El padrón electoral se convierte en la "manzana de la discordia" en Bolivia

  • La Paz, 12 abr (EFE).- El padrón electoral de Bolivia se ha convertido en la "manzana de la discordia" de la nueva crisis política del país, donde están en juego los comicios presidenciales previstos, en principio, para el 6 de diciembre.

Morales y los opositores avanzan hacia una solución de la crisis sobre la nueva ley electoral

Morales y los opositores avanzan hacia una solución de la crisis sobre la nueva ley electoral

La Paz, 12 abr (EFE).- El padrón electoral de Bolivia se ha convertido en la "manzana de la discordia" de la nueva crisis política del país, donde están en juego los comicios presidenciales previstos, en principio, para el 6 de diciembre.

Los opositores del presidente Evo Morales se han aferrado a las supuestas deficiencias del actual padrón para condicionar el acuerdo sobre la ley de régimen electoral, necesaria para celebrar esa cita en las urnas, establecida en la nueva Constitución.

Las fuerzas conservadoras argumentan que el censo contiene irregularidades que favorecerán -pronostican que con fraude- la reelección de Morales, mientras los oficialistas defienden la validez del registro.

Para desbloquear la situación, Morales, en medio de su huelga de hambre, ha ofrecido un nuevo padrón, y además "biométrico", es decir, con registros informatizados de fotografías, firmas y huellas dactilares para eliminar toda sospecha de fraude.

La única condición de Morales es que la Corte Nacional Electoral garantice que se puede confeccionar ese censo sin afectar la fecha del 6 de diciembre para celebrar los comicios.

El presidente ha lanzado así la pelota al tejado de la oposición pero también al de la Corte Electoral, que se enfrenta al desafío de confeccionar un padrón de "última generación" en pocos meses y en un país con amplias zonas rurales aisladas, lo que dificulta la captura de datos de los votantes.

Mientras, la Corte Electoral estudia las posibilidades técnicas de acometer tan magna tarea en tan corto plazo, su presidente José Luis Exeni defiende que el actual padrón es altamente fiable a pesar de la "guerra sucia" de la oposición en contra del censo.

Por contra, un informe del presidente del Senado, el opositor Óscar Ortiz, sostiene que los procesos electorales celebrados a partir de 2008 (el referendo sobre mandatos de agosto y el constitucional de enero) se han desarrollado bajo un "manto de sospechas".

Según Ortiz, los procesos electorales en Bolivia "han perdido parcialmente su carácter transparente" con fenómenos como el retroceso del voto secreto, "intimidación a los votantes" o dudas sobre el correcto rellenado de actas, entre otros.

Este informe denuncia el aumento del número de inscritos en el censo boliviano entre 2006 y 2008, superior a la tendencia histórica del país y que fue especialmente "llamativo" en los dos meses previos al referendo revocatorio de agosto en regiones gobernadas por la oposición como Beni, Pando o Tarija.

Sobre este asunto, la oposición ha criticado ya anteriormente las campañas de "carnetización gratuita" llevadas a cabo por el actual Gobierno.

Estas campañas, realizadas también por otros gobiernos, consisten en entregar documentos de identificación a colectivos sociales que carecían de ellos por falta de recursos económicos o situaciones de aislamiento y que, por tanto no podían ejercer determinados derechos como el de votar.

En declaraciones a Efe, el presidente de la Corte Nacional Electoral (CNE), José Luis Exeni, aseguró que los datos del informe de Ortiz son "falsos" y su procedencia desconocida.

Sobre el crecimiento del número de inscritos en el padrón, explicó que entre 2006 y 2008 ha sido de un nueve por ciento en el conjunto del país, similar a la tendencia de anteriores periodos.

En cualquier caso, las denuncias de la oposición sobre el padrón boliviano no se han probado en los tribunales ni por parte de organismos internacionales.

Más aún, las auditorías de la Organización de Estados Americanos (OEA) y del Consejo de Expertos Electorales de Latinoamérica dan al registro de votantes de Bolivia una fiabilidad de entre el 95 y el 97 por ciento.

Para el analista Jorge Lazarte, crítico con el Gobierno de Morales, los resultados de esas auditorías no son determinantes porque el problema del actual padrón está "fuera del padrón", es decir en las fuentes que lo sustentan.

Estas fuentes son el registro de carnetización, el registro civil y el registro de identificación de la policía que contienen fallas que contaminan el censo electoral, dijo a Efe Lazarte, ex miembro de la Corte Electoral boliviana.

Sobre este aspecto, el presidente de la administración electoral coincide en que para confeccionar el nuevo padrón es necesario revisar estas fuentes para llevar la fiabilidad del censo a la mayor cota posible.