El Papa pide por "todos los caídos de todas las guerras y de todas las naciones"

  • Ciudad del Vaticano, 24 may (EFE).- El papa Benedicto XVI pidió hoy en Montecassino por "todos los caídos de todas las guerras y de todas las naciones" y exhortó a todas las personas "a preparar para las nuevas generaciones un mundo donde reine la justicia y la paz".

Ciudad del Vaticano, 24 may (EFE).- El papa Benedicto XVI pidió hoy en Montecassino por "todos los caídos de todas las guerras y de todas las naciones" y exhortó a todas las personas "a preparar para las nuevas generaciones un mundo donde reine la justicia y la paz".

El Pontífice alemán, de 82 años, así lo manifestó en la plegaria que pronunció en el cementerio polaco de la abadía de Montecassino, en el sur de Italia, donde rindió homenaje a los soldados de ese país muertos durante la cruenta batalla de Montecassino en la primavera de 1944, que abrió el camino de los aliados hacia Roma.

Ante las tumbas de 1.100 soldados polacos muertos en los enfrentamientos contra el ejército nazi, el Papa Ratzinger pidió a Dios que acoja a los caídos de las guerras que han ensangrentado la tierra y que de la paz a todos los que siguen sufriendo por guerras fratricidas.

"Da a todos los que aún sufren debido a guerras fratricidas la fuerza de la esperanza invencible, la valentía de la paz y la confianza en la civilización del amor. Que los hombres de nuestro tiempo comprendan que la paz es el tesoro más preciado y preparen a las nuevas generaciones a un mundo donde reinen la justicia y la paz", pidió el Obispo de Roma.

Benedicto XVI invitó a los cristianos a ser constructores de paz y servidores de la vida.

El rezo en el cementerio polaco, donde encendió una lámpara votiva, fue el último acto de su visita a la localidad de Cassino y la abadía de Montecassino, a un centenar de kilómetros al sur de Roma, donde está enterrado san Benito, el patrón de Europa, y santa Escolástica.

Antes de acudir al cementerio celebró las vísperas con los abades y abadesas de las comunidades de monjes y monjas benedictinos y veneró las reliquias de San Benito y Santa Escolástica.

Recordó que el monasterio, del año 529, a lo largo de su historia ha sido cuatro veces destruido y reconstruido, la última hace 65 años tras los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial.

Allí, Benedicto XVI rezó para que Europa "sepa siempre valorar sus raíces cristianas, que constituye una inmensa riqueza cultural y espiritual".

El Obispo de Roma manifestó asimismo su solidaridad con los parados y las personas que trabajan en precario o están sometidas a regulación de empleo.

Para ellos, el Papa pidió soluciones "validas" para superar esas situaciones y salvaguardar a las familias, pilares básico de la sociedad.

A última hora de la tarde, Benedicto XVI regresó al Vaticano.