Cañizares alerta de que "si España pierde sus profundas raíces cristianas dejará de ser España"

Afirma que aunque no adoptará ninguna gran decisión para la Diócesis, sí estará todavía en la celebración del Corpus Christi

TOLEDO, 16 (EUROPA PRESS)

El cardenal administrador apostólico de Toledo y prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Santos Sacramentos, Antonio Cañizares, alertó hoy de que "si España pierde sus profundas raíces cristianas dejará de ser España".

Tras confirmar la designación del nuevo arzobispo de Toledo y leer un mensaje de despedida a la Diócesis de Toledo, Cañizares se pronunció de este modo a preguntas de los medios sobre la visión que desde Roma se tiene de la Iglesia española.

"Se ve con mucha preocupación, porque no se comprende cómo España, que tiene unas profundas raíces cristianas se ve amenazada por una corriente de laicismo, que lo que pretende es que España no se sustente sobre esas raíces", argumentó.

Por ello, el prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, tras incidir en el papel que la iglesia española desempeña en Europa y en América Latina, insistió en que "si España pierde sus raíces cristinas dejará de ser España".

Respecto a la labor que lleva desarrollando desde que hace cuatro meses fuese nombrado prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, Cañizares confirmó desarrollar con "esperanza" la labor que el Santo Padre le ha encomendado, que es constituir una nueva pastoral para renovar la liturgia, algo que Benedicto XVI quiere impulsar.

También a preguntas de los medios, dijo sentir un "gran gozo y una gran alegría" por el nombramiento de Braulio Rodríguez como nuevo arzobispo de Toledo, pues con la renovación en la cúpula de la Diócesis toledana "se han cumplido la sucesión apostólica, y se ve la voluntad de Dios".

No obstante confesó "como humanos que somos" sentir tristeza por tener que dejar esta Diócesis que alberga la Catedral Primada, aunque agregó que se trata de "una separación no de una ruptura", porque se siente muy unido a Toledo, al que siempre llevará en su corazón, como todos aquellos lugares por los que ha pasado en su vida pastoral. "Todos caben en mi corazón aunque sea pequeño", apostilló.

Asimismo, aseveró que la vivencia que más le ha marcado durante estos siete años que ha estado al frente de la Diócesis de Toledo ha sido la comunión y la identidad cristiana propia de Toledo, que conforma la identidad cristiana española, repitiendo que "si España pierde esa identidad dejará de ser España".

A renglón seguido, el todavía administrador apostólico de Toledo dijo que su sucesor al frente del Arzobispado, del que destacó su bondad, su fe y "ser un buen pastor conforme al corazón de Dios", se encontrará con una Diócesis con vitalidad y vida, y recibirá la herencia que el encontró a su llegada a Toledo, herencia que él ha intentado mantener.

Además, expresó su profundo agradecimiento a la Diócesis de Toledo, al Consejo de Gobierno, a los sacerdotes, a las monjas, así como a las autoridades con las que ha trabajado durante estos siete años.

SOCIEDAD DISGREGADA

El purpurado, que compareció acompañado de su Consejo de Gobierno, agradeció también "sin ninguna reticencia" el trato recibido por los medios de comunicación durante su estancia en Toledo, aunque sí criticó que se haya filtrado el nombre de la persona que le sucederá al frente de la Diócesis, pues a su juicio "una sociedad en la que se filtran las cosas y no se pueden guardar es una sociedad que se disgrega".

"Eso no es información es otra cosa", dijo Cañizares, quien tras puntualizar que los hombres por naturaleza "somos cotillas", confesó tener conocimiento desde hace tiempo de que el obispo de Valladolid sería la persona que le sucediese en Toledo, aunque ha guardado secreto pontificio sobre este asunto, secreto que de ser vulnerado está penado con pecado mortal, explicó. Por ello pidió a los medios de comunicación que sean "cautos y que sirvan a la verdad".

Por último, señaló que hasta el mes de junio seguirá en Toledo como administrador apostólico, y aunque esto no quiere decir la Diócesis se encuentre en compás de espera, sino que todo sigue su curso, el no adoptará, como no lo ha hecho en estos cuatro meses, ninguna gran decisión, pues esto compete al nuevo arzobispo, aunque si estará todavía en la celebración del Corpus Christi.