Uriarte niega equidistancia en la iglesia vasca e insiste en la necesidad de "cercanía humana" a las familias de presos

Cree que la Iglesia debe reivindicar "con valentía" el diálogo como "instrumento insustituible" en "toda confrontación" BILBAO, 30 (EUROPA PRESS) El obispo de San Sebastián, Juan María Uriarte, afirmó hoy que la Iglesia debe reivindicar "con valentía" el diálogo y subrayó que "no existe equidistancia" en los obispos vascos, pero tampoco "olvido sistemático" de derechos humanos que deben defenderse incluso para "los mayores delincuentes". Asimismo, consideró que se debe "demostrar cercanía humana y, en muchos casos, consuelo espiritual" a los familiares de los presos, que no deben "pagar las consecuencias". Uriarte ofreció hoy una conferencia en el Forum Europa-Tribuna Euskadi sobre el papel de la Iglesia "al servicio de la paz", en la que destacó la importancia de "educar para la paz" y promover la "reconciliación". Tras advertir de que "una política carente de ética no puede edificar ni pacificar ningún pueblo" y degenera "en oportunismo y corrupción", apeló a promover actitudes y comportamientos "pacíficos y pacificadores" y añadió que la Iglesia debe promover "el diálogo", que "se presenta siempre como instrumento insustituible para toda confrontación". En este sentido, indicó que, aunque no corresponde a la Iglesia "establecer los momentos, ni los modos ni las condiciones mínimas de este diálogo", sí debe "reivindicarlo con valentía". De este modo, censuró que "palabras esenciales para una respuesta cristiana e incluso humana a nuestros problemas se haya considerado con recelo en ciertos ambientes sociales". "El diálogo, la reconciliación, la misericordia para con todos los sufrientes, el perdón pedido y ofrecido han sido envueltas en el manto de la sospecha", lamentó, insistiendo en que "la Iglesia no puede renunciar a ellas" aunque por ello "la tachen de tibia, ambigua, ambivalente, equidistante". En esta línea, consideró "injusto" afirmar que la Iglesia vasca "sea tibia en la búsqueda de la paz, en la condena del terrorismo de ETA, en el aprecio y acompañamiento de sus víctimas que merecen recuerdo, proximidad, apoyo material y moral, reparación, en la defensa del núcleo de derechos humanos intangibles que han de ser respetados incluso en los autores de los mayores delitos". De este modo, insistió en que "hablar de equidistancia" de la Iglesia vasca es "no hacer justicia" a sus obispos. "Lo más fuerte, lo más serio, lo más recio son los atentados contra la vida. Es lo más importante", aseguró Uriarte, que subrayó que "no existe equidistancia, pero tampoco olvido sistemático de una serie de derechos humanos intangibles" que la Iglesia tiene "el deber de defenderlos", incluso en el caso de "los mayores delincuentes". En cuanto a la promoción de la "reconciliación", estimó que "los reparos" que puede suscitar provienen de "una deficiente comprensión" y precisó que consiste en impulsar "el mutuo respeto", en un proceso en el que las partes "deponen una forma de relación destructiva y sin salida y asumen una forma constructiva de reparar el pasado, edificar el presente y preparar el futuro". Tras destacar su relación con "la verdad, la justicia y el perdón", reconoció que esta última es "una propuesta cargada de sospechas" en la sociedad actual y advirtió de que "ninguna instancia exterior puede exigir el perdón" a las víctimas, sino "ayudar a que surja". Asimismo, señaló que, en el caso de "los agresores", una petición de perdón "impuesta como trámite" no sería "operativa", sino que "es mejor propiciar una elaboración personal y grupal de una actitud que reconozca su extravío". "Tendremos que contentarnos entre tanto con que hayan reconocido la injusticia cometida y ofrezcan garantías de modificar su trayectoria anterior", consideró. El obispo de San Sebastián destacó que la Iglesia "lleva en su código genético la misión reconciliadora", apuntando que "los grupos enfrentados piden adhesiones absolutas y reclaman reprobaciones sin ningún matiz, exigen posiciones que la Iglesia no puede adoptar o silencios que no puede mantener". CONSUELO A FAMILIARES DE PRESOS En este sentido, Uriarte, que indicó que se debe "clamar contra la criminal y delirante trayectoria de ETA", apuntó que "cualquier descripción del mapa completo del sufrimiento en nuestra sociedad es tachada de tendenciosa, cualquier gesto de misericordia con todos los sufrientes es censurado como un equilibrismo que juega al empate". De este modo, añadió, "el obispo de San Sebastián no puede menos demostrar su cercanía humana y, en muchos casos, su consuelo espiritual a los familiares de los presos dispersos", que "padecen riesgos y quebranto económico para visitarlos" y que no deben "pagar las consecuencias". "Comprendido o incomprendido, he de cumplir esta misión", afirmó. Uriarte reiteró la necesidad de promover la cultura de la paz, si bien reconoció que "estamos en tiempos más propicios para preparar la reconciliación que para dedicarnos a realizarla". El obispo de San Sebastián afirmó que le gustaría "no ser un lastre" para la paz, como criticó el presidente del PP vasco, Antonio Basagoiti, de quien dijo respetar su opinión, y aseguró que ha intentado "no serlo". En este sentido, declaró tener "pasión por la paz" que "respete los derechos humanos de todos" y apostó por alcanzar "un acuerdo" que sea "garantía de una paz justa y estable". Preguntado por la posibilidad de que ETA abandone las armas, insistió en que "ETA debe desaparecer" y consideró que "es probable que con el tiempo no tenga más remedio que dejar las armas". FAVORECER LA PAZ Por otra parte, eludió pronunciarse sobre el futuro gobierno vasco insistiendo en que "a cualquier" formación le pediría que "realice un camino que favorezca la paz, nos ayude a superar la crisis económica, favorezca el encuentro entre todas las sensibilidades de este pueblo". "A cualquier gobierno que sea le pido lo mismo, naturalmente desde su sensibilidad legítima", insistió. Asimismo, Uriarte dijo no saber "si ha existido una era" de obispos nacionalistas, lo que "sí existe es la era de los hombres entrañados en su propia comunidad, arraigados". A su entender, "una persona que podría ver con grandes simpatías unas corrientes de este pueblo y con grandes antipatías otras corrientes de este pueblo, objetivamente no sería apto para poder cumplir". Por tanto, "debe ser una persona que sepa situarse bien y que sepa amar a esta sociedad plural y ayudarla de que esa pluralidad no se convierta en una confrontación" que se haga "crónica", añadió el obispo vasco, que dijo no ver "tantísima prisa" para determinar quien le sustituirá. En relación a las relaciones con la presidencia de la Conferencia Episcopal, Uriarte explicó que "la confianza personal mayor" con el obispo de Bilbao, Ricardo Blázquez, anterior presidente de este organismo "hace que uno se sienta más a gusto". No obstante, indicó que es preciso aceptar "el juego de los votos" y aseguró que "las relaciones son más que correctas" con su actual presidente, el arzobispo de Madrid Antonio Rouco. En este sentido, señaló que están de acuerdo "en lo fundamental de nuestra fe católica", aunque pueda haber "problemas de sensibilidad" que "no quitan en absoluto la fraternidad".