El Papa Francisco: "Quien ha sido perdonado, no puede no perdonar"


ROMA|

El Papa Francisco ha subrayado durante el Ángelus de este domingo que "quien ha sido perdonado, no puede no perdonar", en una catequesis en la que ha recordado que "si uno cierra su corazón al amor a los demás y si uno es incapaz de sentirse perdonado" no puede ofrecer el perdón.

"Quien ha experimentado la alegría, la paz y la libertad interior que viene de ser perdonado, puede abrirse a su vez a la posibilidad de perdonar", ha manifestado asomado al balcón de su estudio privado en la biblioteca apostólica.

El obispo de Roma ha explicado que el Evangelio de este domingo ofrece una enseñanza "sobre el perdón" que no niega el mal "inmediatamente pero reconoce que el ser humano, creado a imagen de Dios, es siempre más grande que el mal que comete".

Ante miles de fieles congregados en la plaza de San Pedro, el pontífice se ha detenido en el pasaje bíblico en el que Jesús afirma que se debe perdonar hasta setenta veces siete. Y ha destacado: "A Pedro le parece ya lo máximo perdonar siete veces a una misma persona, y quizás a nosotros nos parece ya demasiado hacerlo dos veces, pero Jesús le responde 'setenta veces siete'".

En este sentido, ha determinado que la parábola ejemplifica a Jesús como el rey misericordioso y al siervo como alguien despiadado que muestra hasta donde se debe perdonar. "El rey es un hombre generoso que, lleno de compasión, perdona una deuda enorme a un siervo que lo suplica. Pero este mismo siervo, apenas encuentra otro siervo como el que le debe cien denarios, se comporta de modo despiadado, haciendo que le metan en prisión", ha señalado.

El Pontífice ha destacado que el comportamiento "incoherente" de este siervo es el de los cristianos que rechazan el perdón a los demás. Y ha especificado: "Mientras, el rey de la parábola es la imagen de Dios que nos ama con un amor tan rico en misericordia que nos acoge, nos ama". Por ello, ha reiterado que Dios perdona todas las culpas apenas se muestre "aunque sea sólo un pequeño signo de arrepentimiento".

Finalmente, ha observado que el perdón de Dios es "el signo de su desbordante amor por cada uno" y es "la ternura que acoge a cada pecador que llama a su puerta".