Los palestinos esperan llamar la atención del Papa y del mundo sobre su causa

  • Belén, 13 may (EFE).- El Papa realiza hoy en Belén el acto más político de su viaje a Tierra Santa con la visita al campo de refugiados de Al-Aida, donde los palestinos esperan llamar la atención de Benedicto XVI y del mundo sobre su causa y sufrimiento.

Belén, 13 may (EFE).- El Papa realiza hoy en Belén el acto más político de su viaje a Tierra Santa con la visita al campo de refugiados de Al-Aida, donde los palestinos esperan llamar la atención de Benedicto XVI y del mundo sobre su causa y sufrimiento.

"Su visita despierta enorme expectación entre los vecinos del campo. Esperamos que en su discurso hable de los palestinos y en particular del sufrimiento de los refugiados", declaró a Efe Munther Amira, miembro del comité que prepara la visita del Pontífice al campo gestionado por la Agencia de la ONU para el Socorro a los Refugiados (UNRWA).

Amira destaca que los habitantes del campo de refugiados, cercado por bloques de cemento armado de nueve metros de altura que conforman el muro de separación israelí, desean que Benedicto XVI compruebe de primera mano los problemas que provoca "una ocupación que dura ya 61 años, y que pase este mensaje a todo el mundo".

En el campo de Al-Aida residen actualmente unas 5.000 personas en el mismo espacio en el que se asentaron 600 palestinos procedentes de 25 aldeas de los alrededores de la vecina Jerusalén.

Estos refugiados que hoy residen en el noroeste de Belén se vieron obligados a abandonar sus hogares o fueron expulsados por el avance de las fuerzas israelíes en 1948.

La ONU cifra en más de cuatro millones los refugiados palestinos y sus descendientes de las sucesivas guerras árabes-israelíes en la región, un problema que se ha convertido en la punta de lanza de la causa palestina hasta el punto de ser considerado una de las cuestiones fundamentales en toda negociación de paz.

Banderas palestinas y vaticanas esperan al Pontífice a su entrada en el campo, de intrincadas callejuelas, precarias construcciones de cemento, deficiente infraestructura y un telón de fondo de hormigón en el que se leen grafiti que rezan "Papa, eres bienvenido en Palestina".

Centenares de jóvenes y un grupo de boy-scouts, ataviados con su tradicional uniforme, darán la bienvenida a Benedicto XVI, que recibirá una llave simbólica de todas aquellas casas que los refugiados abandonaron un día y a la que esperan regresar, como se suele decir en árabe "in-shalah" (si Dios lo quiere).

Asimismo, en una recepción en la que participará el presidente palestino, Mahmud Abás, se le hará entrega de una carta de los habitantes del campo con dos mensajes centrales.

"El primero versa sobre la situación política, es un llamamiento a que se implementen las resoluciones de la ONU y se tire abajo el muro que nos divide e impide el acceso a la tierra", aclara Amira.

Y el segundo mensaje de la misiva es humanitario, sobre las "condiciones en las que vivimos bajo la ocupación israelí y los recortes en la ayuda internacional que recibimos para paliar esta situación".

Ghada Azza, otra vecina del campo y madre de tres hijos, considera la visita del Papa como "positiva" porque cree que con ella, "los palestinos y los refugiados tendremos algún tipo de atención".

Aunque desconfía de la capacidad del Pontífice para resolver la situación, pues recalca "es un hombre religioso y no político", esta palestina confiesa: "En cuanto supe que venía me dije, tengo que estar ahí, quiero ver la expresión de su rostro y cómo lo reciben".

El nuncio apostólico en Tierra Santa, Antonio Franco, calificaba recientemente esta visita de "gesto de solidaridad y una ocasión para que el Santo Padre se encuentre con los que más sufren", aunque matizaba que Benedicto XVI "no tiene poderes mágicos para solucionar todos los problemas".

El Papa dijo hoy, a su llegada a Belén, que la Santa Sede apoya el derecho de los palestinos a un Estado "en la tierra de sus antepasados, seguro, en paz con sus vecinos y con las fronteras reconocidas internacionalmente" y expresó su solidaridad con los palestinos que han sufrido el reciente conflicto de Gaza.

Azza se despierta todos los días con la imagen del muro impertérrito frente a su casa, una barrera que, "sigue ahí por la noche, no puedes ir a ningún lado ni rodearla".

Por eso, espera que gracias a la visita de Benedicto XVI, su voz y la de otros palestinos "pueda salir de Palestina".