El presidente bielorruso rompe el aislamiento en Italia

CIUDAD DEL VATICANO (Reuters) - El presidente bielorruso, Alexander Lukashenko, al que Occidente dio la espalda hace tiempo, se reunió el lunes con el papa Benedicto XVI en un viaje a Italia que termina con más de una década de aislamiento.

Lukashenko, acusado por los críticos de quebrantar derechos fundamentales en su país, tenía previsto reunirse con el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, y con el titular de Exteriores, Franco Frattini, para una cena de trabajo el lunes por la noche.

Durante su visita al Vaticano, Lukashenko invitó al Papa a visitar la antigua república soviética, al decirle al pontífice al final de un encuentro de 25 minutos: "Su Santidad, esperamos recibirle en suelo bielorruso, Dios mediante".

Bielorrusia tiene un 60 por ciento de cristianos ortodoxos y en el pasado se ha descrito como un "ateísta ortodoxo". La Iglesia ortodoxa depende de la poderosa Iglesia ortodoxa rusa.

Su invitación para que el Papa visite Bielorrusa, que tiene un 14 por ciento de católicos, es significativa porque las relaciones entre el Vaticano y la Iglesia ortodoxa rusa han sido tensas desde la caída del comunismo en 1989.

El difunto Juan Pablo II no viajó a Rusia ante la oposición del difunto patriarca ortodoxo Alexis, que acusó a los católicos de querer "cazar" feligreses.

El sucesor de Alexis, Kirill, es considerado más liberal y abierto a contactos con el Vaticano.

El viaje de Lukashenko a Italia y el Vaticano, su primera visita oficial a un país occidental desde que visitó Francia en 1995, ha estado sembrado de controversia.

Un editorial del Corriere della Sera criticó a Berlusconi por permitir que el "último dictador de Europa" rompiera su aislamiento en Italia.

Frattini respondió con una carta al periódico el lunes en la que decía que la visita se enmarcaba dentro del deshielo reciente de la Unión Europea.

A principios de este mes, Lukashenko se aseguró una invitación a la cumbre del 7 de mayo de la UE con los países del este en Praga destinada a apoyar a seis ex repúblicas soviéticas y a reducir la dependencia energética de Moscú.