El arzobispo de Valladolid sucederá a Cañizares en la Diócesis de Toledo

  • Toledo, 16 abr (EFE).- El papa Benedicto XVI ha nombrado al hasta ahora arzobispo de Valladolid, Braulio Rodríguez Plaza, de 65 años, nuevo prelado de la diócesis de Toledo como sucesor de Antonio Cañizares, que desde diciembre forma parte, como prefecto, de la curia vaticana.

El arzobispo de Valladolid sucederá a Cañizares en la Diócesis de Toledo

El arzobispo de Valladolid sucederá a Cañizares en la Diócesis de Toledo

El arzobispo de Valladolid sucederá a Cañizares en la Diócesis de Toledo

El arzobispo de Valladolid sucederá a Cañizares en la Diócesis de Toledo

Toledo, 16 abr (EFE).- El papa Benedicto XVI ha nombrado al hasta ahora arzobispo de Valladolid, Braulio Rodríguez Plaza, de 65 años, nuevo prelado de la diócesis de Toledo como sucesor de Antonio Cañizares, que desde diciembre forma parte, como prefecto, de la curia vaticana.

Así lo ha anunciado hoy ante la prensa el cardenal administrador apostólico de Toledo y prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, Antonio Cañizares Llovera, que estuvo acompañado del obispo auxiliar de la diócesis, Carmelo Borobia, y del vicario general, Juan Miguel Ferrer, entre otros cargos del Consejo de Gobierno y Consejo de Consultores.

Así, Braulio Rodríguez sucederá el próximo mes de junio a Cañizares en el cargo de arzobispo de Toledo y primado de España, un puesto que estaba vacante desde que el pasado mes de diciembre el prelado toledano fue nombrado prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos del Vaticano.

Desde entonces, Cañizares ha estado haciéndose cargo de la Archidiócesis toledana de forma provisional, aunque ha estado presidiendo los oficios de la Semana Santa toledana y "probablemente" también lo hará durante los actos del Corpus Christi.

Cañizares expresó el "gran gozo y alegría" que siente porque se cumple la sucesión apostólica, pero también tiene la "tristeza de una separación, pero no la tristeza de una ruptura ni de una muerte", porque "siempre llevaré a la diócesis de Toledo en mi corazón", como también lleva la de otras que ha presidido, las últimas las de Ávila y Granada.

El recuerdo más grato de sus siete años al frente de la extensa archidiócesis toledana, dijo, es la "naturaleza e identidad propia de Toledo" por sus "inquebrantables e inseparables raíces cristianas" que arrancan del Tercer Concilio en el que nacen "España y Europa".

De su sucesor, al que denominó como "mi gran amigo don Braulio", destacó "su fe y eclesialidad. Viene un pastor -dijo- con forma de corazón de Dios".

En un mensaje de despedida a la diócesis toledana, en la que seguirá como administrador apostólico hasta la toma de posesión de Rodríguez Plaza en una fecha sin fijar aún del próximo mes de junio, Cañizares dijo a los fieles que "vuestro nuevo obispo conoce bien a la diócesis de Toledo, porque incluso lleva en sus venas sangre toledana".

Sabe que va a venir a una diócesis con "notable vitalidad", que mantiene vivas sus raíces cristianas, a pesar de sufrir también "el impacto de la secularización ambiental".

Por su parte, el nuevo prelado de la Archidiócesis de Toledo hizo llegar un primer saludo a los fieles toledanos, a quienes pidió que "empiecen a orar por mí para ser un buen obispo" y también quiso saludar a las autoridades regionales, provinciales y locales.

El nuevo primado de la Iglesia española nació el 27 de enero de 1944 en Aldea del Fresno (Madrid).

Estudió en el seminario de Madrid y se licenció en Teología por la Universidad de Comillas. Tras dos años de permanencia en Jerusalén obtuvo un diploma en Sagrada Escritura por la Escuela Bíblica. Ya obispo se doctoró en Teología Bíblica por la Facultad de Burgos.

Ordenado sacerdote el 3 de abril de 1972, fue párroco en dos parroquias rurales, vicepárroco en San Miguel, en el barrio madrileño de Carabanchel, y después párroco de San Fulgencio, en Madrid. También perteneció al equipo de formadores del Seminario Mayor de Madrid.

El 6 de noviembre de 1987 fue nombrado obispo de Osma-Soria, el 12 de mayo de 1995 fue transferido a la diócesis de Salamanca y desde el 28 de agosto de 2002 era arzobispo metropolitano de Valladolid.

Dentro de la Conferencia Episcopal Española es miembro de su Comisión Permanente.