La Santa Sede critica un programa de la tv israelí y logra que sea censurado

  • Ciudad del Vaticano, 20 feb (EFE).- Los líderes religiosos católicos en Tierra Santa han mostrado su indignación y protesta por un programa de una televisión israelí en el que eran ridiculizados Jesús y María y han recibido garantías de las autoridades de que las transmisiones serán interrumpidas, informó hoy el Vaticano.

La Santa Sede critica un programa de la tv israelí y logra que sea censurado

La Santa Sede critica un programa de la tv israelí y logra que sea censurado

Ciudad del Vaticano, 20 feb (EFE).- Los líderes religiosos católicos en Tierra Santa han mostrado su indignación y protesta por un programa de una televisión israelí en el que eran ridiculizados Jesús y María y han recibido garantías de las autoridades de que las transmisiones serán interrumpidas, informó hoy el Vaticano.

Se trata, según precisó, de un programa de la emisora privada "Canal 10" en la que "eran ridiculizados con palabras e imágenes blasfemas el Señor Jesús y la beata Virgen María".

La Asamblea de los jefes religiosos católicos de Tierra Santa, subrayó el Vaticano, expresó públicamente "su desdén" y "protestó" oficialmente.

"Las autoridades gubernativas, informadas por el Nuncio Apostólico, han garantizado inmediatamente que intervendrán para interrumpir esas transmisiones y obtener públicamente perdón de la misma emisora", manifestó la Santa Sede en la nota.

El Vaticano expresó su solidaridad a los cristianos que viven en Tierra Santa y deploró "ese vulgar y ofensivo acto de intolerancia hacia los sentimientos religiosos de los creyentes en Cristo".

Asimismo destacó que veía con tristeza "cómo son ofendidos de manera tan grave dos hijos de Israel, como eran Jesús y María de Nazaret".

Según informó SIR, la agencia de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI), entre los que protestaron oficialmente por los contenidos del programa de Canal 10 destacan el Patriarca Latino de Jerusalén, Fouad Twal; el emérito Michel Sabbah, y el Custodio de Tierra Santa, el franciscano Pierbattista Pizzaballa.

Los líderes religiosos consideraron la emisión como una "ofensa horrible y ataque repugnante contra la fe católica".