Benedicto XVI pide en el Santo Sepulcro un futuro de justicia y de paz

  • Jerusalén, 15 may (EFE).- El papa Benedicto XVI visitó hoy en su último día en Jerusalén el Santo Sepulcro donde abogó por un futuro de justicia, de paz, de prosperidad y de colaboración para toda la familia humana y en manera especial para los que viven en Tierra Santa.

Jerusalén, 15 may (EFE).- El papa Benedicto XVI visitó hoy en su último día en Jerusalén el Santo Sepulcro donde abogó por un futuro de justicia, de paz, de prosperidad y de colaboración para toda la familia humana y en manera especial para los que viven en Tierra Santa.

Emocionado por estar en ese lugar sagrado para los cristianos, el Papa dijo que "una vez más" quería proclamar ante los hombres y mujeres de este tiempo que "Cristo fue crucificado, murió, fue sepultado y al tercer día resucitó".

"Aquí murió y resucitó para no morir más. Aquí la historia de la humanidad cambió definitivamente. El largo dominio del pecado y de la muerte fue destruido por el triunfo de la obediencia y de la vida. Aquí Cristo nos ha enseñado que el mal no tiene la última palabra, que el amor es más fuerte que la muerte, que nuestro futuro y el de la humanidad está en las manos de un Dios previsor y fiel", dijo.

El Papa agregó que la tumba vacía de Cristo habla de esperanza, "aquella que no nos desilusiona", y exhortó a los habitantes de Tierra Santa, martirizada por la violencia, a tener esperanza.

"Dios puede hacer nuevas todas las cosas, que la historia no necesariamente se tiene que repetir, que las memorias pueden ser purificadas, que los amargos frutos de la recriminación y de la hostilidad pueden ser superados y que un futuro de justicia, de paz, de prosperidad y de colaboración puede surgir para cada hombre y mujer, para la familia humana y especialmente para el pueblo que vive en esta tierra", manifestó.

Nada más entrar en el templo del Santo Sepulcro, Benedicto XVI se detuvo y rezó durante unos momentos ante la Piedra de la Unción, la losa en la que según la tradición fue colocado Jesús tras morir en la cruz y donde le untaron los aceites fúnebres.

Después se dirigió al lugar donde se encuentra la tumba vacía -símbolo de la Resurrección- de Cristo. Allí, se arrodilló, besó la losa de mármol y durante unos minutos oró. Después volvió a besarla.

Antes de abandonar el templo, el Papa subió al Gólgota, para rezar en el lugar del Calvario.

Desde el Santo Sepulcro se trasladó a la Iglesia Patriarcal Apostólica Armenia de San Jaime, sede del Patriarcado, y desde allí marchará al aeropuerto de Tel Aviv para regresar a Roma.