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La Iglesia desmiente al obispo que afirma que la jerarquía sabía sobre la paternidad de Lugo

  • Asunción, 21 abr (EFE).- La Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP) aseguró hoy que en su momento no recibió denuncia alguna de una presunta paternidad del entonces obispo y hoy presidente del país, Fernando Lugo, al contrario de lo que ha sugerido un obispo.

La Iglesia desmiente al obispo que afirma que la jerarquía sabía sobre la paternidad de Lugo

La Iglesia desmiente al obispo que afirma que la jerarquía sabía sobre la paternidad de Lugo

Asunción, 21 abr (EFE).- La Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP) aseguró hoy que en su momento no recibió denuncia alguna de una presunta paternidad del entonces obispo y hoy presidente del país, Fernando Lugo, al contrario de lo que ha sugerido un obispo.

A través de un comunicado del Consejo Episcopal Permanente, la CEP salió al paso de unas declaraciones del obispo de Alto Paraná y Canindeyú, Rogelio Livieres, quien afirmó a la prensa que la "Iglesia tiene los nombres de las mujeres (que denunciaron a Lugo), pero eso obviamente no están para publicarse".

"La Conferencia Episcopal Paraguaya nunca recibió denuncia formal por escrito con relación a monseñor Lugo referida a cuestiones de supuesta paternidad", aclara el texto del Consejo.

"Si la denuncia fue presentada ante la Nunciatura Apostólica, su tratamiento y definición ha sido de la exclusiva competencia de la mencionada" institución, agrega.

Livieres, uno de los referentes del sector conservador de la CEP y crítico de Lugo, afirmó que el nuncio apostólico en Paraguay de los años 2002 a 2004, Antonio Lucibello, había recibido denuncias escritas de mujeres que señalaban que el padre de sus hijos era el entonces obispo de San Pedro, Fernando Lugo.

Aclaró que todas las denuncias que no cuantificó son anteriores a las de Viviana Carrillo, de 26 años, cuyo hijo, Fernando Armindo, de dos años, fue reconocido la semana pasada por Lugo como suyo, luego de una demanda de filiación.

Otra mujer, Benigna Leguizamón, de 27 años, denunció esta semana ante la prensa al gobernante como presunto padre del segundo de sus cuatro hijos, hoy de seis años, concebido en Choré, en San Pedro, la región más pobre del país, donde Lugo fue la máxima autoridad eclesial durante más de una década.

"Esto de Lugo lo sabía todo el mundo, se manejaba en amplísimos sectores todos los datos. La Iglesia falló al no haber hablado con mayor claridad, fue una forma de encubrimiento", aseveró Livieres, al opinar que el escándalo que envuelve a Lugo "causa un grave daño a la Iglesia".

El comunicado eclesial señala que el Consejo "lamenta y rechaza las expresiones del monseñor Rogelio Livieres que hacen entender que hubo encubrimiento o complicidad de los obispos del Paraguay sobre la conducta moral el entonces miembro del colegio episcopal".

Añade, asimismo, que la renuncia de Lugo a la titularidad de la diócesis de San Pedro y sus motivos, en 2004, "no han sido recibidas en la CEP y, por consiguiente, no fue objeto de tratamiento por la Asamblea Plenaria de Obispos".

"Los miembros de la CEP se enteraron de dicha renuncia cuando se comunicó oficialmente la aceptación de la dimisión por parte del Santo Padre en enero de 2005", precisa el comunicado.

Consultado si la renuncia de Lugo se debió a esos presuntos antecedentes de Lugo en San Pedro, Livieres sostuvo que "se jubiló, para describirlo en términos civiles".

Lugo renunció a su ministerio clerical el 21 de diciembre de 2006, para lanzarse a la arena político, posteriormente fue suspendido "a divinis" por el papa Benedicto XVI y diez días antes de asumir como jefe de Estado, el 15 de agosto de 2008, fue reducido al estado laical.