicos para la capacidad bélica de Moscú, según informó hoy el diario ruso 'Kommersant'.

El informe de la FAS, entre cuyos integrantes figuran 68 premios Nobel, hace un repaso a la nueva doctrina nuclear de Estados Unidos, apoya la iniciativa de Obama de impulsar el desarme nuclear y formula una serie de recomendaciones. Fundada en 1945 por varios físicos nucleares que desarrollaron la primera bomba atómica, la FAS asesora habitualmente a la Casa Blanca y al Pentágono.

En la actualidad, Estados Unidos dispone de 5.200 ojivas nucleares, de las cuales 2.700 siguen en alerta. La FAS considera que esta cantidad es "excesiva", dado que Washington no tiene el propósito de lanzar una guerra nuclear, y que este material supone también un peligro para la población norteamericana en caso de desastre natural. El informe defiende, por ello, una política de "disuasión mínima", basada en la conservación de varios centenares de ojivas nucleares para funciones meramente defensivas.

Los científicos califican en su informe de "inhumano" que haya misiles apuntando a ciudades, por lo cual recomiendan que se reorienten los objetivos hacia las infraestructuras económicas más importantes en países como China, Corea del Norte, Irán, Siria y Rusia, en especial este último, que ponen como ejemplo de esta nueva estrategia.

Al respecto, la FAS recomienda doce infraestructuras rusas como posibles nuevos objetivos de los misiles nucleares: las refinerías de Omsk, Angarsk y Kirishi, las plantas metalúrgicas de Magnitogorsk (MMK), Nizhny Taguil (Evraz), Cherepovéts (Severstal), Norilsk (Nornickel), Bratsk y Novokuznetsk (Rusal) y las centrales hidroeléctricas de Berezovo, Sredneuralsk y Surgut.

La destrucción de estos objetivos limitaría considerablemente la capacidad bélica rusa y la reorientación de los objetivos militares contribuiría a reducir el número de víctimas humanas, aunque no impediría la muerte de alrededor de un millón de rusos, admitieron los científicos.