Braulio Rodríguez, nueva pieza en el puzzle episcopal

Braulio Rodríguez, hasta ahora arzobispo de Valladolid, será el nuevo arzobispo de Toledo, sede Primada de España, en sustitución del Cardenal Antonio Cañizares, recientemente designado como Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos en el Vaticano.

Rodríguez, que aún no ha tomado posesión, llega de la mano del presidente de la Conferencia Episcopal Antonio Mª Rouco Varela. En su trayectoria, además de su cargo actual, están los obispados de Osma-Soria y Salamanca.

Rodríguez, de 65 años de edad y natural de la localidad madrileña de Aldea del Fresno, pertenece, como su predecesor y su valedor, al sector más conservador de la jerarquía eclesiástica. De hecho, es uno de los más fervientes defensores de la beatificación de Isabel la Católica, iniciada en 1958.

¿Santa Isabel la Católica?

Tras los motivos para apoyar tal canonización se encuentra una vida de supuesta rectitud y santidad, ya que según la biografía de la monarca, tenía una fe enorme, tanto que llegó incluso a rezar para no tener que casarse con Pedro Girón, uno de sus muchos pretendientes y que, efectivamente, falleció de camino a su encuentro; de hecho, no fue hasta que medió el Papa, por medio de Rodrigo Borgia, que ella consintió en casarse con su primo, el que sería rey Fernando VII.

El nombramiento de Rodríguez es sólo uno de los pasos de la Conferencia Episcopal de cara a la reorganización de sus estructuras. El nombramiento más reciente fue el de Carlos Osoro Sierra como Arzobispo de Valencia, aunque se espera que en breve se produzcan otros movimientos.